lunes, 21 de abril de 2014

LA CABAÑA DEL ÁRBOL

Cuando decidimos pasar la Semana Santa en Toledo pronto descubrimos esta iniciativa educativa tan interesante que queremos compartir en el blog porque nos dejó maravillados.
“Permitir que crezca el sentido natural de admiración y curiosidad que el niño tiene, hace que se transforme en interés y entusiasmo para toda la vida y forma el núcleo para cualquier búsqueda del conocimiento posterior”.


La Cabaña del Árbol nace del deseo de un grupo de madres y padres de ofrecer a sus hijos e hijas una alternativa educativa en consonancia a su manera de entender la infancia. Pocas familias tienen el valor de emprender un proyecto así, participando activamente en el modelo de escuela que sueñan hasta hacerlo realidad, invirtiendo en él mucho tiempo y esfuerzo, y como pudimos comprobar, muchísima ilusión.

Se han basado en la pedagogía Wardolf, sobre la que han recibido formación y siguen formándose, y parten del respeto hacia la infancia, de modo que los niños y niñas puedan crecer como personas libres, íntegras, creativas, y emocionalmente sanas. 



Lo que más nos llamó la atención es lo mucho que han conseguido en el poco tiempo que lleva en funcionamiento, desde septiembre de 2013, se nota que han trabajado duro para sacar adelante su preciosa Cabaña, aunque la sensación que me transmitieron es de estar encantados con los resultados. Sólo hay que ver las estancias: el cuidado del detalle, los materiales seleccionados con mimo y gran acierto (artesanales, respetuosos, bellos...).

La Cabaña del Árbol
C/ Monaterio de Santa Maria la Real, 7
Urbanización San Bernardo
Toledo
Teléfono 610.463.473 
E-mail: waldorftoledo@gmail.com


Cuentan con un blog muy completo donde podéis encontrar mucha información sobre sus proyectos, el día a día en la escuela, fotografías, etc.

Nosotros fuimos recibidos con una sonrisa y con muchas ganas de contarnos cosas sobre La Cabaña, nos abrieron las puertas de par en par y nos dejaron captar en imágenes nuestro paso por su casa. ¡Muchas gracias por darnos la oportunidad de compartir vuestra experiencia!

En esta terracita, junto a la cocina, nos invitaron a tomar un té y estuvimos charlando un buen rato. Los estantes repletos de botas de agua son para que niños y niñas puedan disfrutar del aire libre y los espacios exteriores también en días de lluvia. Pudimos ver la importancia que otorgan al hecho de que los niños crezcan en contacto directo con la naturaleza.



Entramos en la estancia-aula, para el grupo de mayores, los niños y niñas de 3 a 6 años de edad. Al coincidir con las vacaciones de semana santa tenían el aula preparada para después de las fiestas llevar a cabo una obra de teatro, así que la disposición del mobiliario no era la habitual. También con motivo del mercadillo que habían organizado en el jardín de la casa, parte de los muebles los tenían fuera, aún así se puede notar la calidez y se pueden apreciar los materiales que las conforman.






Las ceras naturales para dibujar, un material característico de la pedagogía Waldorf.


Un móvil con huevos pintados por los propios alumnos y alumnas constituyen un elemento decorativo precioso.




El cuidado del detalle, al que nos referíamos al principio, se puede apreciar en cada rincón. La presencia de elementos naturales, de productos artesanales confeccionados, en gran parte, por los niños y niñas y las propias familias, telas teñidas, etc.


Madera, lana, tela... Los elementos naturales ofrecen muchas opciones de juego y dan rienda suelta a la imaginación.


Las telas que tiñeron una soleada tarde de invierno: entre telas se puede ver aquí.



Los cuentos de hadas son de gran importancia en la pedagogía Waldorf y es habitual ver hadas, gnomos, duendes, etc. en sus cuentos y también en sus materiales didácticos, como estos pequeños gnomos del bosque.


Esta cesta, a primera vista contiene trenzas de lana; una de las madres nos mostró qué tipo de actividad se podía llevar a cabo con ellas cuando, mientras cantaba la canción infantil del Caracol, iba envolviendo la lana sobre una espiral hasta completar un círculo. Nos explicó que después con mucho cuidado los niños lo depositaban en la cesta. A lo largo del día alternaban actividades de juego libre con momentos de recogimiento como éste.


El mueble de la pizarra y los caballos de madera me gustaron mucho.



La casita. En un extremo las muñecas de trapo en sus cunas tapadas con telitas y colchitas de punto, al otro extremo la cocina, con sus cacharritos de lata, madera y las hueveras, entre ambos, la mesa con las sillas sobre una acogedora alfombra blanca y bajo la ligera tela rosa que hace de tejado.



Un buen puñado de bolsitos de punto.


Las velas también son un elemento muy recurrente.



La Pascua: a lo largo de nuestra visita hemos ido descubriendo conejos y huevos por varios sitios.


Mini telar para tejer con lana. ¡Qué recuerdos de mi propia infancia! Espero encontrar uno...


Un perchero repleto de delantales. Son un recurso que me encanta, de pequeña tenía mi propio delantal, a demás de otro para la costura, y recuerdo lo que me gustaba ponérmelo para jugar.


La estancia de 1 a 3 años de edad, los pequeños de la casa.
Volvemos a encontrar elementos muy similares a los de la otra aula, ésta es muy amplia y espaciosa, teniendo en cuenta que a esta edad necesitan de mucho espacio, nos explican.







En el pasillo, vemos los accesos a las distintas habitaciones. Una escuela que pretende ser como un hogar es mi escuela ideal.


Después de la charla, tomarnos un té en muy buena compañía y fotografiar cuanto pudimos, pasamos por el mercadillo y allí compramos un ejemplar del libro "Cuentos infantiles" de la Editorial Rudolf Steiner que nos recomendaron y que guardamos con mucho cariño. Esperamos de aquí un tiempo volver a visitar La Cabaña del Árbol y ver como sigue creciendo esta experiencia.