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domingo, 2 de diciembre de 2018

SEGUIR

Qué difícil volver a escribir tras un parón. ¡No debería de haber dejado pasar tanto tiempo! Bueno, con haber publicado las 5 o 6 entradas inacabadas hubiese bastado para no tener esta sensación de ¿por dónde empiezo?, ¿cómo sigue esto? Eran entradas de esas que me sirven de álbum de familia, alguna reflexión demasiado superficial pero como anécdota, como hilo suelto para dejar por aquí, aceptable. Tengo tantas cosas que compartir: tantos libros que me han tocado, tantas películas, lugares, pensamientos... Muchas cosas caerán en el olvido y me da pena porque siempre que busco algo acudo al blog y eso que es una locura encontrar nada con mi tendencia al batiburrillo. Es mi cajón de la entradita, por mucho que trato de poner orden no lo consigo.
Si alguien sigue por aquí... mejor dicho, tú que sigues aquí, te mando un beso enorme. Aunque cuando escribo lo hago para mí, me encanta que me digáis que me habéis leído, siento como si compartiéramos un secreto. Y siempre hay alguien a quien le ha servido una experiencia, un libro, un viaje, una formación, algo, así que misión cumplida.  

He tenido un periodo complicado y no he podido hablar hasta sentir que se está acabando, eso creo, que se está acabando ya. Pero soy cauta. La mente nunca sabes por donde va a escapar, porque mi problema no era más que la culpa y la culpa por sentirme culpable. Doble culpa. ¡Si no me pasa nada grave! Tengo un hogar, un trabajo que me apasiona, amor, amigos, una hija deseadísima, familia, por fin algo de tiempo para leer (gracias a que voy al trabajo en tren), muchas aficiones... ¿De qué me quejo?

"Lo que me siento es en parte desbordada de tanto cuadrar horarios, priorizar, exigirme, culparme, excusarme, dejar de hacer, hacer..."

Estas son las únicas palabras sobre cómo me siento que he escrito en meses, y no son nada concisas, son casi una excusa, una trampa para no darme cuenta de lo que realmente me está pasando. Entonces, un día hablando con una amiga me sorprendo explicándole que me siento mal desde el aborto, no por el aborto en sí, sino ante la posibilidad de no volver a tener hijos, posibilidad que cada vez tengo más presente. Que justo cambio de escuela en un momento emocional muy delicado y me siento desprotegida, aunque nunca me ha costado incorporarme a un grupo nuevo, y esta vez me está resultando igual de fácil, me falta el apoyo incondicional que solo te da alguien que te quiere, alguien que te conoce bien. Y empezar un proyecto nuevo haciendo reducción de jornada es como ir pidiendo perdón constantemente por no dedicar más tiempo físico, al final dedico mucho tiempo fuera de horario pero sintiendo que lo debo, que aún debería hacer más. Y la gran culpa de no haber podido acompañar a Juno en sus primeros días de escuela, lo que daba por supuesto, ya que si el embarazo hubiese prosperado me coincidía con la baja maternal. Nada del otro mundo si me hubiese pillado en un momento fuerte, pero por dentro tenía un nudo que no sabía cómo manejar. Y, lo de siempre, sigues hacia adelante, los buenos ratos lo compensan todo, te olvidas incluso de que algo te hace run run por dentro, y un día por una tontería te da una llorera, o te enfadas exageradamente, o tienes ganas de romper cosas y te contienes con dolor por no saber qué hacer con esa rabia...


Gracias a las personas que por casualidad me han dado la confianza y las ganas de soltarme, yo que tiendo a ser distante, que no me permito sentirme mal, que no pido ayuda, que soy la fuerte. Gracias.

Espero seguir escribiendo y compartiendo mi amalgama de historias y cosas, ya he roto el hielo :)

domingo, 19 de agosto de 2018

UNA BOFETADA A TIEMPO... ¿EN SERIO?

¿No os pasa que veces cuando alguno de tus amigos de facebook comparten alguna frase y no estás para nada de acuerdo no dices nada? Piensas que tal vez seas tu, que eres muy sensible ante ciertos temas...

maltatoday.com

Y mira que soy la primera que le quito hierro a todo, pero eso es algo que hago con lo que me afecta a mí. Compartir según que tipo de mensajes opino que puede ser muy peligroso, que puede dar pie a frivolizar y a normalizar conductas nada positivas. Por ejemplo, con la última frase que vi compartida por la red que decía algo así:

 "mi madre me dio alguna que otra bofetada de pequeño y gracias a ello desarrollé un trauma que se llama respeto a los demás".

Entonces todos los que también han recibido algún cachete, colleja, tortazo, pellizco, empujón, zarandeo, etc., y se sienten sanísimos psicológicamente, se añaden a quitarle importancia al asunto. No importa lo incoherente de la afirmación. Algunos incluso tratarán igual a sus hijos, porque muchas veces reproducimos lo que hemos vivido sin pararnos a reflexionar sobre ello. Y puede ser que para muchos no suponga un trauma, que no afecte a la relación con sus padres y con las demás personas... Pero desarrollar respeto, perdonad que lo dude mucho.

Yo misma conozco a madres muy sueltas con la zapatilla (por seguir con el ejemplo de la frase), madres de otra generación, debo aclarar, aunque ahora también las habrá. No voy a entrar en si sus hijos están traumatizados o no, lo que tengo claro es que la zapatilla no es la solución. Cualquier tipo de violencia solo puede generar violencia, frustración, tristeza, rabia... Conseguir obediencia causando miedo. ¿Por qué usar un método que no aporta nada bueno? 

Si la familia somos el principal modelo de conducta, sobretodo durante los primeros años, ¿qué les estamos transmitiendo a nuestros hijos cuando ejercemos violencia sobre ellos? 

A ellos precisamente, que son las personas a las que queremos, cuidamos y debemos proteger: que la violencia es válida. Por leve que sea; porque trazar una línea entre leve, moderado, fuerte... es muy relativo (y además, ¿hace falta, si se puede evitar?). Entonces no debería extrañarnos que la utilicen cuando algo no les guste, no les salga como quieren, cuando alguien no actué como desean o algo les moleste, que la ejerzan incluso con las personas a las que aman.

No necesito motivos para descartar cualquier tipo de violencia hacia las personas, más hacia un hijo o hija, no es el tipo de relación que quiero tener con la persona más importante de mi vida.

Y me da pena que se tache de exagerado a quien critica esta forma de proceder, en vez de realizar un ejercicio de autocrítica. Creo que es debido a que la violencia está demasiado presente en nuestra sociedad, existe una tendencia a la agresividad (incluyo todo tipo de agresividad: verbal y física) que nos sale cuando alguien nos corta el paso al volante, cuando se nos cuelan en la cola del super, cuando nos critican... A pasado a formar parte de nuestra cotidianidad.

Todos conocemos a alguna persona de las que cuando hablan parece que te vayan a partir la cara, pueden tener un fondo estupendo, pero prefiero que lo tengan lejos de mí. Y a veces lo hacen sin estar especialmente molestos, es como si arrastraran una rabia, un estar enfadado con el mundo, o simplemente se hubieran construido una coraza. Demasiadas veces presenciamos como estas personas, que en su vocabulario incluyen un buen repertorio de insultos y su tono de voz es de los que no necesitan megáfono, hablan a su pareja e hijos, y francamente no sé cuál es nuestra responsabilidad ante situaciones así.

En nuestro día a día convivimos con la agresividad ajena, pero también con la autogestión y regulación de la propia. A veces la impotencia o la frustración ante un suceso nos hace perder los nervios, enfadarnos desproporcionadamente. He necesitado ser madre para darme cuenta de que necesitaba cambiar mi actitud en algunas situaciones: no siempre somos conscientes.

Por si esto fuera poco, ciertos canales de televisión, y en determinados programas, la violencia es una forma de comunicación, sinónimo de mayor audiencia, de morbo. 

Podríamos empezar por dejar de consumir violencia, es solo una sugerencia.

miércoles, 8 de agosto de 2018

LACTANCIA MATERNA

Hace meses que voy aplazando esta entrada, pensé incluso en no escribirla, porque cuando oyes tanto ruido tienes la sensación de que nadie está dispuesto a escuchar. No quiero entrar en ningún debate acalorado, nada más lejos de mi intención. No quiero dar lecciones. Solo quiero explicar mi experiencia, tan válida como cualquier otra, como madre, pero también como maestra de infantil.

Antes que madre, antes incluso que instinto maternal, tuve vocación para dedicarme a la educación infantil. Ahora puedo decir que ya tengo un bagaje en años trabajados, en formaciones recibidas, en lecturas reflexionadas y en debates compartidos, para poder hablar con cierta propiedad, (digo esto porque siempre que hablo de educación infantil lo hago desde la posición de a quien le queda muchísimo por aprender: así es y será; no por falsa modestia, sino por coherencia). Y aún así, hablo desde un contexto concreto, el de mi entorno.


Por eso, cuando oigo decir que ahora muchas madres somos defensoras acérrimas de dar pecho y no respetamos la lactancia artificial como una opción igual de válida, me cabrea bastante. ¿Por qué? Porque no lo es. 
Y creo necesario puntualizar un aspecto clave: no se trata de culpar a las madres que deciden dar biberón, esto sería muy injusto. Pero tampoco caer en el falso respeto que acepta cualquier decisión, por perjudicial que sea, malinterpretando aquello de que "una madre siempre elige lo mejor para su hijo", aunque en la gran mayoría de situaciones así sea. 
Es como si defender la lactancia materna fuese perjudicar a alguien o ir en contra de algo. No hay dos bandos. ¿No te queda otra que dar biberón?, ¿no te da la gana dar pecho? Es otra historia, no pienso que sea equiparable.

¿Y por qué soy tan rotunda?

Por lo que he vivido en propia persona y en muchas madres que he conocido a lo largo de los años de profesión. Para empezar, un dato alarmante: mi etapa acoge a niños de 4 meses a 3 años, por lo que debería tener bastantes alumnos lactantes, sin embargo, año tras año he aceptado como una normalidad, por mi total ignorancia, como, por ejemplo, del grupo de 1 a 2 años (un total de 13 niños), solo tomaban pecho un par. ¡Es poquísimo! Y he presenciado como las pocas madres que amamantaban se programaban el "destete" a toda prisa.


Entonces me tocó vivirlo a mí y lo entendí todo: 

Antes de tener un hijo piensas que hay dos opciones, a elegir la más conveniente: dar pecho o leche artificial. Conmigo las multinacionales de las leches lo tenían fácil, lo de dar pecho no me apetecía nada, incluso me daba un poco de grima (amigas mías, muy dispuestas a amamantar, de las que te decían lo bonito y gratificante que resultaría, absolutamente cierto, dejaron bien pronto de hacerlo por distintos motivos, ¿es que hasta a las más predispuestas se las disuade de continuar, ¿o qué pasa?). Como ya sabíamos que al nacer Juno tenía que ir a la UCIN, estaba concienciada de que darle el pecho no sería una prioridad, solo en caso de ser posible. Ya os digo, todas las papeletas para pasar de dar pecho...
Por suerte, me presentaron al señor sacaleches en vez de cortarme la leche, y pude dar pecho en diferido cuando no era posible hacerlo directamente. Por suerte, soy una cabezona de cuidado, y con lo mal que lo pasé al principio dando pecho, no me rendí. Justo el día antes del ultimátum que me autoimpuse, fui a ver a mi comadrona (me presenté en la consulta sin cita ni nada), para decirle que estaba desesperada y me salvó de tirar la toalla.

En esta sociedad de consumismo voraz dar teta es ser muy transgresor

Te extrañas de tu propia ignorancia respecto a algo instintivo y natural, sin reparar en que es consecuencia de la cantidad de mensajes contradictorios, disuasorios e interesados que recibimos por parte de la sociedad, de los medios de comunicación y de los profesionales que nos deberían asesorar con criterio. Pero la realidad es que al primer contratiempo, una comadrona, pediatra, médico de cabecera, poco sensible con el tema, te corta la leche y arreando. ¡Lo veo continuamente! 

Muchas veces no somos conscientes de que están decidiendo por nosotras, de que nos están mal informando. Dar el pecho a veces no me apetece, igual que no me apetece cambiar un pañal, en relación a la maternidad hay momentos de todo, algunos muy duros, nadie dijo que fuese fácil.

Gracias a mi comadrona sé que se puede continuar con la lactancia a pesar de necesitar tomar antibióticos puntualmente, o porque tu hijo vomite, etc. Incluso, que se puede recuperar después de un parón. Sé que todas las leches alimentan, que todas las madres producimos la cantidad suficiente... A pesar de ciertos mitos que circulan y son peligrosamente creídos a pies juntillas. 

Puedo entender que algunas madres se sientan culpables por elegir la lactancia artificial, en detrimento de la leche materna, cuando se informan de los beneficios que esta última aporta a la salud, principalmente del bebé, pero también de la madre. Y creo que el problema lo llevamos arrastrando desde hace años, cuando se empezó a vender la lactancia artificial como opción igual de buena que la materna, y he escrito "vender" porque detrás de todo siempre están los dichosos intereses económicos y no hace falta ser padres para ver el gran negocio que hay entorno a la infancia.


Cambios respecto a la cultura de infancia

A lo largo de los años, he vivido grandes cambios en relación a la cultura de la infancia, desde como la figura paterna ha ido cobrando protagonismo (en una etapa en la que estaban tan poco presentes: 0-3 años), como la industria ha ido generando productos y creando necesidades (por ejemplo: rejillas para comer fruta, baberos recoge restos de comida, platos y vasos involcables, mil tipos de biberones y chupetes, árnica para los golpes, rodilleras para el gateo...), como se ha hipersexualizado a las niñas, aunque, por otra parte, cada vez está más asentado el unisex en cuánto a juguetes y ropa, etc.

Se nos esta(ba) yendo de las manos, nos está(ba)mos dejando vender de todo. Y en parte lo entiendo, conozco familias que a penas ven a sus hijos por motivos de trabajo, se dirán: "qué menos que proporcionarles de todo, porque lo más necesario, que es tiempo, no se lo podemos dar".


Para acabar

O tienes activado el espíritu crítico o te cuelan cosas de las que después te lamentas o piensas porqué haría/compraría/diría yo eso... Y yo, que me paso de crítica, pensé que mejor aflojar un poco porque no me apetecía nada ir contra todos. Pero no pude, acabé por priorizar lo que consideraba mejor para mi hija, lo que me hacía sentir mejor a mí. Ya no hablo solo de dar pecho, sino de tantas otras decisiones que debes tomar como madre.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) expone: 
La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud. 
La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

domingo, 1 de julio de 2018

NO DOCTORS, NO HOPE

Hace unos días que vi el anuncio de Cruz Roja de la agencia Sra. Rushmore ganador Grand Prix en el Festival Internacional de Creatividad publicitaria de Cannes. Lo comparto por si alguien no ha tenido oportunidad de verlo.


El spot dura apenas dos minutos y fue rodado en Beirut, prácticamente toda la trama transcurre en el interior de un coche.

El anuncio me ha gustado porque da visibilidad a un hecho que escuchamos con demasiada frecuencia en las noticias: "han bombardeado un hospital en... (cualquier ciudad de cualquier país en guerra). Con este anuncio consiguen que te pongas en la piel de quienes padecen estos ataques a hospitales, a médicos..., a la salvación, en definitiva. A partir de uno de tantos casos, el del enfermo que jamás podrá ser atendido. Y van más allá, ¿hay algo más duro que no poder salvar a tu propio hijo aún luchando con todas tus fuerzas?
Seguro que estos días estáis viendo en las noticias como rescatan los cuerpos sin vida de tres bebés más en el Mediterráneo, mientras otras muchas personas permanecen desaparecidas. Para que los "casos" sean personas, e importen de veras, parece que necesitemos ponerles cara, nombre, etc. Es triste pero el ser humano funciona así, y muchas empresas saben cómo hacer para tocar sensibilidades, solo espero que detrás del marketing existan buenas intenciones.
Es tan potente porque es fácil ponerse en la piel de este padre desesperado que trata de calmar a su hija durante un trayecto que se hace demasiado largo dada la gravedad de la niña. Una angustiosa carrera para llegar a tiempo a un hospital, un hospital que ya no existe porque acaba de ser bombardeado.

Todos hemos necesitado un médico en un momento dado, en algunos casos, casi desesperadamente, como sucede en esta historia. Se trata de una ficción pero retrata situaciones que suceden, que son vividas por personas, que afectan a hombres, mujeres, niños, ancianos...

A través de la breve secuencia se transmite el dolor, la injusticia y la crueldad que supone un conflicto armado, su poder destructor y desesperanzador.

Aún así, perdonad que desconfíe de ONG's que funcionan como empresas, se ponen el cartelito de "sin ánimo de lucro", consiguen todas las ventajas fiscales y mueven muchísimo dinero. Gozan además del trabajador más barato y involucrado que existe: el voluntario. 

Aún así, feliz domingo.

viernes, 8 de junio de 2018

TARDE EN EL PARQUE

Una de las mejores decisiones que he tomado es solicitar la reducción de jornada en mi trabajo. Tener tardes interminables para disfrutarlas junto a Juno (y siempre que podemos, con MIguel) es un lujo: el tiempo en familia es mi pequeño lujo diario.


BUSCADORES DE PARQUES NATURALES

No hace falta desplazarse mucho para encontrar pequeños paraísos naturales. Encontrar parques como el que os muestro me llena de esperanza, aún hay proyectos que valoran el espacio natural por encima de la sobreprotección (muy relativa, en mi opinión) de los parques con suelo de caucho. Lugares en los que los protagonistas son la tierra, las plantas, las flores, las hormigas, las mariquitas, los árboles... También me alegra ver módulos de madera tal cual, sin representar animales con plafones ni pinturas de colores chillones.




Ayer me animé a salir con la cámara, lo hago bastante poco si no es que salgamos fuera, y me volví un poco loca echando fotos... Me ha costado seleccionar y escoger solo unas pocas.




LA MOTO

Cada día reclama su ratito, si no es de moto, es de triciclo, es uno de sus juegos de movimiento favoritos. A ella le encanta ir a dar una vuelta a donde sea, y yo no dejo de buscar lugares cercanos para ir ofreciéndole alternativas.




PONERSE A PRUEBA

Cuántas acciones pueden llevar a cabo si disponen de un espacio y unos materiales que lo permitan: subir, bajar, trepar, escalar, saltar, deslizar, frenar... El movimiento es básico para el desarrollo, cuánto más cómodos y libres mejor!














RESBALAR Y DEJARSE CAER

Confiar en las propias capacidades se aprende practicando, bajando por muchos toboganes cuando ha estado preparada para hacerlo por sí misma, sin un adulto que le seduzca para hacerlo o directamente la baje él. 










lunes, 28 de mayo de 2018

DESAMPARADOS

La siesta de domingo de Juno es larga y muy provechosa para mí. Porque una vez despierta... empieza la acción: que es juego, juego y más juego. En la calle, en el patio o en su habitación, creo que este es el orden exacto de preferencias.

Me gustaría hablaros de los dos últimos documentales del Sense Ficció (Sin Ficción) de TV3. Porque me han removido y creo necesario dar visibilidad a las dos situaciones sobre las que ponen el foco.

En primer lugar, Desamparats. El dolor. (Desamparados. El dolor). Una mini-serie documental de investigación a cargo de Montse Armengou, Ricard Belis y Albert Elfa.


DESAMPARADOS. EL DOLOR
Trata el tema de las retiradas de menores a sus padres por parte de la administración, en concreto, se centra en aquellos casos en los que claramente la administración ha fallado.

En el primer documental, se muestran aquellos casos en los que el sistema ha fallado y las consecuencias que a nivel familiar y humano tiene este hecho, la ruptura innecesaria y los daños irreversibles. Partiendo del dolor como protagonista, nos acercan a casos concretos en los que por un mal diagnóstico médico, una decisión equivocada por parte de los servicios sociales, etc., han arrancado a niños y niñas de los brazos de sus madres y de sus padres de un día para otro, sin apenas explicaciones, sin opción de comunicarse, incluso sin opción de volver a estar juntos jamás.

Nos deja ver como la administración, en su papel de protectora del menor, actúa siguiendo una serie de protocolos que cuando se ponen en marcha cuesta mucho detener, incluso cuando existe un evidente error.

Está claro que se trata del punto de vista de una parte de la historia, el de la familia, y ahora toca escuchar la otra parte para tener una visión completa. Aún así, los casos expuestos no dejan lugar a dudas, ha sido demostrado que ha habido un error, y aunque sean una minoría, y en la mayoría de casos la retirada está justificada y supone un beneficio para el niño o la niña, un protocolo no puede ser una traba para rectificar una mala decisión ni un detonante para romper familias.

A mí me hizo llorar mucho y sentir mucha impotencia. No me puedo ni imaginar  el dolor, la desesperación, la ansiedad, que que debe sentir una madre o un padre si un día llama a la puerta la policía y se llevan a tus hijos sin motivo aparente. Y te dicen que si te resistes irá en tu contra, no te dejan comunicarte con ellos, no te informan de su estado, ni de donde están, y te ves dentro de un proceso interminable en el que parece que de entrada ya tienes todas las de perder. En fin, hay que verlo. 



Después de comentar este documental con Miguel, fue él quien me animó a ver Qualsevol cosa abans que una puta (Cualquier cosa antes que una puta), también emitido en el Sense Ficció. Y después de verlo no puedo hacer menos que compartir la historia de Eva-Marree Kullander Smith, asesinada en manos de su ex-pareja en julio de 2013.

CUALQUIER COSA ANTES QUE UNA PUTA
En este caso nos trasladamos a Suecia, país que presume de ejemplar a nivel legislativo, sobretodo en lo que a derechos humanos y derechos de la mujer se refiere. Que, además, se enorgullece de haber acabado con la prostitución, pero que tal vez no es tan perfecto como quiere aparentar...

Documental dirigido por Ovidie: Allí donde no existen las putas

Ovidie a https://www.huffingtonpost.fr

Eva-Marree tiene dos hijos con su pareja, una persona violenta que la maltrata, desde servicios sociales la animan a que se divorcie, y así lo hace. Pronto ve que no puede asumir los gastos familiares y recurre a la prostitución para conseguir ingresos; se apunta a una agencia de chicas de compañía y durante las dos semanas que realiza dicha actividad tiene cinco clientes. Contenta de ver que puede mantenerse por sí misma se lo comenta a una prima, que decide denunciarla a los Servicios Sociales para "salvarla" de ir por mal camino. 

Ser prostituta en Suecia es incomprensible, no hay cabida para nadie que venda su cuerpo.

Eva-Marree a http://la-vache-retournee.over-blog.com

Las propias feministas son las primeras en criminalizar esta práctica, que no entienden que nadie la pueda llevar a cabo sin opresión. Aunque Eva-Marree ejerció por un tiempo muy breve, fue intolerable su falta de arrepentimiento, que hablase de ello con naturalidad y dijese, sí he sido prostituta pero ya no lo soy porque es la condición para recuperar a mis hijos y ellos son lo primero para mí. 


Ante el fracaso de la terapia para reconducir la conducta de Eva-Marree, le conceden la custodia al padre (drogadicto y maltratador). Ya lo dice el título del programa: cualquier cosa antes que una puta. El estigma es tan grande que se extiende a toda la familia, que nunca más volverá a tener ningún contacto con los pequeños. 

Después de una lucha incesante, consiguió un régimen de visitas, que el padre quebrantó sistemáticamente cancelando la cita el día antes. Fueron a juicio, allí el ex-marido no ocultó su verdadera cara y se mostró violento, desequilibrado, amenazó a un miembro del jurado... Todo cuanto hizo se lo pasaron por alto, todo era mejor que ser puta: consiguió la custodia.

Y cuando, finalmente Eva-Marree consiguió ver a sus hijos, en un espacio propiedad de Servicios Sociales, tres años después, el ex-marido nada más verla la insultó y la pegó delante de las trabajadoras sociales, que atónitas le encerraron en la cocina para calmarlo. Fue ahí cuando aprovechó para coger un cuchillo de cocina, salir y asestarle 32 cuchilladas ante los ojos de su hijo menor.

Por si aún no lo han hecho suficientemente mal y no han hecho suficiente daño, la administración mantiene la custodia de los dos hijos al padre, condenado a dieciocho años de prisión, y sigue impidiendo que ningún familiar de la fallecida pueda verlos. Ante la repercusión mediática del caso, quisieron impedir un funeral público engañando a la familia diciéndoles que Servicios Sociales asumiría los gastos de dicho funeral, cuando la realidad es que fue la propia Eva-Marree que pagó a través de su herencia.

Que no quede en el olvido la historia de Eva-Marree, que sirva para que no pasen otras mujeres por el mismo calvario, para destapar la falsa moral y la caza de brujas a las prostitutas que tiene lugar en Suecia.

sábado, 26 de mayo de 2018

DESPUÉS DEL ABORTO ESPONTÁNEO

Cuando tuve el aborto espontáneo os lo conté porque quería tratar este tema con la naturalidad con la que se deberían tratar todos los temas delicados, para darle visibilidad, para ser capaz de explicarlo y de gestionarlo a nivel emocional.

Y me ha servido de mucho, com siempre, compartirlo en el blog. Gracias a todas las que me habéis contado vuestras propias vivencias, habéis sido muchas más de las que esperaba, lo que parece evidenciar que lo que a mí me pasó es bastante frecuente.

Ayer tuve la revisión que programan a los quince días, y que al final ha sido a los veinte. Cuando inicié el proceso os dije que me sentí muy sola: fue porque tenía muchas dudas. Para mí abortar en casa y tener que esperar quince días para saber algo era mucho tiempo de incertidumbre, así que llamé a mi ambulatorio para pedir hora con la comadrona y tener un asesoramiento o un apoyo o algo, os confieso que no sabía bien bien para qué quería verla. Me daban hora tan tarde que opté por esperar la visita reglamentaria.

Recuerdo que cuando llamé, desde recepción, después de explicar mi caso, me preguntaron para qué quería la visita. Justo entonces estaba muy preocupada, necesitaba algunas indicaciones, poder hablar con un profesional del tema, y no entendían qué quería, me decían que no me iban a poder hacer una ecografía allí, obviando toda la parte de acompañamiento emocional, que por suerte no he necesitado, pero que sin duda es muy necesaria.

Después de las dos dosis de medicamentos que finalmente usé, aún no estaba muy segura de haber expulsado el saco. Llamé al 061 y les expliqué que dudaba de que el aborto se hubiese llevado a cabo con éxito, sabiendo que en caso negativo debía acudir a urgencias, no sabía qué hacer... Después de hablar con una enfermera me convencí de que había ido bien. Pues no fue así, porqué a los seis días lo noté claramente; entonces sí me sentí aliviada.

El 061 ha sido lo más parecido a un apoyo emocional, tener la posibilidad de hablar con especialistas las 24 horas del día los 365 días del año, te mucha una tranquilidad. Pero cuando hablamos de dolor, de síntomas, etc. todo se vuelve bastante relativo... ¿Te duele mucho? Yo le llegué a contestar que no pero que creo que soporto bastante bien el dolor, ¡ya ves que inexactitud! Igual que cuando te preguntan por cantidades, por sensaciones, etc. No se deberían sustituir visitas por llamadas telefónicas, sino complementarlas.

Entiendo que desde la perspectiva médica, un aborto en diferido con el tratamiento que me suministraron, debe ser algo común y sencillo. Desde la perspectiva del paciente, ya lo creo que no. Yo necesité casi dos días para sentirme preparada para llevarlo a cabo, y tuve factores que me ayudaron: era fin de semana, Miguel tenía fiesta los dos días siguientes, y teníamos una escapadita cerca programada, pude digerir la noticia con calma y distraerme un poco antes de empezar el proceso. Pero imagino lo difícil que debe ser cuando tu ánimo está por los suelos o tus circunstancias no son óptimas.

Ayer el ginecólogo me confirmó que la zona estaba limpia y que debía esperar a tener de nuevo la regla (previsiblemente, en el plazo de un mes, tras el aborto) para tener relaciones sexuales. Una hora de espera para cinco minutos de visita, en este caso es de agradecer la brevedad, es sinónimo de que no hay complicaciones.  Ayer todo me pareció fácil por fin: que quedase descartada la entrada a quirófano para un raspado fue la mejor noticia que me podían dar, la recuperación sería más rápida y a nivel médico este episodio quedaba cerrado. Espero que si alguien está viviendo ahora este proceso le ayude un poco mi experiencia.

jueves, 24 de mayo de 2018

¡¡VÍA LIBRE PARA DAR TETA EN LA BIBLIO!!

Hace ya unos meses que os conté que en la biblioteca no se puede dar teta, pues tengo buenas noticias: ¡sí se puede!


La hora del cuento para los más pequeños

No podía esperar para contaros lo que me ha pasado esta tarde en la biblioteca, en la que no se puede dar teta, sí, en esa misma. De toda la zona de donde vivo, trabajo, vive mi madre, etc., que las he investigado todas, es en la que ofrecen los mejores cuenta-cuentos. Así que apunté a Juno al de este miércoles, sabiendo que llenan en veinte minutos, ¡fue toda una proeza conseguir plaza! Y ha merecido la pena, aunque siempre es distinto, los estilos de las cuenta-cuentos varían mucho, salimos encantadísimas las dos.

Pues al acabar la sesión, se me acercó la bibliotecaria que me dijo que no podía dar teta, para disculparse y comentarme que se había equivocado, que en ese momento se confundió con la normativa, pero que se puede dar el pecho en cualquier lugar de la biblioteca con toda tranquilidad. Y no sabe lo feliz que me hizo oírla!!

Me he alegrado de no haber escrito ninguna queja, a parte del post de desfogamiento. De haber tenido la prudencia de dejar pasar el tiempo para tomar una decisión, porque sí que tenía claro que quería hacerles saber mi desacuerdo con la norma, pero no sabía el cómo. En caliente es fácil precipitarse así que mejor dejar reposar las emociones para tomar las decisiones también con un , poco de perspectiva.


Foto de archivo de otra biblioteca

Y nada más a añadir, me quedé conforme y contenta de saber que había estado esperando verme para hablar conmigo. Pero sobretodo, me siento aliviada al saber que puedo ir a la biblioteca y leer tranquilamente mientras Juno toma pecho si le apetece, o que si de repente me busca la teta no tengo que salir fuera o ir a la salita de prelectores para dársela.


Y animar a todas las familias a aprovechar los recursos que todas las ciudades y pueblos ofrecen para disfrutar en familia, especialmente para ir con niños (y además de forma gratuita).¡Y que corra la voz! Tanto me gusta compartir las cosas, lugares, libros, etc. que me parecen interesantes, como recibir buenas recomendaciones :)

miércoles, 9 de mayo de 2018

NO-EMBARAZO: SIN FINAL FELIZ

Yo creí estar embarazada, y esta vez no quise esperar tanto como hice con Juno para corroborarlo, me compré una prueba de embarazo y efectivamente: embarazada +3. Fue raro, en parte, porque justo después de dos años y medio tengo de nuevo la regla y ya dejo de tenerla y resulta que es embarazo. Qué ràpido y fàcil, y ¿ya está, vamos a tener de nuevo un bebé? 

Esta vez no esperé a que pasara, lo que llaman el tiempo de precaución, para compartirlo con familiares y amigos, en cuanto lo supe, lo dije con toda naturalidad. Si pasa algo, pensé, puede hacerlo en cualquier momento.

Desde esa mañana en la que la prueba de embarazo dio positivo, empecé con el protocolo de visitas médicas y también de planes futuros, es inevitable. Piensas sobre que fecha nacerá aproximadamente, te haces cábalas sobre temas de organización familiar, laboral, etc., tomas algunas decisiones anticipadas y te haces ilusiones: ¿cómo será?, ¿se parecerá a Juno?, ¿cómo será tener dos hijos en casa?, ¿irá a la escola bressol donde trabajo?, será de los pequeños de la clase porque nacerá en diciembre, necesitaremos otra sillita para el coche, tendremos que recopilar de nuevo ropita de primera puesta...


Se acercaba el famoso tercer mes, que parece ser como llegar a una casilla segura en el tablero de un juego de mesa, y en ningún momento sospeché que algo iba mal. Lo que estaba asombrada de no notar síntomas claros de embarazo, más allá de la ausencia de regla, nada de barriga, ningún cambio en el pecho, ni ningún malestar. Pero como con Juno tampoco sentí ningún malestar y el tamaño de la barriga fue discretísimo, no fueron señales de alarma para mí. Así que, a pesar de estos síntomas, llámame ignorante, creía que todo se debía a las pocas semanas y que en breve notaría todo de lo que aún no había ni rastro.

Hasta que llegó el viernes maldito. Un ligerísimo sangrado que casi me pasa desapercibido me recordó aquello que me dijo en la primera visita la comadrona: si hay sangrado ves a urgencias directamente. Pero era tan poco... Juno dormía, Miguel aún estaba trabajando, pensé esperar a que llegase Miguel y valorarlo juntos, pero me fui preocupando y llamé al 061. Me preguntaron: ¿has sangrado como para empapar un pañuelo o una toalla? ¡Pero si por poco ni me doy cuenta! No, no, muchísimo menos que un pañuelo, le dije. Y me propuso reposo y que esperara a ver si se repetía o no. Eso me tranquilizó y me tumbé haciendo caso a la enfermera.

Cuando llegó Miguel y le conté lo sucedido vi que se preocupaba bastante aunque intentó disimular, esa noche apenas durmió, yo sí. Al día siguiente teníamos planeada una escapadita rural (por el día de la madre, aunque no soy de celebrar estos días, este año me apetecía por lo del embarazo, vaya...) y me empeñé en no anular nada, pasaríamos por urgencias para asegurarnos de que no hubiese ningún problema y de allí a Espluga de Francolí.

En urgencias el veredicto llegó rápido y directo, una ecografía vaginal de apenas dos minutos, la doctora pronunció lo que jamás hubiese querido escuchar: aborto. "Es muy frecuente en el primer trimestre de embarazo". Si claro, pensé,  pero que te toqué a ti es una putada. Me explicó que en el útero se podía ver el saco gestacional sin embrión, que no se había llegado a desarrollar. Algo bueno después de todo. 

Para mí ha sido una suerte no perder, ni tener que expulsar, un feto, y que haya tenido lugar tan pronto. Estos dos factores han sido decisivos para ayudarme a superar el chasco de que no hay embarazo ni final feliz con bebé entre mis brazos.

Y después de la noticia, a tomar la decisión de cómo expulsar el saco gestacional. La doctora me expone tres opciones: esperar a que de forma natural mi cuerpo lo eche, puede ser largo y no producirse totalmente; provocar un aborto en diferido con un tratamiento que produce contracciones; ir directamente a quirófano para un legrado vaginal. ¡Buff! ¿Y ahora qué elijo? Aunque he vivido este trance con bastante positivismo, y relativizar, que me sale espontáneo, siempre hace que lo que a mí me sucede me parezca poca cosa, en ese momento tenía un nudo en la garganta, unas ganas de llorar y de salir pitando de allí... Así que nunca sabré si escogí la mejor opción, pero fue la que me pareció menos mala, el tratamiento con pastillas para provocar el aborto. 

Ahora estoy en pleno proceso, aún no sé del cierto si he expulsado el dichoso saco o no, tendré que esperar a una visita, que aún ni me han programado, que debería producirse en los próximos quince días. Gracias al 061 he tenido la información que he ido necesitando, pero os confieso que me he sentido muy sola en esto. Muy arropada por la familia y amigos, pero a nivel médico, solísima. Salvo la opción del legrado, las demás consisten en irte a casa, con un papelito con las instrucciones, pero tú te las apañas. 

¿No se podría acompañar un aborto diferido a nivel hospitalario o ambulatorio? 

Tienes mil dudas en cuanto algo no sale como te han explicado, nadie te supervisa, nadie comprueba si ha ido bien o mal... Se supone que en quince días sabré algo, pero me parece mucho tiempo de incertidumbre. 

Hace tiempo que soy muy sensible a este tema, que leo testimonios de mujeres que han sufrido distintos tipos de aborto y explican cómo lo han vivido y se han sentido, qué estrategias han utilizado para superarlo, etc. Durante el embarazo de Juno, hubo un momento en el que la opción más adecuada parecía ser abortar y lo que sentí cuando intenté concienciarme de esa alternativa por poco me desborda, vivir esa experiencia me cambió muchísimo: mis prioridades, mis miedos, incluso mi actitud ante la vida. Ahora me ha vuelto a servir para seguir adelante con la fuerza que ya tengo como compañera de viaje y el futuro está por venir, ya se verá.

Retomaré el tema cuando tenga algo de perspectiva y pueda contar algo más de esta situación que estoy viviendo.


sábado, 14 de abril de 2018

EN LA BIBLIOTECA NO SE DA TETA

Ya he salido del estado de shock y puedo contar lo que me pasó hará un par de meses, ahora tengo claro que no sé cómo actuar ante situaciones así y de que necesito ayuda. Por eso lo cuento, por si alguien me puede aconsejar.

Os hablé de que había empezado a frecuentar una biblioteca nueva y que un día tuvimos que salir corriendo porque cada vez que Juno abría la boca teníamos a la bibliotecaria encima. Fue desagradable por el doble rasero que aprecié en la conducta de la empleada, pensé seriamente que las voces de los adultos no le molestan en absoluto y la de mi hija mucho. Consiguió que no volviese a poner un pie en el espacio de prelectores, por suerte es, con diferencia, el que menos me gusta de todo el recinto.


Los hechos
Esta vez fue muy distinto, ese día fuimos a la biblioteca justo a la hora de abrir, cogí un libro del estante de intercambio y subí a la primera planta al espacio de famílias (dónde están los libros, revistas, que tratan temas de infancia, hay dos sofás y una mesita), me puse a leer muy a gusto, estábamos solas, y Juno que estaba cansada se puso al pecho a adormilarse.

Entonces oigo la voz de la bibliotecaria de este espacio (que no es la misma que la de la salita de los más pequeños) que me dice "lo siento porque estáis muy a gusto, pero en la biblioteca no se puede dar comida de ningún tipo", yo que no la había oído acercarse, levanté la vista sin entender nada, porque ingenua de mí, no relacioné pecho con comida, en esos instantes de incomprensión por mi parte, me sugirió que en todo caso fuese a la sala de los pequeños.

Las consecuencias
Tal vez soy muy sensible, pero este incidente ha sido suficiente para no sentirme bien recibida, es más, he pasado de ir dos veces por semana a estar todo este tiempo sin ánimo de volver. Ayer tenía que devolver un libro y no podía dejarlo en el buzón porque Juno hizo un garabato en la página en blanco del principio y entré a preguntar qué debía hacer en un caso así (me dijeron que comprar uno nuevo). 

Una vez allí, no pude resistirme a bajar a la sala general a buscar algún libro para mí, entonces Juno quiso teta (¡¡¡oh, noooo!!!), mantuve la calma y le expliqué que en la biblioteca no se puede, pero ella no hizo caso y se me enganchó (me sentí una antisistema escondida en un pasillo dándole el pecho de estrangis). Creo que nadie me vio.

Lo que me entristece
Comprendí que dar el pecho nunca debería ser ilegal, nunca debería estar prohibido, y que tengo que hacer algo para ver si el reglamento de las bibliotecas municipales es tan drástico en este punto. Sobretodo porque durante la baja maternal, que paseaba mucho con Juno, cuando quería descansar y darle el pecho en un lugar confortable siempre iba a la biblioteca, era mi ritual, me sentía tan tranquila allí para darle de mamar (como madre primeriza al principio me costaba encontrar el lugar y el momento apropiado hasta que lo fui normalizando y todo fue mucho más fácil). No puede depender de la buena voluntad del personal de la biblioteca poder dar pecho o de la mala no poder darlo.

Y a partir de ahora, ¿qué, voy a estar temblando cada vez que dé el pecho en un lugar público? Pensando: ¿en la piscina municipal se puede?, ¿y en la consulta del médico? ¿O debo salir a la calle? ¿Me pueden echar de un sitio o pedirme que no lo haga?

El día que la señora de la biblioteca me llamó la atención, salí a la calle y me sentí muy triste, no estaba ni enfadada, me sentí impotente porque no había sabido qué hacer, le podría haber dicho que dar el pecho no es lo mismo que ponerse a comer un bocadillo, o que en ese preciso momento Juno estaba usando el pecho para dormirse, que no estaba merendando... También que en la sala a la que me enviaba no hay ningún asiento cómodo para los adultos, solo mesitas bajas con sillitas de plástico. Le podía haber dicho tantas cosas, incluso me podría haber salido una fresca, y no emití sonido alguno, me fui asombrada y alucinada.