lunes, 9 de enero de 2017

FRÍO

No encuentro mejor nombre para esta entrada. Seguro que muchos de vosotros estos días lo estáis sintiendo, es invierno y es normal, claro. Casi seguro que la mayoría tenéis un hogar donde dormir por las noches, algo de dinero para pagar un café que os permita pasar un rato en un local bien aclimatado, un abrigo en condiciones, un par de guantes... Ya veis que no hablo de grandes lujos, ni de comodidades muy alejadas del alcance de muchas personas (por suerte).

No quería una entrada sin imagen, así que comparto ésta de un regalito especial

Antes de seguir escribiendo debo aclarar que esta entrada ha sido borrada por lo menos tres veces: las dos primeras por insustanciales, por no contener más que mis idioteces, mis pensamientos-preocupaciones-reflexiones de poca monta (sí esas con las que suelo llenar la mayoría de las entradas que escribo, al fin y al cabo, son "mis cosas"), la tercera por rabiosa. Siento rabia, rabia y frío.

Ahora me dispongo a escribir la definitiva y al acabar seleccionaré "Publicar", y ya está. No solucionaré nada pero no callaré lo que pienso en el lugar donde me desnudo tanto en muchos aspectos, no tendría sentido.

Esta Navidad, para mí, ha estado impregnada del frío cruel, el que duele. No el de las escapadas a La Molina, ni el de abrigarse bien para tocar la nieve. Ese frío no elegido de quien no puede protegerse de él. No necesito que sea mi hija, mi madre o mi hermana las que lo sufran, ni siquiera que sea gente de bien, solo que sea un ser, un corazón latente. No se despega de mí este malestar, lo he sentido de nuevo esta mañana cuando he ido a la cocina a prepararme un café con leche y he dado las gracias por haber dormido bajo un buen nórdico y tener la suerte de poder encender el calefactor para ducharme a gusto y toda una serie de mini-lujos que valoro, sobretodo ante la evidencia de que hay demasiadas personas que carecen de ellos. 

No me apetecía una entrada tan triste por Navidad, en cierta manera me parecía un topicazo, y no solo me duelen los males ajenos en estas fechas, porque toca. Nada de eso. Por este motivo he estado dejando pasar los días, además no me atrevía a ponerlo por escrito, a decirlo en alto, como si por no mencionarlo dejase de existir... mira que soy boba. Pero hace un rato, cuando he visto las noticias, se me ha caído el alma al suelo, y sé que hay muchas noticias que te dejan hecho polvo para todo el día por poco que empatices con el sufrimiento humano, pero ver esa hilera de refugiados sirios andando por la nieve a treinta bajo cero para comer un plato caliente agachados en el suelo, me ha roto. Hoy nada me parece relevante, es una vergüenza humanitaria y la permitimos personas como ellos, con piel, músculos y, quiero pensar, que corazón. Si yo no puedo quitármelo de la cabeza, sin poder hacer mucho al respeto, ¿cómo lo hacen los que sí tienen la posibilidad de hacer algo para conciliar el sueño?