lunes, 12 de diciembre de 2016

LA TETA

Me tenía que sentar a escribir sobre lactancia materna ya, no para defender a toda ultranza la lactancia prolongada ni para dar ningún sermón a nadie, es la necesidad de compartir mi caso, mi experiencia personal, dado que veo una gran diversidad en cuanto a situaciones y opiniones, quiero intentar indagar en la parte más emocional de este aspecto de la crianza que para mí ha adquirido un gran valor.

Pese a todos los contratiempos yo quería intentarlo, si no lo conseguía siempre podía optar por la leche en polvo. Y ojo, no me considero pro-teta, pero ha merecido la pena seguir adelante!


El título de la entrada ha salido antes que la reflexión, solo he tenido que pensar en Juno tirando de mi jersey con la mirada fija en ¡la teta! ella dice: "a-tá", la misma expresión que le sirve para pedir cualquier cosa que quiere, y los que la ven reclamar tan claramente que quiere que le de el pecho suelen exclamar: ¡ah, la teta!

Para Juno cualquier momento y lugar son buenos
Expectativas
Antes de tener a Juno, lo de dar el pecho era de esas cosas a las que hubiese dicho: "si es opcional elijo no", no me apetecía en absoluto, incluso me daba un poco de aprensión, vaya que era una candidata segura a tirar de biberón desde el principio. Pero (siempre hay un "pero", dicen) los beneficios de dar el pecho me convencieron de que merecía la pena internarlo.


La hora de la verdad
En el curso de pre-parto nos explicaron la importancia de que el bebé se pusiera al pecho nada más nacer, y yo, como una alumna disciplinada, no lo olvidé en ningún momento y cuando tuve a Juno en brazos por primera vez solo esperaba que llegase el momento de ponérmela al pecho. Pero se la tuvieron que llevar antes de lo previsto a la UCIN y me quedé allí en la camilla, sin niña, sin Miguel, y pensando que había perdido esa oportunidad magnífica de empezar a crear un vínculo fuerte entre las dos, de que Juno pusiera en práctica un acto instintivo en el momento óptimo. Son cosas que se te pasan por la cabeza, pero como soy bastante antidramas, pensé que ya tendríamos ese momento más adelante.

Al día siguiente me visitó una enfermera especialista en lactancia con un aparatoso artilugio: el sacaleches (en el hospital entre que va pegado a una mesita con ruedas, y que es grande de por sí, impresiona) y se dispuso a enseñarme a usarlo. Sabéis cuando alguien te pide que hagas algo en frío, no sé como explicarlo, comparable a bailar sin música delante de un desconocido. 
"Para mí fue raro, volvió a aflorar ese sentimiento antiguo de no apetecerme nada dar pecho pero me aguanté, me dejé guiar, estrujar, y aprendí."
Y al principio odiaba tener que ir a la sala de lactancia a sacarme leche en compañía de otras madres desconocidas, pero poco después se convirtió en mi lugar de lectura y de intercambio de batallitas. Los primeros días era desesperante el esfuerzo que suponía llegar a la dosis y cubrir todas las tomas, después iba sobrada y tuvieron que congelar leche para no desperdiciarla. Todo un aprendizaje.


Ese primer mes a penas podía darle el pecho una vez al día, ella se cansaba mucho y no era bueno para su corazoncito. Lo malo de eso es que no cogíamos la rutina y me dolía muchísimo; no era como había imaginado, la mayoría de las veces teníamos a alguna enfermera con la nariz en mi teta rectificando la postura, comprobando el agarre, etc. Tenía muchas ganas de que le diesen el alta a nuestra bolita para llevárnosla a casa, pero cuando estuve en casa me di cuenta de que el tema del pecho no lo teníamos solucionado y ya no había sonda que alimentase a Juno ni personal disponible las 24 horas. 
"La primera medida que se me ocurrió fue alternar dar el pecho y sacarme leche con el aparato para dársela con el biberón."
Aún así, tuve que ir a mi comadrona a pedirle ayuda, dar el pecho era demasiado doloroso y complicado, me ponía el despertador de noche para ir sacándome leche y tener "reservas", pero también porque necesitaba vaciarlo, y mientras, Juno durmiendo plácidamente... Recibí mucha ayuda por parte de la comadrona y del grupo post-parto, creo que fueron tres meses finalmente los que viví pegada al sacaleches, después lo fui usando esporádicamente. El dolor llegó a su máxima expresión cuando me subió la leche, fue tan tarde que ni caí en que podía ser eso, pensaba que había cogido un gripazo.
"Cuando me quise dar cuenta habíamos normalizado la lactancia, tiempo al tiempo y paciencia, no hay más."
El destete
Qué palabra más fea, lo siento, no me gusta nada. Yo había oído hablar del famoso destete, de que antes de incorporarte al trabajo mejor ir pensando en que se desacostumbre a la teta... Oyes muchas cosas y a veces tanto consejo y tanta información, procedente sobretodo de madres, hace que creas que debes hacer algo sin planteártelo ¿no? Como con la baja por maternidad tienes un día asignado para volver al trabajo, es como si hubiese una alarma que te dijese: tal día ya no podrás dar pecho con normalidad ¡¡peligro!! Y es cierto, la dinámica cambia, y es normal tener dudas y miedos, yo los tuve, entonces pensé que vaya tontería preocuparme por algo con tanta antelación, que ya solucionaríamos los contratiempos conforme fuesen llegando, y así hice.

  • Fuera presiones
No quise anticipar hechos, sería como si  de 1 mes de vacaciones solo disfrutara de 3 semanas, no pensé en destetar antes de la fecha en ningún momento.
  • Dar tiempo
Un día, hablando del tema con Miguel, los dos coincidimos en que nos parecía muy brusco dejar de darle el pecho, que como todos los cambios que se dan en la infancia podríamos ver cómo evoluciona por sí solo.
  • Confianza
Confié en que mi cuerpo y Juno se adaptarían a la nueva situación, que encontrarían la estrategia para hacerlo. Al fin y al cabo tenía un sacaleches por si lo necesitaba (lo usé una semana solo, cuando el pecho se me hinchaba mucho, pero después aguanté las 8 horas sin problema) y Juno ya comía sólidos.
  • Optimismo
Creía firmemente en que lo íbamos a conseguir, nos quedaban muchas horas del día para seguir con la lactancia y quería seguir disfrutando de ella.


A día de hoy
Ahora, Juno cumplirá a final de mes 1 año y 4 meses. Hoy digo que no habrá destete, que no pondré fecha, ni fijaré un antes y un después, dejaré que Juno vaya espaciando las tomas si así lo prefiere, dejaremos que surja naturalmente. Pero ya veremos, la decisión es nuestra, de nadie más.

¿Con todo esto que os quiero decir?
Que cada experiencia es única, personal. Y opiniones oyes muchísimas aunque no preguntes.
Que cada familia tiene derecho a tomar sus decisiones en base a sus necesidades (no a mitos ni monsergas).
Que puede no ser fácil.
Que te puedes equivocar, y rectificar, o no. 
Personalmente, para mí dar el pecho merece la pena y es uno de los momentos íntimos más bonitos que tengo con Juno, nos aísla del mundo por completo, nos une y siento que hago algo bueno para ella.