miércoles, 7 de diciembre de 2016

MARIONETAS ARTESANAS


Hondarribia está llena de encanto, tiene ese aire medieval que es capaz de transportarte al pasado mientras paseas por sus calles adoquinadas, de fachadas de piedra con adornos de todo tipo: estatuillas, figurillas, escudos... Sus balcones y puertas de madera pintados de vistosos colores y los maceteros de barro rebosantes de flores llenas de vida.

Encontrar este pequeño taller de marionetas nos hizo especial ilusión, y más después de conocer al maestro artesano y dedicarnos buena parte de su tiempo a explicarnos detalles sobre su oficio y los personajes en los que se inspira.







Nos trajimos a casa una de Las Meninas y la tenemos guardad como un tesoro para cuando Juno sea un poco mayor. Solo nos falta encontrar un libro sobre esta obra de Velázquez para hacer la gracia completa! Combel en su colección Mira que arte tiene un libro específico sobre Las Meninas, es una opción ¿lo conocéis?



domingo, 4 de diciembre de 2016

LAS DOS CARAS DEL FRÍO

Buenos días!! ¡Cómo he echado de menos escribir en el blog esta semana! Porque si las palabras se las lleva el viento los pensamientos ni te cuento...Vamos por partes, el fin de semana pasado estuvimos como ya es tradición familiar, con mi hermana y mi prima (y parejas) en Dorria, donde tuvimos un poco de todo: nieve, lluvia y calorcito del fuego a tierra.

Miguel nos hizo esta foto que me encanta!!



Subimos al río y a andurrear por esa zona que con un poco de nieve está preciosa.







Y encontramos escondido entre unos arbustos al tió









También encontramos un trébol, aunque de tres hojas...



Estuvimos por los alrededores de Planoles cogiendo hojas para llevar a la escuela.

















Y en la casa Juno pudo investigar cuánto quiso, abrir cajones, revolver los armarios, subir y bajar escaleras... ¡no tuvo tiempo de aburrirse!


Hace poco que ha empezado el frío a apretar fuerte, si nos ponemos a comparar no es que viva en un sitio donde los inviernos sean muy duros, pero siempre impresiona ese día en que ya no puedes salir de casa sin el abrigo. A mí el frío me paraliza un poco, y eso que cada vez lo soporto mejor, pero no puedo evitar que esa sensación de confort y de alivio que me proporciona entrar en casa después de estar por la calle un día frío, y sentirme reconfortada de taparme con la manta o darme un baño calentito o poner el calefactor ni que sea... me recuerde la cantidad de personas que duermen en la calle. 

Me siento muy afortunada de tener un hogar (no necesito lujos ni muchas comodidades) y siento que no sea un derecho para todas las personas, tener un lugar donde sentirse a gusto, protegido. Cada mañana paso al lado del hombre que vive dentro de su coche en un lateral de la autopista, haga sol, frío o diluvie, cada mañana lo busco con la mirada en ese breve instante que paso a su altura, no sé cuáles son sus circunstancias, no sé nada de él, pero sé que un coche viejo aparcado no es un hogar.

Parece que en verano las personas sin hogar no nos duelan tanto, a mí me llevan doliendo desde que soy una cría y pensaba que al ser mayor podría solucionar todos los problemas de la humanidad, y después ves que eres un minúsculo granito de arena y sientes la impotencia de tu insignificancia. Existen asociaciones como Arrels, en Barcelona, que tratan de poner remedio a esta situación indignarte, pero no creo que sea suficiente... A mí se me cae la cara de vergüenza que como sociedad no hayamos encontrado una solución a este problema, cómo el ser humano es capaz de mostrar una total indiferencia ante la desgracia ajena. No escribo esto ahora porque se acerque la Navidad, aunque ahora se ponen en marcha las recogidas de alimentos y se habla más del tema y al menos se le da visibilidad (hasta para quién no quiera verlo). A parte del señor del coche del lateral de la autopista, para mí son muy visibles las personas sin hogar.


jueves, 24 de noviembre de 2016

LA AUTENTICIDAD EN LAS FOTOGRAFÍAS

Un viernes por la tarde, un grupo de frikis de la educación infantil, de esos que dedican muchos sábados a reflexionar entorno a temas relacionados con la escuela, la educación, los aprendizajes, la infancia, etc., de los que pasan horas de su tiempo libre devorando revistas sobre educación, leyendo libros, asistiendo a diferentes eventos, y siempre, tengan o no relación directa con la infancia, encontrando en cuanto nos rodea esa conexión con nuestra profesión, extrayendo la esencia para seguir creciendo personal y profesionalmente. Esos frikis pertenecemos a un grupo de trabajo, todos tan distintos pero con tantas inquietudes en común... 

Ese viernes teníamos un invitado especial, el privilegio de tener a Gino Ferri en exclusiva, para aclarar nuestras dudas entorno a un tema sobre el que le hemos leído atenta y apasionadamente: la documentación.

Escuchábamos a Gino casi con fervor, en parte porque él consigue encandilarte con su naturalidad y ese punto provocador. Días después, aún me rondaban varios de los mensajes lanzados aquella tarde, él acierta en poner el dedo en aquello que más nos está doliendo. Con tu permiso Gino, quiero hablar de la autenticidad.

Los adultos estamos muy acostumbrados a sacrificar este valor, pocas veces somos 100% sinceros: callamos, omitimos, adornamos, disfrazamos... Pero los niños, cuánto más pequeños más, aún conservan una autenticidad que les hace muchas veces poner en evidencia a unos adultos demasiado preocupados por el qué dirán. Por este motivo, cuando fotografiamos desde la escuela, deberíamos salvaguardar esa autenticidad intentando captar momentos reales. Pero viendo algunas imágenes de niños pongo en duda la verdad detrás de ese instante inmortalizado. Y ojo, hablo de imágenes que queremos "colar" por espontaneas sin serlo, porque antes se ha preparado el decorado: se ha ordenado concienzudamente todo, se han eliminado esos objetos que creemos afean la estampa, se ha pasado el pañuelo por las narices... Y se ha provocado una acción solo para poder captarla.

Actualmente, sobretodo en educación infantil, vamos todos equipados con una cámara en el bolsillo para cuando se de "la situación" estar bien preparados. Claro que a la vez se pueden dar todos los contras: estar atendiendo a otros niños o con las manos mojadas o sucias y no poder coger la cámara, que los protagonistas de la escena tengan unas llamativas velas cayendo con descaro de sus naricillas o vaya desabrigado aquél que justamente sus padres se preocupan tanto por si se resfría, o mil contratiempos más: que se cruce una cabeza en el momento de disparar, que aparezca de fondo un niño llorando o pegando o subido a algún sitio un tanto peligroso... y aún si conseguimos estar ahí en el momento preciso con todo a nuestro favor nos puede salir la foto borrosa o a contraluz y no apreciarse bien... 

Intento capturar la acción de intento de ponerse un calcetín de Juno
Sin trampa ni cartón, esto es lo que sale








Juno, 1 año y 3 meses
Por todo lo que os comento, lo más normal seria tener fotos con todos estos inconvenientes que se dan sin remedio en la cotidianidad de la escuela ¿no? Pero ansiamos la perfección, buscamos la foto de catálogo. Por suerte, desde la escuela hace tiempo que la tendencia es conseguir fotos que muestren acciones, situaciones, relaciones y no niños posando.

¿Somos, por el afán de conseguir buenas fotografías, esclavos de la estética? 

jueves, 17 de noviembre de 2016

VIDA COTIDIANA

Buenas noches,
me moría de ganas de escribir pero he estado enredada entre hilos, diría tejiendo, pero suena a productivo y yo más bien he estado probando. Esta semana se me ha pasado muy rápido, demasiado, no me gusta correr, Ya no.

Si hago balance de estos últimos dos meses, ya puedo decir que estoy recibiendo los frutos de una adaptación escolar especialmente dura. Hace tiempo que respiramos aliviados en mi aula, en mi casa, con Juno. Verla ir a la escuela contenta es muy reconfortante, me da una buena inyección de energía y positivismo, no me siento tan mal por las horas que permanece en la escoleta, que son demasiadas, eso sin duda. En mi aula también se respira un ambiente mucho más sosegado, ahora en vez de llantos se escuchan voces, risas, trajín de objectos, pasos atropellados, y alguna protesta, claro.


Creo que el día se me pasa tan rápido porque me encanta el corte que supone el mediodía, salir de mi aula, encontrarme con Eva (la tutora de Juno) y relajarme escuchando como me cuenta con detalle como ha pasado el día. Me doy cuenta de que hasta lo que aparentemente puede parecer insignificante para mí es primordial. Hago las mismas preguntas que durante años las familias me han hecho a mí: ¿cómo ha pasado el día?, ¿ha dormido mucho?, ¿ha comido bien?, ¿ha estado contenta? Bueno, bien bien no hago las mismas preguntas, porque si hay una pregunta que está en el top ten de las más repetidas sería sin duda ¿qué habéis hecho hoy? Y a mí no me importa que haga cosas, lo que me importa es que viva, que esté feliz.

Y después la tarde, que son dos horas de nada, y por fin lo mejor del día: ver de nuevo su cara bonita cuando aparezco por la puerta. Verla, esperar a ver su reacción, ir a abrazarla, comérmela a besos y darle teta, ya se lo ha ganado después de 8 horas (en otra entrada quiero hablar de lactancia materna prolongada, de destete y demás, dar mi opinión en base a mi experiencia).

Tarde de juego






Hace un tiempo que los viernes no va a la escuela, se queda con su padre porque él tiene el día libre, y yo me siento muy feliz de saber que tiene ese día especial junto a él, a quien ve menos que a mí (por norma). Ese día se levanta más tarde, almuerzan tranquilamente pan con tomate y jamón y zumo de naranja, salen a hacer algún recado... Y me manda una foto que espero con ansia.

Si no escribo últimamente es porque las tardes son de ella exclusivas, de estar juntas; no hacemos gran cosa porque está cansada y pronto le entra sueño, así que si vamos a la biblioteca no pasa de 45'; a continuación el momento del baño que le encanta, cenar y dormir. Me gusta quedarme con ella bastante rato, no dejarla inmediatamente en cuanto se duerme, y acabo tan relajada que no tengo ganas de hacer mucho, la verdad. Estoy aplacando mi hiperactividad, y más me vale, porque quiero recuperar todos los quilos perdidos en la adaptación y vuelta al trabajo, que no se cuantos son pero me ha dado mucha rabia perderlos!






Esta semana he tenido una cosa muy buena y una muy mala: 
Me di un capricho y me regalé un librito de poesía y fotografía que me llegó en un sobre pequeño, como el de las cartas que nos enviábamos con mis amigas de la infancia, con la dirección escrita a mano y celo para asegurar el cierre. Dentro, un librito de una preciosa delicadeza, encuadernado con sencillez y buen gusto, con un papel de agradable textura, de páginas finas y limpias... un tesoro vaya. No me he sentado a leerlo hasta hoy, que he tenido un buen rato a solas para dedicarlo a todo lo que días atrás no he podido hacer.


Lo malo fue una pesadilla horrible, real y cruda, de esas que no cuentas porque hasta recordarla te duele, un fastidio porque no la he olvidado todavía y remueve cosas que no quiero que aparezcan ahora. En fin, el inconsciente, apasionante y desconcertante a partes iguales, el mundo onírico que me fascina y aterra... Hace años llevé una libreta de sueños, era un ejercicio de la universidad, no me gustó nada escribir lo soñado, tal vez en esa época no tenía sueños bonitos.

Os quiero contar un propósito navideño: esta Navidad tengo la intención de que todos los regalos sean hechos a mano y por eso mismo me tengo que poner las pilas! Sé que es una gran inversión de tiempo, pero me vale la pena, y espero con este gesto dar ejemplo a Juno y que aprecie del regalo, no su coste ni cantidad, sino el esfuerzo, el detalle, el cariño, etc,. de la persona que regala. No sé como recibirán esta iniciativa los afectados, ni si alguien se querrá unir a ella, pero es irrevocable. No adelanto nada porque no quiero fastidiarle la sorpresa a nadie, los tendré que enseñar a posteriori. Voy anotando ideas, la organización es el mejor aliado jejjjee!!

Ahora sí, ¡buenas noches!

domingo, 13 de noviembre de 2016

MIS FOTOS DE INSTAGRAM

Domingo, te quiero y te odio a partes iguales. Hoy tengo cuatro notas en mi libreta y una cita para merendar, las cuatro notas pueden esperar porque me apetece compartir algunas de las últimas imágenes de mi Instagram. Últimamente IG complementa al blog y me sirve, sobretodo, para aplacar mis ganas de compartir algo cuando no tengo tiempo.

Dos libros preciosos, ambos ilustrados de una manera exquisita 
y comprados en la libreria de Cerdanyola del Vallès Lilliput



Hojas de otoño recogidas de Arbúcies y usadas para decorar el aula de infantil


Unas botellas con piedras y cristales en agua en degradado de verdes para adornar la zona del cambiador del aula de infantil


Juno luciendo el turbante de punto que le tejí con poca maña pero con mucho amor


Feliz domingo familia!! ¿Conocéis los libros de los que os hablo?