miércoles, 25 de marzo de 2020

EL PRINCIPIO


Diario de confinamiento, primeras impresiones
La última vez que cogí el coche fue el viernes 6 de marzo para ir a trabajar. Puse Radio3 y sonó Años 80, y por un momento tuve 18 años y cruzaba la puerta de la discoteca en el preciso momento en que sonaba mi canción (aunque, por supuesto, tenía muchas). Me incorporé a la ronda litoral con una irreprimible sonrisa en la boca, cantando su estribillo como buena fan, como quien toma un bálsamo. “Será como aquella canción de los años 80, seré como el niño que algún día fui... Ya terminé”. Y llegué a la escuela una hora antes y aparqué casi en la puerta porque todo parecía venir rodado y me quedé en el coche leyendo porque estaba rara y no sabía cómo gestionar esa sensación extraña.



Un día raro sin duda
Ese jueves en el que se anuncia el cese de las clases pero no el cese del trabajo, ciertamente nos quedamos todas las compañeras de la escuela con un gran interrogante sobre nuestras cabezas. Y empezaron a sobrevolarnos varias dudas. Ese jueves en el que todo cambió. Hasta entonces no entendí la magnitud del asunto, tomé sin preocupación unas precauciones mínimas, insuficientes. No sabíamos más, no nos habían contado más, ¿o no quisimos informarnos mejor?


Ya se vislumbraba lo peor
No se toma a la ligera una decisión como cerrar las escuelas, así de un día para el otro, ¡un viernes! Ese día le vimos las orejas y la cabeza entera al lobo, pero cuesta reaccionar a algo tan inesperado. De la normalidad con algunas reglas de higiene y salud, a ir a trabajar sin alumnos, creo que fue un punto de inflexión para mí, no solo personal sino también profesional. 

Las educadoras de infantil (normalmente) solo tenemos unos pocos días a principio de curso para preparar todo antes del inicio oficial, esa es la única ocasión en la que trabajamos sin los niños y las niñas. A mitad de curso esta circunstancia es desconcertante. A los pocos minutos de compartir perplejidad y asombro nos pusimos manos a la obra cada una con aquellas cosas pendientes que todas arrastramos, inevitablemente. 

Queríamos aparentar cierta normalidad
Mientras esperábamos una decisión que tenía que venir de arriba, porque ese día yo me enfrentaba a la pandemia como maestra, entonces todo se resumía en un hecho: ir a trabajar o no. 


Salimos de la escuela una hora más tarde, decidieron que nos fuésemos a casa en una reunión de urgencia, no acabamos ni la mañana de trabajo: ¡qué peculiar es despedirse sin besos ni abrazos, sin una fecha fiable de reencuentro! Abandoné el edificio con mi compañera de aula, mi tercio, ella cogió un camino y yo otro. Al subir al coche me decía, son dos semanas…



Y yo me voy a mi pisito con patio, en el que podemos correr, ir en bici, jugar a pelota, ver la calle, a los vecinos… Y me quedo en casa con mi pareja y mi hija, los tres sanos, los dos con trabajos que no peligran, con ganas de pasar tiempo en familia, de retomar todas las aficiones que por falta de tiempo están un poco aparcadas, incluso de aburrirnos. 

Me siento privilegiada, modestamente suertuda, pero pienso en quien no tiene mi suerte, por pura responsabilidad, por pura empatía, ¡por justicia social! 


Pienso en todos los niños y niñas que se han visto encerrados por un motivo que pueden entender más o menos, pero que no deja de ser un tema demasiado complejo para ellos, una pandemia, un confinamiento, unas acciones políticas más o menos a tiempo, más o menos adecuadas. 

¿Quién ha pensado en ellos?
A la infancia se la ha obviado, de la ha silenciado, se la ha menospreciado


Ninguna de las medidas estaba teniendo en cuenta a la INFANCIA. "Que cada familia se las apañe como pueda, los niños son de sus padres". Aunque parezca que partimos de esta máxima, no nos confundamos: los niños y las niñas son ciudadanos. Sobre esta preocupación escribí hace unos días en mi Instagram:


Y a todas estas, ¿quién piensa en la infancia? ¿Quién le da voz, quién le escucha?

No me refiero a propuestas para entretenerle, es algo más profundo, hablo de sus derechos, de su dignidad.

Hemos cerrado a los niños y las niñas en casa, de un día para otro, por motivos que difícilmente pueden entender dentro de la complejidad que comporta: un confinamiento donde son los principales perjudicados, y para el que no se están poniendo sobre la mesa medidas específicas más allá de actividades, en muchos casos, de dudossa calidad y coherencia pedagógica.

Tantos deberes...
  • ¿No son en el fondo un autoengaño, como sociedad, para creer que les estamos atendiendo?
  • ¿No es una medida egoísta para ocuparlos?
  • ¿Una huida de nuestra responsabilidad de acompañarlos emocionalmente en un proceso que requiere paciencia, diálogo y, seguramente, pararnos para sentir cómo nos está afectando?
Hemos cerrado niños y niñas en pisos minúsculos, con padres y madres sobrepasados por la situación, haciendo teletrabajo, haciendo malabarismos para pagar el alquiler, en situación de riesgo, dependientes de ayudas, de becas comedor, etc. Y los estamos privando de movimiento, de aire puro, de normalidad...

Tenemos que reclamar medidas para que los sectores más vulnerables, y especialmente la infancia, sea tenida en cuenta.

Podemos pasear al perro y no hay manera de que puedan salir un rato al día niños y niñas?

lunes, 2 de septiembre de 2019

OBSERVAR EL JUEGO CON CURIOSIDAD

Cuando dejamos a los niños hacer, entonces sucede lo imprevisto. Cuando miramos desde la curiosidad y la fascinación, con un interés sincero por aquello que se trae entre manos, es cuando somos capaces de apreciarlo.

Hoy he retomado esta entrada, de las muchas que tengo sin publicar, me he releído y he apreciado que sigo opinando igual, pienso que los adultos debemos dejar hacer, dejar hablar, dejar descubrir, dejar equivocarse, dejar aburrirse, dejar pensar... a los niños. Pero... ¿solo a los niños? ¿Y si nos atrevemos a mirar con los ojos de la fascinación a los adultos que nos rodean, a nuestros familiares, a nuestros compañeros de trabajo, a los conocidos y a los desconocidos? ¿No creéis que todas las personas tienen muchas cualidades, mucho que ofrecer?

Ahora que se acerca el comienzo de curso, que nos reencontramos los equipos, que nos toca sentarnos y hablar, decidir, consensuar... ¿No sería mucho más rico para todas las partes si cuando alguien habla los demás le prestásemos una atención real, de las de poner todos los sentidos, y lo hiciésemos sin esperar nuestro turno para decir la nuestra, sino con el auténtico propósito de darle valor a aquello que tiene que decir, de entender y aprender acercándonos a un punto de vista puede que similar o pude que muy distante del nuestro? Ahí lo dejo, ¡yo me aplico el cuento seguro!

Y reescribiría la frase con la que empieza esta entrada:

"Cuando dejamos a las personas hacer, entonces sucede lo imprevisto. Cuando miramos a las personas desde la curiosidad y la fascinación, con un interés sincero por aquello que se trae entre manos, es cuando somos capaces de apreciarlo".


Observando el juego 

Hay momentos en los que me vuelvo invisible y observo el juego de Juno desde la curiosidad infinita. La veo elegir un espacio, unos materiales, disponerlos de cierta manera y entablar unos diálogos interesantísimos con los objetos.

A través del juego Juno me muestra la persona que es: con las decisiones que toma, los roles que asume, etc. 

¿Qué mira a través del pequeño círculo rosa de la pieza?

Las piezas que estaban siendo utilizadas para construir una especie de alojamiento para los animales acaba acaparando su atención. Elige la que tiene menos zona para mirar, pero es la redonda, puedo deducir que es la que más se asemeja a unas gafas, unos prismáticos, una lupa... Objetos que ella conoce.




El juego inicial nada tiene qué ver con la acción que ahora está llevando a cabo. Empezó construyendo algún tipo de habitáculo para los animales y ahora los animales ya no figuran en su nuevo juego, ni siquiera la pieza que inicialmente ha utilizado para construir ya tiene esa función.

Los materiales versátiles, los objetos que pueden ser utilizados de muchos modos distintos, son los que fomentan la iniciativa, la imaginación y la creatividad. Aquellos que son poco dados a acciones repetitivas y restrictivas, otorgarán el protagonismo a la acción del sujeto y no tanto a las características del objeto en sí.

Feliz vuelta al cole, septiembre siempre es un renacer, vamos a quererle un poco...

lunes, 12 de agosto de 2019

EL LAZO ROSA PARA QUE SE NOTE QUE ES NIÑA, ¿NO?

Esta entrada se podría llamar "la anécdota del día", porque así ha sido: eso que lees un mensaje de un seguidor a la imagen que alguien pública y ves la que se lía y acabas leyendo todos los comentarios para ver hasta qué punto somos objetivos, educados, exagerados...  



Una madre comparte una foto con su hija, y la niña lleva el típico lacito rosa pastel con una mini cola en medio de la cabeza. Bueno... el peinado no entra dentro de mis opciones, ni el lazo, pero no me resulta chocante porque llevo viendo este tipo de peinado y accesorio en niñas desde que tengo memoria. 

Ni se me ocurriría decirle como tiene que peinar a su hija, pero es una foto pública y alguien si quiere decirle algo: "el lazo rosa para que se note que es niña, ¿no?". Y, como es de esperar, un aluvión de críticas de las defensoras (todas mujeres) a ultranza de la madre de la criatura que con más o menos acierto defienden el rosa. Algunas la atacan de dar significado a los colores cuando éstos no lo tienen, sino que somos las mentes sucias que se lo damos; otras sentencian que claro que sí, que sepa que nació niña y niña será toda su vida pase lo que pase. En fin... opiniones.

Yo, que había pasado olímpicamente de la foto por no gustarme, a ella no se lo voy a decir, pero como todos, si me pongo a observar tengo una opinión, y es que no es solo el color, ni siquiera el lazo. Es la foto en sí. No creo que tratándose de un bebé, nadie después de observar el conjunto, dudase de si es niño o niña. Otra cosa es que se trata del típico lazo pequeñito rosa clarito de mercería que aún no lo he visto jamás en un niño, aunque ya se ven niños bien pequeños con coleta, el estilo es bien distinto.

Pasando de los comentarios, que me interesan porque reflejan la sociedad en la que vivimos y cómo cuando queremos defender algo somos capaces de tergiversar, malinterpretar o bieninterpretar sin mucho objetivismo, pero con mucha pasión, eso sí. Yo me he fijado en la respuesta que ha dado ella, diciendo que se lo ha puesto por la hermana, que es su color favorito y quiere que vayan iguales. Ay, suena tan a excusa... Por verdad que sea. 

Me da por pensar, que la hermana ya influyó en la compra del chisme, que la hermana (también niña) tiene uno igual, que el color favorito de la hermana, casualmente, aunque el rosa es un color como cualquier otro dicen y repiten (si, si, ¡para mí también!) sea el rosa... Por muy cierto que pueda ser, yo me he quedado en plan, pfffff... Con tantos colores que decimos que hay (los hay) ¿¿por qué tantas niñas dicen que su color favorito es el rosa?? ¡¿Por qué se sigue hablando de "color favorito"!? ¡Nos podemos hacer algunas preguntas, digo yo!

El lacito rosa clarito en raso o seda da la sensación que perpetua ese estereotipo de las niñas de rosa y los niños de azul, es un estereotipo conocido y reconocido, por qué entonces la mayoría de defensoras tratan de hacer como si lo estereotipado sea ver en el lazo el estereotipo. ¡Qué rebuscado! Es que lo es, otra cosa es que la madre diga, vaya si que en esta foto se da eso de que las niñas de rosa, aunque yo uso todos los colores sin distinción. Y queda la mar de bien. 

Creo que prácticamente todos y todas reproducimos muchos estereotipos de forma inconsciente, propios de nuestro bagage cultural y de vivir en una sociedad concreta, pero no por eso debemos carecer de pensamiento crítico, es más, de autocrítica, para decidir qué consideramos que va con nuestra manera de pensar y vivir y qué no. Y si alguien nos lo hace saber espero que algun día dejemos de ponernos a la defensiva como respuesta, porque así no se avanza en ningún sentido.

¿Os habéis planteado qué estereotipos lleváis a cuestas? Deja que piense...

lunes, 5 de agosto de 2019

CAMBIOS QUE HAN IDO SUCEDIENDO EN MI VIDA

Antes de seguir escribiendo entradas quería hacer balance de los cambios que he ido introduciendo en mi vida, algunos más de carácter personal, pero muchos de ellos van más allá de mí misma y afectan a nuestra vida familiar. A los que "viajamos" juntos y nos vamos enriqueciendo mutuamente.


Pienso que la mayoría se han dado porque ya existía una semilla, algo se iba gestando para que se llegaran a producir, es el fruto de estar en constante proceso de crecimiento, de desarrollo personal. Si buscas experiencias que te hagan crecer, si dejas que estas experiencias te remuevan, al final el cambio es inevitable. 



Cuando pienso en mi yo del pasado, de niña, de preadolescente, de adolescente, de juventud, de pos juventud... ¡Veo un sinfín de etapas! Y en cada una me siento una persona distinta, de hecho, creo que aún me queda muchísimo por aprender, por mutar y por crecer.



1. UNA VIDA MÁS CONSCIENTE

  • Aunque suene a tópico eso de quererte tal y como eres, si lo consigues es liberador. Hacer y ser como te pide el cuerpo, como te sientes bien.
  • Jamás pensé que podría ir por la vida sin maquillaje, me entenderás si has crecido pensando que tienes muchos defectos y que los tienes que ocultar. A demás de cargar con un gran peso innecesario, no te estás respetando a ti misma y tampoco serás capaz de respetar los defectos de los demás. A esto añádele bien peinada, vestida, etc. Todos ellos asuntos superficiales, que si los haces por obligación no te aportan nada, te suponen un esfuerzo y te quitan mucho tiempo. Así, cuando los haces por gusto, tienen un sentido para ti.
Soy una arrítmica desorientada que lleva toda la vida tratando de no parecerlo y por fin estoy aprendiendo a amar mis defectos.
2. ZERO WASTE

  • No sé qué grado de consumista era yo, pero hace tiempo que va en descenso, hasta llevarlo a cabo de un modo plenamente consciente. Intento no consumir lo que no necesito, o lo que no me hace muy feliz, y si puedo será en una relación comercial justa en la que no se explote a nadie y no se abuse de nadie ni de nada.
  • En relación con lo anterior, dejar de consumir de manera irresponsable para mí es intentar no generar residuos que la naturaleza no pueda asumir. Hace poco me di cuenta del cambio real que he experimentado cuando un día que olvidé llevar la botella de agua, y Juno tenía sed, en vez de buscar un súper busqué una fuente.
  • Se puede resumir en:
Comprar solo lo que necesitas: evitar tirar comida, por ejemplo
Compra de proximidad, a granel, sin envases, sin tóxicos


 

  • Es un compromiso ético y de respeto al entorno. Es renunciar muchas veces a la comodidad por un bienestar común.
-- Cambio de hàbitos

  • Para reducir los residuos que generamos sin volverte loca, pienso que le tiene que preceder un cambio de hábitos: en los alimentos que consumimos, en el modo de cocinarlos, en el tipo de ocio que disfrutamos... 
  • No podemos pretender la inmediatez y la abundancia, porque es lo que nos ha llevado a necesitar que prácticamente todos los productos estén envasados o elaborados, que se tiren toneladas de alimentos sobrantes de supermercados y restaurantes y que exista esta voracidad consumista, en definitiva.
  • Mi intención es tener un huerto así que he empezado a practicar sembrando algunas semillas, pero mientras trato de comprar fruta y verdura lo más de proximidad posible, el payés del pueblo, por ejemplo. Y consumir productos de temporada siempre. Es apasionante esperar que llegue la temporada de tu fruta favorita, así se lo transmito a Juno cuando me pide melón en enero.
  • Me di cuenta de que lo que más tiraba a la basura eran envases de leche y yogurt, así que he puesto remedio substituyendo la leche de tetrabrik por leches vegetales hechas en casa (ya que bebo mucha leche por capricho) y compré una yogurtera de segunda mano que me ha solucionado el otro problema. Ahora cuando quiero tener yogurts tengo que hacerlos, a veces se acaban y no hay, el proceso requiere su tiempo, pues me aguanto. Hago y espero. De vez en cuando me permito un Kefir del Pastoret que me sabe a gloria y el envase es de cartón. 


-- Otros cambios

  • Uso desodorante, gel, champú, friegaplatos, etc. sólidos y pasta de dientes, crema hidratante, limpiahogar, etc. hechos en casa con recetas que voy encontrando. A demás me libro de tóxicos buscando recetas ecológicas.



  • Maxibolsa: salgo de casa siempre con botella de inox para el agua, tappers con comida para picar, muselina y cubiertos. Y bolsas de tela si voy de compras. Pero esto es desde hace tiempo, no recuerdo la última vez que usé un bolso pequeño...

-- Ropa

  • Compro muy poca ropa, no me motivan para nada las modas, y la ropa que tengo me suele durar muchos años. Aún así, tengo muchísima más de la que necesito. Lo que compro es casi siempre de segunda mano, y lo que no, es porque no lo encuentro.
  • Con Juno he intentado usar solo ropa prestada por otras familias, las chaquetas y gorros los teje mi madre, y yo también le coso algunas prendas especiales.
Os he puesto un poco al día de algunos de los cambios que han supuesto una nueva forma de cotidianidad, de tomarme la vida y que me apetecía mucho compartir por aquí. Ya os seguiré contando.

domingo, 4 de agosto de 2019

RETOMO EL BLOG Y COMPARTOS DOS SÚPER-CORTOS

¡Estoy de vuelta!

Vuelvo a mi espacio de reflexión, de guardar historias y cosas que me interesan, mi álbum de recuerdos, bloc de notas... A mi blog. ¡Ay, cómo he echado de menos escribir en este formato!

Tengo la espinita de que a causa de este parón he dejado de guardar muchos de los tesoros que he ido encontrando en mi camino, libros, películas, formaciones, lugares… Por eso vuelvo a la carga, para seguir coleccionando momentos, inspiraciones, divagaciones y lo que me apetezca, vaya.

Para no estresarme demasiado, empiezo con una entrada ligerita pero para mí, muy potente. Cuando veo algo que me encanta no puedo dejar de recomendarlo, y hace nada vi dos cortos imprescindibles. Con ellos me reestreno, espero feedback amores:)

Se trata del programa Curtcircuit 33 (cortocircuito 33) de la cadena catalana (de la que soy súper fan) Canal33. Presentan dos cortos del cine francés que están este año a concurso en los premios César: "Kapitalistis" y "Vilaine fille".

KAPITALISTIS 

http://kinanmassarani.com/kapitalistis/
CAPITALISTEAS (KAPITALISTIS) - Francia-Bèlgica - 14' - Ficción
Dirección: Pablo Muñoz Gómez
Producción: Roue Libre Production, Origine Films
Intérpretes: Georges Siatidis, Nikolaos Sachas

Este corto, que usa el sentido del humor para hacer una crítica social sobre la precariedad laboral en Europa, me pareció muy fresco y muy amable al tratar el tema. No entra en el dramatismo que puede sugerir la delicada situación de los personajes, todo lo viste de un toque de humor e ironía, hasta llegar a declarar que Santa Claus es capitalista porque lleva juguetes a los niños ricos y jerséis a los pobres.

VILAINE FILLE


LA NIÑA MALA (VILAINE FILLE) - Francia-Turquia - 8' - Animación
Dirección, guión y animación: Ayce Kartal
Producción: Les Valseurs

Este corto de animación es simplemente brutal. Desde el principio el trazo rápido y rabioso me absorbió, miras aunque duele y acaba y dices wow! Genial.

Enlace a los vídeos:
https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/curtcircuit/curtcircuit-33-28072019/video/5892346/

Espero que nos disfrutéis tanto como yo.