jueves, 23 de febrero de 2017

HIPERSEXUALIZACIÓN DE LA INFANCIA

Cuando aún tintinea en nuestra retina la imagen de aquel desafortunado disfraz de enfermera sexy dirigido a niñas de entre 4 y 6 años, y aún nos escuecen los ojos de tanto frotarnos para atinar a concluir que es cierto, y no un espejismo, que a alguien se le ocurrió que un atuendo más propio de una striper sería adecuado para niñas, sea cual sea la edad...

Otro despropósito más me hace pararme a reflexionar seriamente sobre el tema de la hipersexualización de la infancia. Que se nos va de las manos es evidente, pero vamos a poner las cartas sobre la mesa y buscar el modo de frenarlo, ¿no? ¿O seguimos mirando hacia otro lado?
Quiero aclarar que si no he abordado antes este tema ha sido por prudencia, por desconocimiento, por ser tan complejo que casi no sé apreciar donde acaba lo correcto y empieza lo incorrecto... pero ya son muchas las gotas que han colmado el vaso y me apetece dar mi opinión.
Hipersexualizar la infancia no creo que sea justo ni para los niños ni para las niñas porque tienen derecho a ser, justamente eso, niños y niñas


Escenas de la fantástica película Pequeña Miss Sunshine
¿Recordáis los biquinis con relleno? ¿La portada de una famosa revista en su versión infantil en la que aparecía una niña vestida de mujer y en una pose de clara carga sexual? ¿La publicidad de un conocido perfume que usaba dos niñas maquilladas y peinadas de modo nada apropiado? ¿Los concursos de belleza
Parecen casos aislados y de vez en cuando nos echamos las manos a la cabeza ante algo que a ojos de todos es muy descabellado. O somos un poco hipócritas, o no prestamos suficiente atención a los otros pequeños desaciertos, más sutiles o menos hirientes a primera vista, que nos acechan desde la publicidad, las marcas comerciales, los programas televisivos, etc. Me refiero, sin ir más lejos, a los zapatos de tacón que tan fácilmente encontramos para niñas bien pequeñas, a los mensajes de muchas prendas de vestir, a los productos de maquillaje, a los programas en los que niños imitan a cantantes, etc.


Como en tantos aspectos que afectan a los hijos (siempre son hijos de alguien), cabe confiar en el sentido común de las familias a la hora de adquirir cualquier producto para éstos; aunque no siempre es fácil cuando el uso generalizado de ciertas prácticas de venta casi consiguen normalizar lo que, en ningún caso, debería ser normal. Lo que hace una buena campaña de marketing...
Seguro que os habéis encontrado en la situación de querer regalar algo a un niño o niña y encontrarte con el amplio merchandising basado en series de televisión para adolescentes o preadolescentes pero consumido por un público de edad más temprana, muñecas muy maquilladas y con rasgos poco naturales, etc. Yo crecí entre Barbies y Barriguitas, tampoco estábamos a salvo en los ochenta de muñecas de medidas y rasgos que pronosticaban la aparición del Photoshop.
No creo que mis padres se plantearan qué modelo me ofrecían eligiendo una u otra muñeca. Pero yo sí me lo planteo. Estamos en otro momento, tenemos otros frentes y otras batallas, es necesario no tomárnoslo a cosa de poca monta, pienso que es importante ser crítico con lo que nos venden, sobretodo porque nos quieren vender mucho (como potenciales consumidores que somos), y porque cada vez las campañas publicitarias buscan más el impacto y carecen de  lo que, coloquialmente, llamaríamos escrúpulos. Y no hay otra, nuestra forma de rebelarnos pasa por no comprarlos.

Y, repito, no es fácil porque hay muchos frentes abiertos: juguetes, televisión, ropa, música... Pero también, y sobretodo, las palabras que usamos al dirigirnos y referirnos a los menores

Os pongo un ejemplo que aún tengo muy presente, dentro de un ámbito donde se cuidan mucho las formas, oí como una educadora saludaba a una niña de 2 años que entraba en la escuela con un "qué sexy vienes hoy". Sobran las palabras.

Y si con todo esto no tenemos suficiente, ayer me comentan que en la escuela de unos amigos les piden a sus hijos que un día de la semana de Carnaval los niños y vistan de niña y las niñas de niño. Y yo me pregunto: cómo puede ser que un equipo educativo (profesionales, en principio sensibles hacia la infancia, con una formación que un ciudadano de a pie puede no tener) haya pensado que se trataba de una buena idea. Obviamente, ni reflexión sobre construcción de la identidad, ni sobre autoconcepto, ni sobre género... 


Mi cara desencajada no le produzco la menor reacción a esta madre que ni se planteaba lo que yo, inevitablemente, sí. Vi un retroceso a la dicotomía "rosa-azul", al niño versus niña, al estereotipo resobado y casposo de cosas que se atribuyen a unos y otros. Estos mensajes llegan en un momento especialmente sensible, la infancia, en el que cada ser se trata de conocer a sí mismo, se está construyendo como persona. Con propuestas de este tipo les estamos diciendo que vestir falda es de niñas, que las corbatas son para ellos... Lejos de darles libertad para elegir.

Seguro que muchos habéis visto la campaña que muestra la reacción de unas niñas ante la consigna "corre como una niña" y la reacción de chicas más mayores ante la misma instrucción, en este segundo caso con una clara influencia de lo que la sociedad considera que es "correr como una niña"


Vivimos en una sociedad en la que las cosas de niños y las de niñas siempre van separadas forzosamente porque naturalmente a penas lo estarían

Volviendo a la escuela de mi amiga, yo como madre les pediría una explicación a estos profesionales para entender como con tanta ligereza están promoviendo una imagen poco respetuosa hacia el ser. Simplemente ser persona.

miércoles, 15 de febrero de 2017

MARÍA DE LAS MONTAÑAS

Buenas noches, llevo una temporadita... ¡creo que estoy cogiendo lo que no he cogido en años! Aunque siempre es lo mismo: mal cuerpo, barriga rara y dolor de cabeza, tipo tormenta, que baja hasta los ojos y desemboca en la temida migraña. Esta última semana mi palabra favorita ha sido paracetamol, y mi frase "baja el volumen", ¡de lo que sea! Pero hoy, después de un día tirando a malillo, de esos que todo se te hace un mundo, he llegado a casa y me he ido encontrando mejor y mejor. Oye, que ahora estoy genial :)

El título de la entrada se lo dedico a Leticia Dolera y a su película Requisitos para ser una persona normal, que vi el domingo y me hizo pasar un muy buen rato. Me encantaron casi todos los personajes (la que no me acabó de cuajar fue la madre), la pareja protagonista simpática y entrañable, el hermano y el pretendiente me cayeron estupendamente; la estética, los diálogos, los escenarios, también me parecieron muy acertados para ser una obra cercana y espontánea. Recomendada.

http://www.filmaffinity.com/es/film514545.htm

¿Y quién quiere ser una persona normal? 
Podríamos dividir a la gente en cuatro grandes grupos: los que creen y parecen ser "normales", los que quieren ser y parecer "normales", los que se esfuerzan en ser "diferentes", los que son "diferentes" y se enorgullecen de ello.

Esta clasificación de pacotilla que me acabo de sacar de la manga, no tiene mucho sentido, lo sé. Porque lo que es "normal" y lo que es "diferente" es de por sí tan ambiguo y relativo... Tendría que ver con el hecho de encajar, tal vez. Y el caso es que, cuando pienso en "normal", ya tomo distancia y pienso en lo que llaman "normal" los demás (sí, los demás, esos). A mí, el término "normal" me recuerda a mediocre, desapercibido, gris, a la masa manada, los que no alzan la voz, los que pasan de puntillas, los que llevan una vida convencional, los que no destacan, los que siempre están dentro de la curva (de las curvas que la sociedad establece para todo). Tan "normal" es un informático en la facultad de ciencias y tecnología como un operario en una fábrica. Todos en un contexto determinado somos normales, todos sacados de contexto somos diferentes, somos pez fuera del agua, cantamos como una almeja.

http://www.fotogramas.es/Moda-cine/

Pero, ciertamente, tenemos manga ancha e incluimos a mucha gente en esa etiqueta un tanto insulsa: "normal". La mayoría de las personas que se cruzan en nuestro camino las catalogaríamos de normales, a no ser que actúen de un modo estrambótico o tengan un aspecto extravagante. Así que parece que haya que currárselo mucho para ser diferente. Pues no tanto. Porque siempre hay quien sin quererlo es señalado como "el diferente", y no suele ser para alabar sus particularidades. Nada que ver con quién busca marcar la diferencia, quien quiere destacar, sobresalir, desmarcarse del resto, ser especial, único...¡DIFERENTE! 

Y parece que solo con ser uno mismo ya debamos ser diferentes por definición, ¿no? ¡Ay, ingenuos! ¿Y qué me decís de los que sabiéndose diferentes, y vistos así a ojos de la muchedumbre, están encantados de ello y eso les empodera? ¡¡Ole ellos, jajajaj!!

http://www.horapunta.com/noticia/21057/cartelera/requisitos-para-ser-una-persona-normal.html

Tampoco me parece una persona tan fuera de lo normal María de las Montañas, le fallan esos dichosos requisitos que cree querer cumplir. Más original es su hermano y se siente agustísimo en su pellejo... 

Recuerdo que siendo muy pequeña una vez me planteé si todo el mundo pensaba tanto las cosas como yo, y estuve observando a la gente de mi entorno para descubrirlo, llegando a la conclusión de que, en apariencia, no pensaban demasiado (¡que nadie se ofenda, era una cría!). Lo hice porque para mí resultaba agotador. Pero por lo general, nunca me he sentido diferente realmente, solo un poco, de vez en cuando, y era fácil disimularlo cuando la situación lo requería. 

Para mí la diferencia es alucinante: me fascinan las personas diferentes, las que lo son sin esforzarse, sin fingirlo, sin dárselas de nada. Claro, que cualquiera puede serlo a ojos de alguien. Sea lo que sea ser diferente me gusta porque resulta más arriesgado que querer ser normal.

Me gustaría saber cuántas personas se consideran a sí mismos diferentes... mmm... Lo dejo por hoy, que ya he dicho bastantes tonterías. ¡Buenas noches!

domingo, 5 de febrero de 2017

TIEMPO EN FAMILIA

Los domingos por la tarde me encanta estar en casa. No ha sido siempre así, debe ser de esas nuevas costumbres o pequeños placeres que se empiezan a apreciar con la edad. No lo sé, tal vez no tenga nada que ver con la edad. Es parecido a lo que me sucede con viajar, me gusta hacerlo al principio de las vacaciones y consumir el tiempo restante lentamente, alargándolo, estirándolo como un chicle extremadamente elástico.

Collserola, para perderse andando












Este domingo ha sido uno más de mis favoritos, porqué hemos hecho lo que nos ha apetecido y eso ya sabéis que no siempre es posible. No hace falta un gran plan para que un día cualquiera, como clama la canción, pueda ser un gran día. Esta mañana hemos remoloneado en la cama los tres y hemos desayunado, sin prisa, pan tostado con jamón que Miguel ha cortado justo antes (pequeños placeres) y secallona de Planoles comprada el día anterior en la feria de la Candelaria de Molins de Rei (muy recomendable, por cierto). Después, nos hemos calzado las botas de montaña y hemos ido a perdernos por los campos, pero no mucho... Porque la tarde la quería casera y larga.

Ayer, en una de las propuestas infantiles




"Aquella noche las voces de su cabeza estaban en silencio".

Estos días tengo entre mis manos un libro fabulosamente bien escrito, Imposturas, de John Banville. ¡Tenía tantas ganas de tropezarme con una joya así! He parado en la página 62, aprovechando el fin de un capítulo, es una manía lectora: no me gusta dejar de leer en cualquier punto, seguramente porque soy de las que necesitan releer para seguir el hilo de la trama, y al final, tanto releer me da la sensación de que no avanzo... Hasta ahora no he descubierto nada que no se pueda leer en la sinopsis del libro, y me da igual; la historia ha pasado a un segundo plano, no creo que me identifique con ninguno de los personajes y ni lo necesito para disfrutar de su lectura, pero es que quisiera subrayar casi cada línea de esta maravilla! Espero que no me decepcionen las siguientes doscientas páginas...

"Mi vida con ella era una manera especial de estar solo".

"A la luz de su renuencia, mi inventiva se crecía; nunca antes había elaborado mi relato de una manera tan convincente como esa noche, entretejiendo las mentiras con unos pocos hilos, finos y relucientes, de verdad, mientras los copos húmedos y blancos caían veloces a nuestro alrededor y los transeúntes encogidos y sin cara aparecían repentinamente ante nosotros procedentes de la luz de las farolas para desaparecer enseguida en la oscuridad".

 ¡A por el lunes! Espero que hoy también sea un gran día :)

miércoles, 1 de febrero de 2017

PIEZAS SUELTAS: PRIMER DÍA DE JUEGO

Las cualidades sensoriales de los objetos
La riqueza de un material de juego radica, en primer lugar, en las características físicas del objeto en sí: su forma, tamaño, textura, color, transparencia, dureza, peso... Y, la mayoría de las veces, basta con tener los ojos bien abiertos (en realidad, no es tanto una cuestión de vista, como tener "la mirada": la sensibilidad, la capacidad de percibir, de crear, de soñar) para darnos cuenta de la cantidad de recursos aprovechables que nos brinda cualquier entorno.

Si la costa gallega me fascinó con sus variadas conchas y caracolas, y los bosques pirenaicos con sus hojas, piedras y palos, un paseo por mi barrio me ofrece al menos tres tipos de flores distintas caídas de los árboles... siempre hay algo que guardarse en los bolsillos. Pero hoy no os quiero hablar de los tesoros de los bolsillos, aunque es un tema que me entusiasma como recolectora, y sobretodo, como observadora y educadora de infantil, quiero hablaros de "piezas sueltas".

Jugar al aire libre y sin límite de tiempo con piezas sueltas




La teoría de las piezas sueltas
Piezas sueltas se han convertido para mí en dos palabras que siempre van de la mano, como aprendizaje significativo o movimiento libre, por poner dos ejemplos que ahora me vienen en mente. Desde que Simon Nicholson acuñara el término y lo usará para referirse al impulso infantil de recoger diversos materiales para desarrollar distintos tipos de juego o creaciones. Las piezas sueltas, solas o en combinación con otras, son susceptibles de múltiples acciones y posibilidades.

Existe una especie de profesionales de la educación infantil en auge (ya en otros campos no entro por desconocimiento), entre los que yo me incluyo, que nos sentimos identificados con calificativos como "basurillas". Tenemos un rastreador interior que nos permite localizar cualquier cosa aprovechable mínimamente, y una capacidad de transformarlo y convertirlo en una verdadera joya mediante algo tan barato como es la imaginación, y en ciertos casos, una lija, unas tijeras o un estropajo con el que frotarlo bien.

Aunque en gran medida, estos tesoros o piezas sueltas los encuentro en la naturaleza, sobretodo en dos ámbitos muy prolíficos: el campo y la playa. No todos tienen porque ser de origen natural, aunque sí sean materiales inespecíficos (van a ser usados bajo esta concepción, en cualquier caso). Algunos ejemplos: piezas de gresite, cristal, anillas, tubos, latas, botones, rulos, cadenas, chapas, tapas, cuerdas, cintas, retales, recortes...

Descubrimientos y ensayos





Un regalo personalizado al máximo
Esta Navidad Juno recibió un magnífico obsequio, una colección de piezas sueltas recogidas con esmero a lo largo del verano pasado: conchas, caracolas, cristales, trozos de azulejo, piedras... Dentro de una caja clasificadora con tapa preciosa. 

Se trata de un material del que disfrutará durante años, que se irá adaptando al desarrollo de Juno, a su tipo de juego, a su curiosidad y a sus necesidades. ¡Pocos "juguetes" son tan versátiles como este! Me pareció una propuesta perfecta para una mañana de juego en la terraza, y porque a ella le encantan atrapar con sus deditos objetos pequeños. Además, busqué algún recipiente más para acompañar a la caja y las piezas.

Distintas opciones de juego: múltiples posibilidades




Y como parte del éxito está en la repetición. ¡a seguir investigando!

viernes, 27 de enero de 2017

SECUENCIA DE JUEGO

Viernes tarde. Hoy ha sido el día padre-hija de la semana: el día en que Juno se salta la escoleta para quedarse en casa disfrutando de levantarse tarde, de desayunar con calma en el regazo de su padre (ese zumo de naranja que le exprime con cariño), con el pijama puesto y la cara marcada por las sábanas. De jugar, trastear, bailar al ritmo de cualquier disco imposible, ayudar (a su manera...). Y llego a casa y me los encuentro preciosamente dormidos, la una sobre el pecho del otro, casi a oscuras, en silencio... Desprendiendo paz y ternura a borbotones. Y yo me contengo para no comérmelos a besos!

Más de una vez os he comentado como me gusta presenciar los descubrimientos de Juno sin intervenir, y si es posible, capturarlos con la cámara sin ser vista. Solo de este modo puedo conservar momentos preciosos y apreciar, una y otra vez, cada gesto, cada movimiento, cada acción.

Creo en la importancia de que los niños dispongan de tiempo: lo que significa darnos tiempo nosotros también. Relajarnos y disfrutar del momento, es el punto de partida para lo que tenga que darse, ya sea la rutina del baño, la comida, un paseo... cualquier actividad cotidiana cambia diametralmente si le metemos la prisa, el "venga", el "acaba ya". 

Con el juego sucede igual; si dejamos que el tiempo lo determine su interés, su ritmo, y no el reloj, ni el horario que nosotros establecemos, será un tiempo de juego mucho más distendido, más abierto a lo que pueda suceder, a lo imprevisto, y más adecuado a las necesidades del niño, que es el protagonista absoluto de esta práctica vital.

Decir juego y movimiento libre es prácticamente hablar del mismo concepto. El juego es libre por definición, por eso, cuando un adulto trata de dirigirlo, de forzarlo, no considero que se trate realmente de juego. Jugar debe ser siempre un placer espontáneo, una actividad deseada, motivada y desarrollada por el niño en un contexto de libertad. Jugar es la principal acción que tiene lugar en la infancia y se da a través del movimiento: jugar con el propio cuerpo, jugar a correr, esconderse, saltar... Jugar con objetos, manipulándolos, desplazándolos, combinándolos...

Los objetos cotidianos, los materiales que no son propiamente juguetes, ofrecen un sinfín de posibilidades, un abanico inmenso de oportunidades. Pueden convertirse en cualquier cosa porque no están ideados para ningún juego concreto, están disponibles, solo es necesario que los niños los elijan, que les den un uso, una función, un significado.

La curiosidad y la creatividad van cogidas de la mano, como el juego y el movimiento.


En este caso, Juno elige un cesto con pinzas de la ropa para jugar en la terraza, y a su vez, decide jugar sobre la hamaca. Para ella tiene un valor desarrollar esta actividad en alto ¿supone un reto? Observo que se siente segura, que se mueve con cuidado pero confía en sí misma.


El juego es tirar las pinzas, comprobar que el cesto está totalmente vacío, y volverlo a llenar. No tiene mucho sentido para un adulto, pero para ella tiene mucho: solo hay que ver la concentración con la que lleva a cabo toda la secuencia, como sus ojos y sus manos se coordinan a la perfección, como se involucra todo su cuerpo. 


Su mirada, el gesto de su dedo índice señalando las pinzas caídas, a la vez que sigue sosteniendo con la otra mano el cesto ya vacío. No lo ha tirado, ha decidido conservarlo aún sin pinzas, que parece que sea el verdadero objeto de juego, pero no es así: todos los elementos son igual de importantes en esta acción, las pinzas, el cesto, la hamaca, la terraza... Ofrecerle pinzas sin más no excitaría su curiosidad hasta tal punto, no le motivaría de igual modo.





Fin de semana por delante: tiempo de perder el tiempo, tiempo de juego, de vida.

miércoles, 25 de enero de 2017

FRIDA



Para combatir el dolor pienso en Frida, fue para ella un compañero de vida que no le dio tregua. La migraña es un dolor bastante paralizador: me encojo y espero como un animalillo asustado a que afloje, me hace sentir vulnerable, cobarde, pequeñita. Sé que tarde o temprano pasará y volveré a retomar mi vida con normalidad. Decididamente creo que es el viento el que trae las peores migrañas, y seguimos con mucho frío, frío del que se te mete dentro, frío en muchos sentidos.


Frida, así como quien no quiere cosa, siempre anda por ahí... Empiezo leyendo una biografía, cosiendo una muñeca, comprando un libro ilustrado precioso por Maria Hesse, recibiendo otro libro de regalo...

Y sin pretenderlo también, Juno juega con un viejo collar mío usándolo como gorro-diadema, como suele hacer con prácticamente todo: comprobar si se sostiene en su cabeza. Y viéndola con esas flores y ese colorido me da por pensar de nuevo en Frida Khalo.






Este enero se me está haciendo un poco pesado, eso de que es mi mes, ¡para nada! Renuncio a él! Con ganas de sentarme a escribir, hoy simplemente un saludo :)

domingo, 22 de enero de 2017

CADA COSA TIENE SU MOMENTO

Como acostumbro a hacer, estoy escribiendo ahora que Juno duerme; quiero hablaros de un tema que surgió, hace pocos días, de una conversación con una compañera de profesión y de formación. Creo que más de una persona puede encontrarse en mi situación y por este motivo quiero compartir mi reflexión.



Después de tener a Juno decidí compactármelo todo y así alargar mi baja maternal y tener prácticamente un año para estar en exclusiva para Juno. Disponer de las 24 del día me facilitó poder dedicar una hora y media a asistir dos veces por semana a clases de pilates, y asistir una mañana al mes a un curso interesantísimo de educación viva. A demás, pude asistir a charlas, conferencias, incluso a una escuela de verano de una semana, porque me llevaba a Juno conmigo. Juno dormía mucho y podía ir con ella prácticamente a todas partes. 

Pero desde que me incorporé al trabajo, en horario de 8 horas, las cosas han cambiado muchísimo, añadiéndole el hecho de que Juno ha pasado de ser un bebé que dormía o jugaba en mi regazo, a ser una niña que no para quieta y quiere descubrir cuanto ve, que parlotea, se queja, se cansa, etc. Lo propio de su edad. Sus necesidades han cambiado, y mis prioridades también: en primer lugar está ella, por encima de todo. 

Ahora vamos las dos a la escuela juntas cada mañana, y aprovecho cada segundo hasta que ella se queda en su clase y yo me voy a la mía. La veo de refilón a lo largo de la mañana y la veo dormir, pero hasta las cinco de la tarde, 8 horas después, no estoy con ella realmente. Considero que es mucho tiempo separadas, me gustaría poder hacer reducción de jornada, pero de momento esta es nuestra situación. Lo que tengo claro es que el tiempo que paso con ella quiero que sea tiempo de calidad, de estar por ella. 

Por suerte, sigo con la lactancia sin problema, eso me tranquiliza. A pesar de las horas que pasa en la escuela, no he tenido que renunciar a algo nuestro tan importante. Y por las tardes me adapto a Juno: hay días que está cansada y me limito a ir a casa y acompañarla en su descanso, otros días vamos al parque, a pasear, a la biblioteca, o a casa a jugar. Intento que cada tarde podamos llevar a cabo el ritual del baño, que le encanta, con calma, a una hora apropiada para después cenar sin arrastrar cansancio.




En cuanto a mí, leo mucho menos, hago cero deporte, mantengo solo los hobbies que se adaptan a mi nueva situación, y aún así, subrayo, todo cuanto hago lo hago porque me apetece, sin suponerme ningún esfuerzo. 

Acostumbrada como estaba a asistir a cursos y formaciones de manera habitual, a veces lo echo de menos, claro. Últimamente me llegan noticias de visitas a escuelas y conferencias a las que me hubiese gustado asistir, estaba con la cosilla de "me estoy perdiendo esto y lo otro", necesitaba que alguien me dijera que las escuelas iban a seguir ahí para ser visitadas y que de charlas hay y habrá muchas, pero Juno solo hay una y va creciendo: eso es lo que no tengo que perderme. ¡Cierto! Eso es lo que creo, pero a veces nos presionamos tontamente, nos exigimos más de lo necesario. No pasa nada, ya lo retomaré más adelante si me interesa, o quizás busque otras alternativas, otras maneras de seguir formándome, aprendiendo y creciendo profesional y personalmente. 

Desde que existe Juno, ella es mi gran fuente de aprendizaje: observarla mientras la acompaño en su desarrollo me está permitiendo vivenciar muchas de las teorías estudiadas y cuestionarme tantas cosas! Ninguna formación ofrece unas prácticas tan intensas.
Al final se resume en quitarse presiones, 
tomarse la vida con calma y disfrutar de ella.

En fin, vale la pena recordar que hay momentos para todo y que no merece la pena perderse algo tan único como es la maternidad y el crecimiento de un hijo por un afán de seguir un ritmo o un estilo de vida que ya tuvo su momento. 

Comparto algunas imágenes de ratitos de parque y feliz domingo. Hoy es mi cumpleaños y estoy en casa con mis dos amores aún durmiendo, más feliz que una perdiz!

jueves, 19 de enero de 2017

CAJITAS DE CANCIONES

Este año decidí hacer todos los regalos yo misma, puntualizo, todos los posibles. Ha sido trabajoso y me ha ocupado bastante tiempo, pero ha sido muy gratificante, y me ha encantado invertir tiempo en coser, tejer, pintar, dibujar... en vez de en recorrer tiendas y más tiendas. Al final hice dos calendarios de adviento, un bolso con boquilla y una bata delantal de tela, dos chales y un gorrito de lana, un árbol de navidad con lana y abalorios, dos cestos de trapillo, decoré unas cuatro cajas de cartón, hice una chequera con cartulina, mmm... no sé si me olvido de algo.... Ah, si! Anillas con cintas para bailar o para hacer volar, y una caja con cajitas de canciones.


La caja con canciones es mi regalo especial para Juno, es algo que no se compra, que nadie le iba a regalar, por eso me hacía mucha ilusión recopilar y confeccionar este recurso educativo que es uno de los materiales que más juego dan y que más gusta a los niños.



Podéis ver que se trata de buscar elementos relacionados con las canciones que queramos y guardarlos en cajitas, y a su vez, todas ellas, guardarlas en una caja grande. Primero, lo interesante es que descubran a qué canción hace referencia cada objeto, después aprenderán qué canción contiene cada caja incluso antes de abrirla, ya veréis.
  • Cuando te dispongas a elaborar esta caja, si es que te apetece hacerlo, cuenta con la ayuda de tus hijos, piensa en las canciones que le gustan, las que conoce, las que le cantas, etc.
  • No te lo tomes como un material que sirve para... de eso ya nos preocupamos en la escuela, en casa, los materiales y los juegos, son para disfrutar, para compartir momentos, los aprendizajes se dan sin necesidad de incidir directamente en ellos.
  • Lo mejor es ir poco a poco: primero, pensar en algunas canciones, después ir recopilando objetos de aquí y de allá, y por último, si es necesario, comprar algunos.
  • Cuando haces las cosas con mimo y cariño siempre están bien, pasadlo bien con el proceso y no os preocupéis por los resultados.
  • Confeccionar los elementos de las cajitas los hará más especiales.
  • Animalitos de fieltro, barro, cartulina, un juguete de cuando eras pequeño...
  • En cuanto a las cajas, lo ideal es usar las que puedas conseguir rebuscando en los armarios y/o pidiendo a amigos y conocidos: cajitas de joyas, colonia, caramelos...
  • Si no sabes la letra de las canciones, búscala y cópiala en un papel que puede ir pegado en la base o en el interior de la cajita.