sábado, 25 de octubre de 2014

LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS

Jornadas Francesco Tonucci sobre la Convención de los Derechos del Niño

"De la tutela a la ciudadanía. De la Declaración del 1959 a la Convención del 1989"

Esta semana he asistido con unas compañeras a las Jornadas Francesco Tonucci que ha organizado Rosa Sensat con motivo del 25 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño. Han sido tres días de aprendizaje intensivo, de interesantes debates y replanteamientos internos.



Lo primero que hizo Tonucci fue hacernos pensar sobre lo poco que se conoce esta ley, incluso entre personas que trabajamos en el ámbito de la educación infantil. En la Convención los estados miembros se comprometen a difundirla y hacerla llegar a la ciudadanía, tal vez deberíamos pensar si de un modo poco efectivo... Es importante saber de que estamos hablando cuando nos referimos a los derechos de los niños:

http://plataformadeinfancia.org/sites/default/files/cdn_texto_oficial.pdf

Como es importante saber que artículos nos atañen especialmente:
Artículo 28
1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación, y a fin de que se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades este derecho,  deberán en particular:
 
a) Implantar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita para todos; 
b) Fomentar el desarrollo, en sus distintas formas, de la enseñanza secundaria, incluida la enseñanza general y profesional,  hacer que todos los niños dispongan de ella y tengan acceso a ella y adoptar medidas apropiadas tales como la implantación de la enseñanza gratuita y la concesión de asistencia financiera en caso de necesidad; 
c) Hacer la enseñanza superior accesible a todos, sobre la base de la capacidad, por cuantos medios sean apropiados; 
d) Hacer que todos los niños dispongan de información y orientación en cuestiones de orientación y profesión y tengan acceso a ellas; 
e) Adoptar medidas para asegurar la asistencia regular a la escuela y reducir las tasas de deserción escolar. 
2. Los Estados Partes adoptarán cuantas medidas sean adecuadas para velar por que la disciplina escolar se administre de modo compatible con la dignidad humana del niño y de conformidad con la presente Convención. 
3. Los Estados Partes fomentarán y alentarán la cooperación internacional en cuestiones de educación, en particular a fin de contribuir a eliminar la ignorancia y el analfabetismo en todo el mundo y de facilitar el acceso a los conocimientos técnicos y a los métodos modernos de enseñanza. A este respeto, se tendrá en cuenta las necesidades de los países en desarrollo.
Artículo 31
1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento. 
La convención sobre los derechos de los niños reconoce que los niños y las niñas son ciudadanos/as desde el nacimiento. Con esta declaración estamos apartando la típica frase: "niños, sois el futuro" y estamos diciendo ¡Sois el presente!

Los cien lenguajes del niño





¿Conocéis el poema Los cien lenguajes del niño del pedagogo italiano Loris Malaguzzi?

El niño tiene
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.

El niño tiene
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.

La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.

Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegria
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.

Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.

Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.

Le dicen en suma
que el cien no existe.

Y el niño dice:
En cambio el cien existe.

Tonucci se refirió a estos 100 lenguajes de los niños, de los que Malaguzzi dice que le roban 99, y habló sobre cómo la escuela les roba esos lenguajes centrándose en unos pocos. El niño que tenga una predisposición, unas dotes, para ser poeta, artesano, bailarín... no encontrará su lenguaje en una escuela, porque ésta no le facilitará el desarrollo de estas potencialidades.

El juego


El juego es la forma más elevada de investigación.
Albert Einstein

Cuando habló sobre el juego, me encantó como me abrió los ojos sobre lo que realmente es para un niño jugar, ¡sólo tuve que acordarme de cuando yo era pequeña! Dijo que el niño para jugar necesita que el adulto no esté controlando, vigilando, necesita sentir el riesgo y debe ir experimentando riesgos acordes con su edad (esto me pareció genial y muy cierto), hacer tonterías... Justo lo que no harían delante de un adulto. 

Por miedo a que mueran, les impedimos vivir.

Si los padres no dejan salir a sus hijos solos a la calle es porque piensan que la ciudad es peligrosa; los adultos nos resignamos, si vemos peligro recluimos a los niños en casa. Los niños piensan distinto, son más valientes, ellos creen que si la ciudad es peligrosa debemos cambiarla!


También comentó el tipo de espacios que prefiere un niño para jugar, y no son precisamente esos espacios que creamos los adultos, como los parques: con un tobogán, cuatro columpios y un valla para que esté bien delimitado. Dijo que los niños desean lugares donde esconderse, que les sorprendan, y los parques son horizontales: facilitan el control para los adultos pero no dan muchas opciones a los niños. Me gustó especialmente que aclarara que los niños no quieren espacios que se limiten a ellos, sino espacios que sean de todos.


Como cuando habló del mejor juguete para un niño y se refirió al barro, porque no es nada y puede serlo todo. O cosas que cumplan una función similar: una pelota, que sirve para jugar solo o con más personas, crear juegos y reglas, etc. Una muñeca, las construcciones...


Yo apuesto por los materiales, por espacios atractivos y no lugares infantilizados. Veo a los niños jugar cada día y del patio les justa que haya plantas, flores, hojas, bichos... que pase un pájaro, un avión... que se oiga un ruido, que brote agua de una fuente, que se puedan esconder, que puedan ver la vida de la calle: la gente, los perros, el camión de reparto... Quieren un tronco alto al que subir, un agujero en la pared que investigar... Y nosotros nos empeñamos en poner toboganes y coches y cubos y palas, cuando para ellos el gran tesoro es encontrar entre las palas de plástico de colores chillones, una cuchara de metal que se extravió y que sirve para coger la tierra igual pero diferente...

Otro punto que me hizo pensar mucho es que los niños saben que los adultos esperamos que ellos actúen como adultos y actúan en consecuencia. En la escuela premiamos que coman solos, que se vistan solos... Todo lo que les lleva a alcanzar un nivel superior de autonomía. ¿Pero donde está el límite, me pregunto, si tratamos de que abandonen conductas infantiles para asumir las de los adultos, no estamos de esta manera violando su derecho a ser niños?

Es cierto que muchos aspectos que trató Francesco, y que luego salieron en el espacio de debate, ya me los había cuestionado, así que escucharle fue un placer, me ayudó a entender y a hacerme más preguntas.

No he querido plasmar todos mis apuntes de estos tres días en una entrada porqué sería insufrible, aparecieron más temas, se han quedado muchas ideas interesantes en mi libreta de notas, otras que ni llegué a anotarlas... Quien lo desee puede escucharle aquí.

Y no dejar de conocer, de leer, de tener curiosidad:
¿Creéis que La Convención sobre los Derechos de los Niños tiene suficiente visibilidad en nuestra sociedad? En ella se explicita que siempre debe prevalecer el interés superior del niño, ¿creéis que esto sucede así? Pensad que sólo dos países de todo el mundo no la firmaron,  EEUU y Somalia, el resto se ha comprometido a llevar acabo sus premisas...