miércoles, 3 de septiembre de 2014

DE EXCURSIÓN POR BAGO

Revisando las fotos de Bago me he quedado bastante parada, no recordaba que Miguel hubiese fotografiado a tantas personas ni que hubiese captado tantos momentos cotidianos, me ha costado muchísimo elegir unas cuantas porqué todas me parecen preciosas.

Alojamiento
Este hotel es definitivamente el que menos nos ha gustado, la habitación normal y corriente pero muy muy sucia, todo, absolutamente todo, estaba sucio: suelo, baño, vasos con hormiguillas dentro y roñita decorativa... La recepción parecía un bar donde un grupo de amigos mataban el tiempo, un chico que no levantaba la vista del móvil ni para darte la llave, a quien preguntabas y hacía como quien oye llover... Llegamos tan debiluchos que ni que nos hubiesen escupido nos hubiésemos puesto a buscar otro sitio, pero no se lo recomendaría a nadie.



El primer día teníamos una lista de sitios que queríamos ver y cogimos un par de motos (con su conductor) para que nos llevaran, tuvimos la mala suerte de que no paró de llover. Yo que habré subido a una moto dos veces en mi vida, al principio iba "un poco" acojonada, porqué la carretera es la ciudad sin ley y no parece haber carriles, ni direcciones y cada uno va por donde puede y pita mucho para conseguirlo. 



Monasterio Kha Khat Wain Kyaung
Fuimos al monasterio durante la hora de estudio de los monjes y pudimos entrar en alguna estancia, como el comedor y la cocina. Se trata de uno de los mayores monasterios de Myanmar, que acoge a miles de novicios y monjes.





Pagoda Shwemawdaw
La estupa mide 115 metros de altura y para acceder hay que subir por unos pasillos y escaleras cubiertos con tiendecitas a los lados.





Snake Monastery
El templo de la serpiente no nos ocupó mucho tiempo, creemos que se trata de una visita bastante prescindible. En él se encuentra una pitón enorme cuya vida está ligada a la de una mujer (representada en la estatua de la imagen), según nos explicó nuestro conductor, y cuenta la leyenda que la serpiente es la reencarnación de un trabajador que estaba construyendo la pagoda y murió sin haberla terminado.



Pagoda de las cuatro imágenes
Detrás de esta pequeña y diferente pagoda se encuentra un jardín con varios budas sentados.



Detrás de la anterior pagoda y sin una sola persona alrededor, vemos este buda gigante recostado, tras pasar por una entrada bonita pero situada en medio del campo.




Pagoda Shwethalyaung
En su interior se haya el buda reclinado más grande de todo el país, data del siglo X. Estuvo 130 años oculto en plena jungla hasta que fue encontrado y restaurado.







Pagoda Mahazeti
¡Cómo no, otra pagoda más! No sé si os estáis dando cuenta de que Myanmar es el país de las pagodas, las hay a miles, sólo cuando llevas unas cuantas vistas empiezas a diferenciar sus estilos.





Cenamos en un sitio un poco caro, o nos cobraron mucho a nosotros, pero la comida estaba muy buena.



Y de vuelta al hotel, paramos en un puestecito de comida que vimos muy animado a tomar un té y unos dulces. Esa noche hacía un calor especialmente pegajoso y el humo del fuego no hacía sino incrementar la sensación de bochorno, pero allí sentados estuvimos la mar de bien! 

¡Qué lástima que las fotos no reflejan la amabilidad con la que nos han tratado los birmanos!



Al día siguiente, fuimos a la zona del mercado y recorriendo sus calles presenciamos momentos de su día a día que nos regalaron con toda naturalidad.












Al igual que muchas partes del país, la gente se nos acercaba interesándose por saber de nuestra procedencia y qué íbamos a visitar en Myanmar. Nunca habíamos saludado a tanta gente en un lugar en que no conocíamos a nadie.







La mujeres, a diferencia de los hombres, cuando ingresan en el monasterio destinado a ellas, visten túnica rosa. Comparten con ellos el hecho de raparse la cabeza al cero.




¿Adivináis de que está hecha esta pasta de apariencia tan peculiar? Es pescado triturado y sirve para condimentar algunos de sus platos. 




Las maderas y piedras redondas de la imagen de abajo sirven para fabricar su famoso tanaka, que es la pasta de color beige que se aplican en la cara para protegerse del sol.




¡Atasco en el mercado! Ni los birmanos se libran de las horas punta, ya están llegando los "beneficios" de la vida moderna.





Pagoda Kyaik
Después de una gran pateada llegamos a esta impresionante pagoda situada en las afueras de Bago. Mientras te vas acercando puedes observar los cuatro budas sentados en medio del campo.




Justo antes de coger el autobús hacia Kalaw presenciamos un partidillo de fútbol sobre asfalto, sólo apto para los pies de cuero birmanos, ya que para ellos era como jugar sobre césped.