domingo, 22 de octubre de 2017

DEFINIENDO CARÁCTER

Estas fotografías plasman dos aficiones muy arraigadas de Juno: mirar y hojear libros y ponerse zapatos que no son suyos.

En cuanto a su afición (esperemos que vaya en aumento) por la literatura, me siento bastante responsable: desde bien pequeña que he cuidado en ofrecerle libros de calidad y variados, tenemos bastantes libros en casa pese al poco espacio, visitamos la biblioteca de forma habitual, por lo que siempre rondan por casa libros prestados, le leemos cuentos y le explicamos historias, miramos sus álbumes con ella... y además, me ve leer cada día.

Pero lo de los zapatos, cómo no sea un acto de rebeldía... O tal vez le llamen la atención porque no ha tenido hasta hace bien poco, y lo que usa son tipo escarpín, por aquello de que para andar por la calle necesita algo que ponerse en los pies, qué si no, no sé yo... Pero respetamos su pasión por los zapatos, aunque seguimos optando por calzado muy flexible y favoreciendo el andar descalzo siempre que es posible. Por cierto, yo siempre voy descalza o en calcetines por casa, pero ella abre el armario y juega a andar con mis zapatos que le quedan enormes!


Aprovechamos la última visita al MANAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña) para comprar algunos libros y este librote de autorretratos le ha gustado mucho a Juno porque está Frida! No os penséis que le hablamos a menudo de Frida Kahlo, yo me leí una biografía suya que me gustó mucho cuando Juno era un bebé y compré un álbum ilustrado para ella un poco después, también le regalaron otra versión infantil de la biografía de Frida. Y eso es todo; pero ella algo le ha visto...



Busca y busca hasta que da con su autorretrato favorito




Los niños aprenden de lo que hacemos y decimos sus referentes, y los adultos de su entorno, y de lo que no, pero también nos plantan cara con gustos propios, ¡claro que sí!

Nos vamos a disfrutar de una experiencia dominguera que me hace mucha ilusión, ya os contaré!!

sábado, 21 de octubre de 2017

UN MAL TRAGO EN EL PRIMER DÍA DE NATACIÓN DE JUNO

Son las 4 de la mañana y es sábado. Esta noche no estoy pegando ojo, y después de darle vueltas y vueltas a la cama, he decidido levantarme a escribir sobre lo que me tiene así de inquieta.

Ayer fue el primer día de piscina de Juno y tal vez de los más duros que he vivido como madre, emocionalmente muy doloroso. A ver si soy capaz de explicarme, porque es muy reciente, pero quiero plasmar mis sentimientos ahora y no vistos con la distancia que todo lo suaviza.

Este verano, cuando disfrutaba jugando a tirarse a la piscina

Desde bien bebé a Juno le ha encantado el agua, y este verano nos dejó bien claro que le entusiasma la piscina. También lo temeraria que es por no tenerle ningún miedo y debido al hecho de sobrevalorar sus propias capacidades (vaya que se tira sin pensar en si cubre, en si lleva manguitos... nada, ¡a lo loco!), así que dijimos de apuntarla a un cursillo de natación. En septiembre fui al centro deportivo, del que somos socios, esperando encontrar clases de natación para asistir Juno y yo juntas y me extrañó que a partir de los 2 años ya no existiera la posibilidad de que los niños fuesen acompañados por un referente. Lo que creí entender es que, aunque no nos bañásemos con ellos, sí estaríamos presentes. Pregunté más detalles y la recepcionista no me supo dar más explicaciones, me resigné a que era lo que había y pagué el trimestre tal y como estaba estipulado.

Seguramente, mi cabeza me jugó una mala pasada, porque no era capaz de imaginar lo que finalmente fue. Pensé que, sin estar a pie de piscina, estaríamos lo suficientemente cerca para que se sintieran seguros. ¡Qué ingenua y qué idiota!, la verdad. Con todas, la apunté un día a la semana en vez de dos porque las clases son a las 7 de la tarde, lo vi tarde para niños de 2 años durante otoño e invierno, y elegí los viernes, que así no iríamos con aquello de que al día siguiente hay que madrugar e iríamos más relajadas.

Como el primer día no pudimos ir porque a Juno le salieron unos granitos y creíamos que estaba con varicela, ayer, cuando llegamos, me acerqué a los padres de los niños más pequeños que vi y les pedí que me explicaran como funcionaba. Me miraron como si les estuviese preguntando algo raro, aunque fueron muy amables, realmente lo entiendo porque no había nada qué explicar: venía un monitor, se llevaba a tu hijo en un tren de esos que por suerte ya no hacemos en muchas escuelas, y tu podías verle desde fuera. Esa breve, pero aclaratoria explicación, ya me dejó muy preocupada. 

¿Cómo podía ser que mi hija, de dos años, que no conoce a nadie, ni el espacio, se vaya con desconocido y otros niños, igual de desconocidos, a un lugar tan imponente para un niño como es una piscina de competición?

Quise mantener la calma y sonreír para que Juno se sintiera segura, me dije a mí misma que ella tenía muchas ganas de venir a "piscina", que me vería desde donde fuese que yo podía estar... no encontraba argumentos para dejarla ir tranquila, pero hablé con ella los pocos minutos que quedaban antes de que la vinieran a buscar y le expliqué que iba a ir con un señor o señora (aún no lo sabía) y con otros niños y niñas (en su grupo había dos de su edad aproximada y los demás eran de 3 años). Aunque englobaban niños y niñas de 2 a 3 años, los que tratamos con personas de estas edades sabemos la gran diferencia que existe entre uno de dos y los que ya tienen los tres cumplidos, solo a nivel de lenguaje, para poderse explicar, ya suele ser considerable). 

Cuando vino la monitora, la vi entonces por primera vez, le dije que nos habíamos perdido la primera clase, pensando que me dejarían ir con ella, pero eso distaba mucho de como funcionan allí las cosas. No pude hablar nada, esa única frase, ni me preguntó su nombre, ni me dijo el suyo, solo se dirigió a Juno para que se cogiese del gorro del albornoz de una niña que iba la primera en una triste fila de 4 niños (lo de triste es por las caras); Juno instintivamente se apartó y se acabó de formar la fila con los demás. Viendo la prisa de la monitora y tratando de estar muy serena, le dije que se cogiera del gorro del último, ella no quería, lógicamente (yo como adulta tampoco hubiese querido de esa forma). La cogí en brazos y la monitora se fue con los otros niños.

No sé como lo vivieron los demás niños, yo solo podía ver la cara de susto de Juno, la más pequeña de todo el grupo. Ya había decidido que aquello no era lo que yo quería y, nada, perdido el dinero, pero que todo fuese eso. Pero Juno decía que quería ir a la piscina, llevaba días muy ilusionada con este momento, y pensé que esas ganas tal vez podían con todos los contras que ya había visto de entrada. 

"No quise entender que al decir que quería ir a piscina se refería a que yo fuese con ella"

Así que, volví al vestuario. Un monitor que se estaba llevando a los niños más mayores, al verla me dijo que ya se habían llevado a los de P2 y P3, pero le preguntó a Juno si se iba con él, yo le pregunté también y le informé que iba a la piscina (tratando de aferrarme a lo único que sabía que podía gustarle) y ella fue hacía el chico. Inmediatamente se fueron, sin tiempo a que se echara atrás. Yo me quedé en el vestuario de los cursillos, más allá de esa línea que era la puerta, no estaba permitido pasar: para acceder a la piscina desde allí tenías que atravesar el vestidor masculino, e igualmente no se podía pasar con ropa de calle, ni podías entrar a la piscina en horario de cursillo. Nada, que la dejé ir y yo solo podía verla desde fuera y aún no sabía que eso significaba voltear todo el centro, lo que no era poco.

Enseguida tuve un pálpito, porque conozco a Juno y a muchos niños de su edad, porque no dejaría que ningún niño de enfrentara a una situación de desprotección similar:  vestida con un bañador y una toalla y un gorro que le tapaba los oídos, ni de la mano, en una fila mezclada con otros niños, con alguien que ni había preguntado su nombre, que ni le había dedicado unos segundos para mirarla a la cara, que la llevaba a un lugar nuevo, inmenso a sus ojos, donde se uniría a muchos otros niños mayores, donde la dejarían sentada en un suelo húmedo a la espera de un turno... Me da una pena solo recordarlo...

No sé si estuvo allí 5 o 10 o 15 minutos, fueron los más angustiosos que he pasado en muchísimo tiempo, por la impotencia, por lo inaccesible que tenía a mi propia hija. Cuando Juno se fue con aquél monitor, me dirigí con mi madre y mi hermana (suerte que quisieron estar presentes en el primer día de piscina de su nieta y sobrina) a la zona desde donde podíamos mirar los familiares, el camino se me hizo eterno, realmente estaba lejos. Y cuando llegué me sentí peor, estábamos tan lejos que no conseguía verla: a los niños los tenían en un espacio contra la pared que tapaba una columna, y supongo que si Juno estaba llorando más oculta trataban de que estuviera, fue ver la escena y arrepentirme de haberla animado a irse, de haber consentido y causado, en parte, esa situación. Apenas se oía nada en claro, un barullo que no acertabas a saber si eran llantos, risas, voces... todo muy grotesco a mis ojos. 

Por suerte, tengo una hija con un par de pulmones y las cosas bien claras para su corta edad, porque entre toda esa amalgama de sonidos indescifrables que me estaba poniendo nerviosa, porque no la veía y no sabía si estaba bien, y tampoco podía saber si lloraba. Oí claramente sus gritos por encima de todo ese alboroto y ese fue el aviso: salí corriendo hacia recepción, impotente por las trabas que el propio edificio imponía, y pregunté como hacer para sacarla de allí. La recepcionista me dijo que hasta que no viniera un compañero no podía hacer nada y que yo no podía entrar, pero me debió ver la cara de desesperación porque enseguida fue. Mientras se iba le dije "se llama Juno" (¿es que nadie me iba a preguntar por el nombre de la persona más importante en esta historia?) y al ver que accedía por el vestuario de mujeres, yo fui hacia allí a esperarla (y más pensando que iba solo en bañador, suponía que no me la iban a sacar a la recepción así y yo la quería abrazar ya) y desde allí pude asomarme a la zona de la piscina (solo entonces me salté las prohibiciones).

No tardé en ver venir a la recepcionista con mi bolita de la mano, insegura porque no sabía si era o no, porque dudaba de si era niño o niña. Juno al verme no dejaba de mirar hacía todas partes, señalaba fuera y decía que con la yaya, estaba tan desubicada que no atinaba ni a venir hacia mi, la cogí y estaba temblando como una hoja, el corazón a mil, toda empapada. 

Qué mal me siento por dejar que pasara por este trance innecesario, porque quise no ser la típica madre sobreprotectora (maldita frase zumbadora), por culpa de pensar que si eso era lo que había lo debía aceptar, que no sería tan malo si tantos niños lo habían vivido, por tantos y tantos mensajes que las madres no paramos de escuchar. Pero en cuanto vi que mi hija no estaba bien me importaron poco todos esos argumentos, las miradas de los otros familiares un tanto estupefactos, traté de sacarla de allí lo antes posible (no salté a la piscina en bambas por no crear problemas). Aún así, pasé los minutos más angustiosos viendo tan difícil llevarme a mi hija que estaba ensordeciendo la piscina a gritos.

La vestí lo justo para salir de allí y estuvo media hora sin despegarse de mí, todo el genio que había mostrado antes de ir a piscina queriendo hacerlo todo "ella sola" se había esfumado, era un animalillo asustado.

Nos despedimos de mi madre y mi hermana en el coche, agradecí el apoyo moral que me supuso no enfrentarme sola a la situación, y ya en casa, las dos solas, se fue tranquilizando. Jugamos un rato, y mientras preparaba la cena, me dijo que quería ir a otra piscina, que a esa no, que quería ir a una piscina conmigo, que había llorado. Y eso haremos, buscar una opción más respetuosa para que aprender a desenvolverse en el agua sea un placer no un trauma, en un lugar donde los niños no sean ovejillas que conducir aquí o allá.

Sé que muchos niños pasan por esto y creo que es porque los adultos creemos que no pasa nada porque lloren los primeros días de... colegio, piscina, extraescolar, etc., etc. Porque nos cuesta tener la mirada de niño. Cuántas veces habré oído decir aquello de "oye, la vida es dura", "no pasa nada", supongo que se dice para quitarle hierro, para no ver realmente la dimensión de lo que está pasando desde la perspectiva del niño

En la escuela, el famoso período de adaptación, se pacta con las familias. Primero, se hace una entrevista personal con los padres para conocer tanto al niño o la niña como a sus padres y su entorno más próximo, con un formulario muy abierto y con muchas preguntas y aclaraciones. Se decide cuando va a empezar; el primer día siempre se les pide que estén todo el rato con el referente y el segundo que estén un rato, se despidan sin prisa, y lo dejen otro rato nada más. Es un proceso flexible, personalizado. Se hace de manera que no coincidan en su primer día más de dos niños para ser atendidos del modo más individualizado posible, la educadora trata de conocer a ese niño desde el primer momento y de acercarse a él del modo que cree más conveniente, en base a sus necesidades, a su carácter.

En este caso me hubiese conformado con un primer día yo presente... O algo que me hubiese dado confianza a mí y a Juno. También me equivocaba al exigir tan poco, ahora lo veo claro.

Yo, que defiendo esta manera de cuidar a la infancia: basada en el respeto, en la paciencia, en la empatía,... ¿¿cómo he podido pensar, aún confundida por como iba a ser realmente, que esta opción era buena para Juno?? Ayer me sentí muy culpable y aún me siento, porque si opino que el desconocimiento no siempre exime de culpas, ya ni te cuento el olerme el tinglado y tirar pálante... Que al menos me sirva de aprendizaje.

Si habéis tenido la paciencia de leer esto, lo escribo también para que dejemos de conformarnos con lo que hay y exijamos algo mejor para nuestros hijos.

martes, 17 de octubre de 2017

BUENAS NOCHES Y POCO MÁS

Buenas noches noctámbulos, no hay nada comparable a la paz que me transmite la ciudad adormeciéndose... ¡ah, si: la ciudad dormida! Con el frío característico de las 5 de la madrugada, y los pocos coches que desperezan el asfalto silencioso... Pero, de momento, estoy renunciando a esos pequeños placeres de ocio en solitario por mi salud física! Esta noche, me voy a saltar mi nueva rutina de dormir al menos siete horas, y voy a sentarme a escribir un rato porque me apetece y no estoy lo suficientemente cansada para querer tirarme en plancha a la cama. 

Hace unas horas pensaba en qué suerte la mía que la programación televisiva me atraiga tan poco, porque me paso los días sin encender el aparato. Aún así, de tanto en tanto, compruebo que no echen ninguna película de las que me suelen gustar por La2, y de paso, me doy una vuelta por la betevé (televisión de Barcelona), que es mi favorita. Hoy, en ese vistazo rápido por la btv, he visto en una entrevista a mi profesora de literatura de la universidad: Lara Reyes, en una de las primeras librerías dedicadas a la literatura infantil que he pisado en mi vida: Casa Anita.

Rius de tinta: Com fer créixer lectors entusiastes
(Ríos de tinta: Como hacer crecer lectores entusiastas)
http://beteve.cat/programa/rius-de-tinta/

"Una cosa esencial es que las maestras sean súperlectoras"
Lara Reyes

Casa Anita
Librería especializada en literatura infantil
C/ Vic 14. 08006 Barcelona

No podía ser de otra manera, hablaba de como transmitir la pasión por la lectura y propiciar que los niños y las niñas crezcan lectores entusiastas. Me ha hecho muy feliz verla tal y como la recordaba.


En fin, que no tenía pensado hablar de nada en especial, puedo comentaros que estoy teniendo unos sueños más raros... ¿soy la única que sueña con personas de su más remoto pasado, con gente que creía tener completamente olvidada? Es curioso. Soñar es la película más flipante que puedes ver. Pero no os voy a comer la cabeza con este tema, respirad aliviados, mejor aprovecho para comentar el libro que acabo de terminar Cómo ser mujer.

Qué os puedo decir de este libro... Anagrama lo ha publicado, vería potencial en él, yo a modo de artículos, de entradas de blog, etc., lo vería interesante, pero como libro lo he encontrado flojo y me ha aburrido. Seguramente las expectativas, de nuevo, que me juegan una mala pasada. Lo empecé con muchas ganas y me dio una muy buena impresión, pero rápidamente perdí el interés. Lo he solapado con otras lecturas que parecían mucho más densas, todas ellas las he acabado con buen sabor de boca, ¡y la que se me ha hecho interminable es esta! No lo entiendo, porque usa mucho el humor y la ironía y eso me gusta, tira de anécdotas, alude a muchos famosos, programas de televisión... británicos, y pese a que a cada nueva mención tenía que leer la cita a pie de página para entenderlo, creo que ha sido lo que más me ha gustado. Los capítulos parecen títulos de artículos de revistas para mujeres y recurre mucho a la enumeración tipo "tres cosas que... 1:blabla, 2:blablabla..." y es una manía mía, no me gusta nada encontrarme esto en un libro. Y debo ser yo (que se le dice a alguien con quien vas a romper), si tiene críticas como "Quizás el libro más divertido e inteligente jamás escrito".

Y ahora sí: ¡buenas noches!

sábado, 14 de octubre de 2017

PRIMERAS RECOLECCIONES OTOÑALES


Siendo fiel a mi lema de quedarme con lo mejor de cada situación, de ver el vaso medio lleno, de pensar siempre en positivo, ¡hasta al otoño le encuentro un montón de cosas buenas! En realidad, es una estación que me gusta mucho, si no fuese porque es un poco entrometida y se presenta cuando aún estoy apurando los últimos días de playa y piscina, los últimos rayos de sol, los últimos días libres... Viene ella con sus horarios y sus rutinas, su rebequita para la tarde, su vuelta al cole, al trabajo, a las obligaciones... Y sin darte cuenta, un día quedas con alguien por la tarde y en vez de una cañita pides un café con leche (¡ups! Se acabó el veranito).

Pero qué serenidad nos ofrece con su "savoir faire", porque su sol no achicharra, arropa, y viste las calles, para mi gusto de tonos un poco apagados, pero qué elegancia. Y de pronto dar un paseo a la hora de la siesta deja de ser una temeridad para convertirse en un saludable hábito...

¡Bienvenido otoño!, eres la amiga empollona frente a la fiestera, a las dos las quieres por igual e incluso te conviene más la primera.

Postales de otoño





Cosas que me encantan de esta estación

Recorrer parques 
Siempre al aire libre, parques con su tierra, sus arbustos, sus árboles y sus flores, sus hormigas... Con los equipamientos de madera (sin pintar, que no hace falta), con areneros y tirolinas, desniveles, charcos, escondrijos...
Clara, de tierra en las manos sabe mucho de parques ideales: http://www.tierraenlasmanos.com/

Hacer excursiones
Cuando ya hemos visitado todos los puntos conocidos, e investigado otros menos conocidos pero cercanos, siempre puedes consultar nuevos destinos interesantes 
  • https://www.sortirambnens.com/es/excursiones-con-ninos/
  • Rutes fotogràfiques (Xarxa de Parcs Naturals de la Diputació de Barcelona)
  • Rutes de flora i fauna (Xarxa de Parcs Naturals de la Diputació de Barcelona)

Recolectar tesoros
- Las hojas, que en otoño cubren el suelo, tienen una gran variedad de formas y colores, ofrecen infinidad de posibilidades
- Piñas y diversos frutos otoñales como bellotas, avellanas, castañas...
- Palos y troncos
- Piedras

Buscando tesoros por Collserola

Juno con su carrito, Miguel con la mochila y yo con la bolsa de recolectar, los tres la mar de preparados. Tenemos muchísimos elementos de otoño para llevarle a Eva, la maestra de Juno, para que pueda disfrutarlos con todos sus compañeros.












Seguiré mostrando nuestros hallazgos :)

domingo, 8 de octubre de 2017

AIRE PARA RESPIRAR

La excusa era ir al bosque a buscar setas...



 Rasos de Peguera

La naturaleza siempre me resulta reconfortante, me permite encontrar la calma que tanto ruido ensordece, me ayuda a desprenderme de lo superfluo y quedarme solo con el instante; tan sencillo como respirar y sentirte en paz contigo mismo.

Me apetecía coger la cámara, que es otro modo perfecto de desconexión, y recuperar un poco el gusto a salir a fotografiar cuánto me rodea. No hice muchas fotos, me encantó ver disfrutar a Juno con cada nuevo descubrimiento, ver lo bien que se desenvolvía andando entre ramas caídas, troncos, piñas, piedras y megacacas de vaca! Como siempre, ella fue el centro de atención, con sus ocurrencias y su vocecita que todo lo repite, con su sonrisa y esa felicidad que se refleja en sus ojos, tan contagiosa.

Pero lo que capturé mejor es la cara de concentración cada vez que se fija en algo:


Cruzó el pasado en el camino
y lo miraba y no podía llorar.
Entre el crepúsculo y el alba
no hizo otra cosa que dejarse llevar.

Y refulgiendo cual luciérnagas,
caminando sin prisa sobre el tiempo,
huyen de un mundo material,
son espíritus barridos por el viento.

Y ahora van 
hacia su abstracción,
dales sólo paz y una sonrisa,
cielo abierto y aire para respirar.

Caen las estrellas de su manto,
verdean los campos a un resquicio de luz,
la pradera ahora es su casa
donde la espiga brota entre la flor.

Si les miente la vida
se hacen parapetos con poemas.

Un día color de melocotón,
cuando todos seamos libres,
cuando las piedras se puedan comer
y ya nadie sea más que nadie,
canta por mí
si no estoy yo aquí.

Viene el día en que seremos puros
como un cielo de verano sobre el mar.
Cantaré por ti
si no estás tú aquí.

Canta por mí (El último de la fila)

Una caca gran!!





Hay que cortar con una navajita Juno...






Hoy tengo ganas de plan casero, lectura y sofá, a ser posible; o mirar cuentos, dibujar, cantar y bailar, jugar con los animales, los títeres... ¡va a ser lo segundo! A exprimir al máximo el domingo :)

sábado, 30 de septiembre de 2017

LA VEGETARIANA

"Antes de que mi mujer se hiciese vegetariana, yo no había pensado nunca que fuese una persona especial".




"Me casé con ella justamente porque no se le veía ni ningún atractivo especial ni ningún defecto particular".

La vegetariana
Han Kang
:Rata_

(Versión catalana)
Traducción de Mihura Jo y Raimon Blancafort
Prólogo de Gabi Martínez

Lee este libro porqué habla del cuerpo, del tuyo también, convertido en el ultimo reducto de libertad. Habla de como es de frágil la vida, sometida al peso del miedo, el deseo y el tabú. (:Rata_)

Yeonghye no es un personaje carismático y tampoco parece tener una vida demasiado interesante. Puesto que la autora no le da voz, es a través de la mirada de otros personajes, tres personas muy cercanas a ella: el marido, el cuñado y la hermana, que nos la da a conocer. No es hasta que se da el cambio radical en su actitud, cuando empieza a tener unos escabrosos sueños que la llevan a no querer volver a comer carne, que parece florecer en ella una contundente determinación y una personalidad hasta entonces oculta.

De pronto, Yeonghye se ve obligada a librar una batalla con las personas que la rodean y que se niegan a aceptar su decisión de ser vegetariana, más adelante de no comer, se trata de una lucha pacífica, incluso silenciosa, muy acorde con el carácter apacible de la protagonista. Ella solo quiere ser dueña de su cuerpo pero la sociedad en la que vive no le otorga ni ese privilegio.

Esta obra me ha fascinado, no sé si debido al contundente mensaje que se filtra tras la historia, condenando la violencia y la represión, y en especial, la que la sociedad ejerce sobre las mujeres, o ha sido por la manera de abordar este tema... A las pocas páginas ya sentía que tenía entre mis manos una pequeña (por su extensión) joya. 

En algunos momentos la lectura me ha costado, me ha estremecido y me ha dolido, igual que cuesta presenciar una enfermedad, como cuesta aceptar la fragilidad; sin embargo, cuanto más frágil se vuelve el cuerpo de Yeonghye, más fuerte es la resistencia que esta ejerce. La tercera parte del libro, que se divide en tres, correspondientes a cada una de las miradas que narran la historia, me ha conmovido especialmente, aunque dura, está cargada de tristeza y melancolía, de belleza y poesía.

:Rata_
Aunque el ejemplar que acabo de leer es propiedad de la biblioteca pública de mi pueblo, me he enamorado de la cantidad de detalles que la editorial incluye en este libro,¡¡ quiero un ejemplar para mí sola!! 

Desde el prólogo, pasando por la entrevista a la autora, la narración de la experiencia de la traductora, la información que aporta sobre todo lo que concierne a la edición e impresión del ejemplar que tienes en tu poder, los "otros :Rata_", todo, todo, me ha encantado:) Y que la editorial aluda a las ratas de biblioteca en su nombre más. No os descubro nada más, disfrutadlo tanto como yo.

lunes, 25 de septiembre de 2017

PROPUESTAS INFANTILES AL AIRE LIBRE

En el fabuloso programa de las fiestas de la Mercè (Barcelona) hay tantas propuestas, y tan variadas, que cuesta elegir. Este año, pensaba que nos íbamos a quedar con las ganas de disfrutarlas, ni que sea un poco, porque Miguel ha trabajado todos los días con un horario difícil de compatibilizar. Pero, justamente, este último día, hemos dado en el clavo acudiendo al espacio del Parc de la Trinitat.


Situado en el distrito de Sant Andreu, se trata de un lugar muy amplio y lleno de árboles, que amortiguan por completo el ruido del tráfico, y con un lago que da una sensación de frescor muy agradable. No conocíamos esta zona de Barcelona y hoy hemos podido descubrirla un poco gracias a la cantidad de actividades que ha acogido.




Hemos podido presenciar dos espectáculos distintos de títeres: "Matito" a cargo de Arnau Colom"Pipa, el titella meravella" a cargo de la compañía "La Puntual". Pues no ha habido suerte ni con uno ni con otro. A Juno, que le encantan los títeres, y tanto en casa como en la escuela juega con ellos y le gusta que contemos historias usándolos como soporte, hoy no tenia el día: se ha puesto a llorar diciendo que "titelles no". Estaba cansada, es cierto...


Lo que sí le ha gustado es jugar en los espacios de juego a su aire:

En la zona preparada por Jugacirc con distintos materiales para practicar en su taller de circo, aunque evidentemente era para niños y niñas más mayores y adultos (he visto a muchos pasarlo genial), ella ha probado con todo lo que había a su alcance y se ha divertido viendo como Miguel también lo intentaba.








Con la colla castellera de madera de Xics del Xurrac (a cargo de Tombs Creatius) hemos pasado un buen rato probando cada uno de los juegos de habilidad propuestos, ¡y había muchos!













Y lo que más nos ha entretenido, y es que nos hemos quedado maravillados con sus preciosas composiciones de varios cuentos infantiles populares, cada uno con un tipo de títeres distinto, y a cuál más bonito, es la zona del "Titellàrium". A cargo de la compañía "El burro dels jocs".


























También hemos echado un vistazo al vistoso espectáculo "Petita història d'un gran paisatge" a cargo de la compañía "Cíclicus". A penas podíamos ver nada de tanta gente que se aglutinó ante el anfiteatro. Hemos visto bailar funky, hemos visto al peculiar payaso de la compañía Godot de su espectáculo "Lullaby", pero no hemos podido presenciar la actuación, una pena. Y hemos dado una vuelta por la zona de las barbacoas, de las food trucks (croquetas, noodles, quesadillas, hamburguesas, bombas de carne, creps...), carne a la brasa, cervecitas... Ideal para pasar todo el día sin aburrirse.