sábado, 7 de febrero de 2015

SOY DISTANTE

¿Sabéis lo que reconforta ponerle nombre a un dolor? No lo cura pero aporta una explicación, le da una lógica tranquilizadora. Hace muy poco me dieron un diagnóstico, le pusieron el dichoso nombre a una manera de ser que era incapaz de ver con la distancia suficiente. <<Eres distante>>.

Me gustó oírlo porque supuso entender muchas cosas, y perdonarme un poco. Las personas que tenemos la mala costumbre de castigarnos por todo acarreamos con una pesada carga y muchas veces somos como somos gracias, o a pesar, de nuestras circunstancias y lo único que podemos hacer al respecto es, cuando tomamos conciencia, intentar corregir esos defectos de fábrica (a menudo demasiado incrustados).

No sé no serlo. No es que quiera poner barreras, no busco una coraza, soy así y sé que cuesta más llegar a mí, pero a mí tampoco me gusta la gente que se me abre a las primeras de cambio.

Es como cuando oigo a algunas personas presumir sobre el hecho de conservar a sus amigos de la infancia. Antes me sentía un bicho raro, parece que el mundo está lleno de gente que sigue quedando cada semana para tomar un café con la niña que conoció en la escuela infantil. Pues yo, que fui a un colegio lejos de mi barrio y que mis únicos amigos de niña fuera del colegio fueron mis vecinos (con los que ya no tengo amistad, aunque los vea), de mi paso por el colegio no conservo a un solo amigo. 

Tampoco lo añoro, ya no tengo nada que ver con ellos. En cambio, tengo grandes amigos de la universidad y del trabajo, son las personas con las que me apetece quedar y contarles mis cosas, a la vez que me importan las suyas. Creo que no hace falta medir en años, meses o días una amistad, igual que tampoco considero más valiosa una relación por el tiempo pasado juntos. 

Por cierto, no toda la culpa es mía: a lo largo de la vida me he tropezado con personas que me la han jugado bien y ya sabéis aquello de "a las buenas muy buena, a las malas..." Yo a las malas parto peras y sigo mi camino, no pierdo el tiempo en poner de vuelta y media a nadie, cuando alguien me decepciona mucho solo me provoca indiferencia. Y el azar juega un papel importante en esto de poner en tu camino a unas u otras personas, si a Miguel lo puso hace relativamente poco (no nos ponemos de acuerdo en cuanto), con algunos amigos a hecho lo mismo. He tenido la suerte de nunca sentirme sola y eso que no me disgusta la soledad, hay momentos para todo.

Mi cantante favorita para los momentos de soledad elegida es Tulsa. Su álbum Solo me has rozado lo escuché hasta la saciedad y ahora que tiene uno nuevo, La calma chicha, espero acabar de escucharlo.






Hoy me apetece esta canción:




Y cambiando de tema, os enseño lo que compré en una tarde de rebajas: falda de Zara, zapatos de Topshop y bolso de Pull&bear.