viernes, 12 de octubre de 2012

Viaje a Japón día 10

Viernes 17 de agosto: el Templo Dorado

Ese día madrugamos y empezamos visitando el Templo Dorado. Nos llamó la atención verlo nada más entrar, porque el resto del recorrido no lo encontramos demasiado interesante. Parece un castillo de princesa de cuento de hadas y se ve precioso con el estanque al lado.












Después fuimos a ver el jardín seco más famoso de Japón: por lo innovador que fue en su momento un jardín sin árboles ni ninguna otra clase de vegetación, únicamente piedra. La arena del jardín representa el mar y las cinco piedras son islas. Se trata de un lugar de extrema sencillez y minimalismo que invita a la reflexión y a la meditación. 




Entramos en la residencia que el emperador usó para su retiro, en los aposentos varias pinturas visten las paredes y los jardines son resultado de mezclar el estilo del anteriormente mencionado jardín seco y el jardín tradicional japonés. Como novedad, destacan los pinos bonsai.

Desde los aposentos del emperador se pueden ver las montañas cubiertas de árboles y la pagoda de cinco pisos al fondo, una imagen bella y relajante.

Frente a los aposentos del emperador, un edificio dedicado al rezo y la meditación, contenía el primer relicario budista que hemos visitado. Consiste en una mesa baja, negra lacada, cuadrada llena de copas de oro y una majestuosa "lámpara" de oro colgando del techo hecho de filigrana.














Después cogimos un tren hacia las afueras de Kyoto para visitar un río muy turístico (turismo autóctono). Allí a parte de templos se encuentra un alucinante bosque de bambú.










Fuimos a comer fideos fríos, la comida normal, nada a destacar. Para completar nos fuimos a comer un helado, cucuruchos cuadrados con bola de sandía y chocolate. 




Y emulando a algunos japoneses cruzamos el río descalzos, ¡qué gozada con el calorín que pegaba!



Esa noche volvimos a Osaka y callejeando encontramos una joya: una juguetería de juguetes retro, de coleccionista de los años 50 y 60 calculamos, chulísima y carísima.
Cenamos en un McDonall's y estaba lleno de grupos de adolescentes, ¡un ambientazo que había!