jueves, 2 de febrero de 2017

PIEZAS SUELTAS: PRIMER DÍA DE JUEGO

Las cualidades sensoriales de los objetos
La riqueza de un material de juego radica, en primer lugar, en las características físicas del objeto en sí: su forma, tamaño, textura, color, transparencia, dureza, peso... Y, la mayoría de las veces, basta con tener los ojos bien abiertos (en realidad, no es tanto una cuestión de vista, como tener "la mirada": la sensibilidad, la capacidad de percibir, de crear, de soñar) para darnos cuenta de la cantidad de recursos aprovechables que nos brinda cualquier entorno.

Si la costa gallega me fascinó con sus variadas conchas y caracolas, y los bosques pirenaicos con sus hojas, piedras y palos, un paseo por mi barrio me ofrece al menos tres tipos de flores distintas caídas de los árboles... siempre hay algo que guardarse en los bolsillos. Pero hoy no os quiero hablar de los tesoros de los bolsillos, aunque es un tema que me entusiasma como recolectora, y sobretodo, como observadora y educadora de infantil, quiero hablaros de "piezas sueltas".

Jugar al aire libre y sin límite de tiempo con piezas sueltas




La teoría de las piezas sueltas
Piezas sueltas se han convertido para mí en dos palabras que siempre van de la mano, como aprendizaje significativo o movimiento libre, por poner dos ejemplos que ahora me vienen en mente. Desde que Simon Nicholson acuñara el término y lo usará para referirse al impulso infantil de recoger diversos materiales para desarrollar distintos tipos de juego o creaciones. Las piezas sueltas, solas o en combinación con otras, son susceptibles de múltiples acciones y posibilidades.

Existe una especie de profesionales de la educación infantil en auge (ya en otros campos no entro por desconocimiento), entre los que yo me incluyo, que nos sentimos identificados con calificativos como "basurillas". Tenemos un rastreador interior que nos permite localizar cualquier cosa aprovechable mínimamente, y una capacidad de transformarlo y convertirlo en una verdadera joya mediante algo tan barato como es la imaginación, y en ciertos casos, una lija, unas tijeras o un estropajo con el que frotarlo bien.

Aunque en gran medida, estos tesoros o piezas sueltas los encuentro en la naturaleza, sobretodo en dos ámbitos muy prolíficos: el campo y la playa. No todos tienen porque ser de origen natural, aunque sí sean materiales inespecíficos (van a ser usados bajo esta concepción, en cualquier caso). Algunos ejemplos: piezas de gresite, cristal, anillas, tubos, latas, botones, rulos, cadenas, chapas, tapas, cuerdas, cintas, retales, recortes...

Descubrimientos y ensayos





Un regalo personalizado al máximo
Esta Navidad Juno recibió un magnífico obsequio, una colección de piezas sueltas recogidas con esmero a lo largo del verano pasado: conchas, caracolas, cristales, trozos de azulejo, piedras... Dentro de una caja clasificadora con tapa preciosa. 

Se trata de un material del que disfrutará durante años, que se irá adaptando al desarrollo de Juno, a su tipo de juego, a su curiosidad y a sus necesidades. ¡Pocos "juguetes" son tan versátiles como este! Me pareció una propuesta perfecta para una mañana de juego en la terraza, y porque a ella le encantan atrapar con sus deditos objetos pequeños. Además, busqué algún recipiente más para acompañar a la caja y las piezas.

Distintas opciones de juego: múltiples posibilidades




Y como parte del éxito está en la repetición. ¡a seguir investigando!