lunes, 17 de abril de 2017

BEBÉS DESCALZOS

Esta semana le hemos comprado unos escarpines a Juno, de esos que se usan para no dejarte las plantas de los pies doloridas al pisar las piedras de los ríos. Cuando los estrenó, se miró los pies estañada y dio unos primeros pasos cautelosos, como si justo acabase de aprender a andar, enseguida les cogió el tranquillo no solo para andar y correr, sino también para quitárselos y pedir que se los pongamos. 


La necesidad de unos escarpines, en nuestro caso, poco tiene que ver con ríos, más bien se debe a que la mayoría de suelos por los que transitamos a menudo tienen algún cristal, colillas, desperdicios... Fue por esto que pensamos en comprarle un calzado (sin acabar de ser calzado), para momentos puntuales. Porque ahora con el buen tiempo más a favor si cabe de los pies descalzos
Nunca fui tan consciente de la cantidad de colillas que hay en aceras, caminos, campos, bosques, etc. hasta que tuve que vigilar constantemente que Juno no las cogiera :(
Y ya sabemos el pánico que sienten los adultos ante un niño andando descalzo, aún cuando va precedido de un adulto examinando el terreno que pisa. Te advierten de lo sucio que está el suelo, de las cosas que puede haber, de que va a coger frío... Te preguntan si es que no se quiere poner zapatos, si le pasa algo ¿? Les apaciguas con cualquier frase tranquilizadora para no entrar en polémica, porque si caes en contestar te advierto que no suelen querer una explicación, quieren expresar su disconformidad con el hecho y punto. 

Pero mi empeño en que Juno pueda crecer e investigar su entorno con los pies descalzos no es un acto de rebeldía, ni una manía mía, si no creyese que es muy beneficioso para su salud y que, además, es una potencial fuente de información sensitiva no lo defendería con dientes y uñas. Aprender a andar e ir desarrollando su motricidad descalza es una oportunidad que no quiero negarle.







Me llama mucho la atención observar como el hecho de sentir en sus pies el suelo es un estímulo tan rico como cualquier otro material de calidad, ella con sus gestos y en su expresión así lo demuestra. Existe un recurso muy usado en infantil, lo podemos encontrar en muchas escuelas, se trata de los caminos sensoriales: son unos plafones con distintas texturas que se disponen en el suelo para que los niños y las niñas anden sobre ellos. Muchas veces buscamos de un modo artificioso lo que naturalmente ya tenemos, pero también muchas veces lo artificial nos parece lícito y lo natural no.

Se pude apreciar como Juno es consciente de las sensaciones que le proporcionan los distintos tipos de suelo: primero sobre la hierba, se mira los pies, se los toca... Después la arenisca y las piedras, la leve pendiente, etc. No es comparable a la información que le proporcionaría tocarla con las manos, ambas se complementan, porque las manos sienten de otro modo. Los pies sostienen, desplazan, equilibran, ejercen la presión del peso de todo el cuerpo, contienen puntos asociados al resto de partes del cuerpo.

Caminar sobre hierba o sobre arenisca es distinto, como también es distinto el modo de andar, la presión, el ritmo, el tiempo de cada paso. Requiere procesar la información para adecuar el cuerpo entero al tipo de suelo, y después precisa de un cuerpo capaz de dar respuesta a cada exigencia del terreno. Lo que implica un aprendizaje constante, una capacidad de responder y adaptarse a los cambios, una agilidad mental para ejercer una agilidad también a nivel físico, atención, control, precisión.









Y ya estamos de vuelta de nuestra escapadita de Semana Santa, pero mejor os lo explico otro día que estoy muy cansada. ¡Feliz vuelta a la rutina!

domingo, 9 de abril de 2017

ÁLBUMES ILUSTRADOS PARA NIÑOS Y NIÑAS SENSIBLES A LA BELLEZA

¡¡Buenos días!!

Sé que muchos de los que me estáis leyendo ya estáis con un pie en vuestro destino vacacional, debe ser así, o no entiendo como no hemos encontrado ni un hotel medio decente en ninguna de las ciudades que hemos estado considerando para salir unos días... Llenazo total en prácticamente todo el país, no me lo esperaba, la verdad :(

Yo estoy en casita aún, y he madrugado para prepararme una formación chulísima que me han propuesto, y que me viene tan como anillo al dedo, que me sobran las ideas, porque tengo la sensación de haberla hecho ya, solo que para mi compañera de aula o alguna otra persona que tiene la paciencia de escucharme cuando me da por replanteármelo todo. ¡Estoy encantadísima! Es otro de los motivos por los que tengo un poco abandonado el blog, el primero es Juno, para qué decir lo contrario. Me tiene muy entretenida :) Y me da penilla espaciar tanto las entradas, no es por falta de ganas de sentarme a "hablar" un rato.

Las pescadoras
Esta semana me traje bastantes joyitas de la biblioteca; cada semana voy un par de veces aunque solo sea a hojear revistas, buscar algún libro de mi lista, pasar un rato en el espacio infantil... Con motivo de Sant Jordi, en la biblioteca de mi pueblo han montado un rincón con un montón de lecturas sobre la leyenda, los dragones, la primavera... Para mí, el único inconveniente es que lo han hecho a ras de suelo y a Juno una fuerza poderosa la lleva a querer pisar los libros todo el rato!

Cuando asistí a la escuela de verano de Rosa Sensat al curso sobre escuela lenta que impartían Penny Ritscher y Gianfranco Staccioli, recuerdo que en cada sesión venían con unos cuantos libros bajo el brazo. Penny exclamó un día preocupada que cómo podía ser que tuviésemos a nuestro alcance, de manera totalmente accesible y gratuita, la oportunidad de tomar prestados ejemplares preciosos y encontrarse la biblioteca prácticamente vacía. Ahí lo dejo, como ratoncillo de biblioteca yo me iría a vivir al lado de una, pero opino igual que ella. 

Y si hoy escribo esta entrada es, en parte, porque sigo viendo el tipo de cuentos que se les ofrecen a los niños y las niñas de mi entorno, y los que nos regalan a nosotros, sin ir más lejos. Distan mucho de tener una pizca de valor artístico, una buena historia y bien narrada, un poquito de calidad, vaya. Existiendo ilustradores tan potentes que se dedican al álbum ilustrado infantil, no lo entiendo... Y sé que cuando hablamos de arte puede existir cierta controversia y lo que para mí es maravilloso puede no serlo para otra persona, pero dentro de la calidad hay una variedad impresionante y la mirada se educa desde la infancia.

Álbumes ilustrados para niños y niñas que en un futuro deseamos que sean adultos sensibles a la belleza, críticos con lo que leen y miran, y sobretodo curiosos.

Las pescadoras (Kalandraka)



Feliz (Fondo de cultura económica)





La duda (Libros del zorro rojo)





El pez rojo (Factoria K de libros, Kalandraka)




Hilo sin fin (Joventut)





La manzana (Corimbo)




Como veis son libros muy distintos, existe una gran riqueza por descubrir.

Las chicas



Yo acabé de leer un libro que parecía perseguirme, así que me dejé atrapar y lo devoré en un par de días, y lo he recomendado porque me ha gustado bastante. Las Chicas, de Emma Cline. En algunos aspectos me he sentido identificada con Evie, la protagonista. Además, lo que más me ha enganchado del libro, es la acción que va desencadenando, los anticipos que la autora deja caer para que vayas presintiendo el final; de modo que quieres llegar a él todo el rato y esto hace que la lectura sea trepidante.

Al acabarlo, fui a buscar algún otro libro para seguir con este ritmo de lectura y, en este caso, él me encontró a mí: La rabia, de Lolita Bosch, creo que vino solito a mis manos, y lo hizo en un momento en el que estoy pensando mucho sobre el tema que trata: el builling. A pocas páginas del final, confieso que me gusta más lo que cuenta que cómo lo cuenta, tal vez sea una lectura destinada a adolescentes y noto ese salto generacional, pero estoy aprendiendo mucho de él, ¡también lo recomiendo!

domingo, 2 de abril de 2017

DOCUMENTACIÓN: LAS HORMIGAS DEL PARQUE

Una tarde cualquiera, en la que yo había tenido que ir a un recado lejos de casa, al acabar, vi justo en frente, una zona con césped y árboles, junto a otra de arena. También había un módulo de madera con cuerdas para escalar, un puente, un tobogán, etc. 

Ya tenía un contexto propicio para despertar el interés y la curiosidad de Juno, solo debía darle la libertad para ello.

Ese parque me ofreció la oportunidad de observar como Juno inspecciona, descubre e interacciona con su entorno. Lo primero que atrajo su atención fueron unos grandes escalones de hormigón que subió con cuidado y gran satisfacción. Una vez arriba, habíamos accedido a la zona de arena, al fondo de veía la zona de juegos infantil, pero Juno se percató de inmediato de algo mucho más sutil (que a mí me había pasado totalmente inadvertido): una hilera de hormigas que zigzagueaba a pocos centímetros de sus pies.

"La observación intenta ir más allá del mirar y de la percepción para no quedarnos en la superficie. Pretende darse cuenta de lo que sucede e implica examinar y contemplar con atención." (Maria A. Riera)


Quiero compartir mi pequeña documentación en base a las imágenes tomadas de un rato de juego, de un momento de descubrimiento que pude capturar con el móvil y pasar prácticamente desapercibida, gracias a que toda la atención de Juno estaba puesta en esa "insignificante" línea de hormigas diminutas.


"La documentación como objeto físico es todo aquel material que recoge lo que los niños y niñas están haciendo y diciendo en un momento dado". (RedSOLARE Brasil)



Las imágenes dan mucha información sobre la vivencia de Juno con las hormigas en el suelo arenoso: el modo en que se sitúa su cuerpo, los gestos de sus manos, su sonrisa, hacía donde dirige la mirada...

Primero observa de pie su descubrimiento, se muestra contenta y curiosa, señala, ríe... Pronto decide agacharse para mirar más de cerca y tener acceso a los insectos.


Las manos, durante todo el tiempo que dura la acción, se ven alerta, activas. Ojos y manos en perfecta sintonía: si la mirada no deja de seguir el rastro de su hallazgo, las manos  actúan con una mezcla de entusiasmo y prudencia, se acercan y se alejan, tocan y esperan...






Entonces se percata de que algunas hormigas están trepando por sus pies. Acerca la cara a ellos para poder verlas más de cerca, trata de señalarlas pero se mueven muy rápido y parece que desaparecen antes de llegar a tocarlas.


Les sigue la pista por el suelo. Ya ha dado el paso de acercarse todo lo que su tronco le permite al recostarse sobre sus piernas flexionadas. Entre las dos manos pretende delimitar un espacio donde conseguir alguna de las hormigas que ha estado a punto de tocar.




Parece que la intención de Juno es coger a una de esas hormigas que ve corretear cerca de sus pies, por suerte para ellas son más rápidas, y a pesar de la precisión de los deditos de Juno, consiguen escabullirse.



Documentar esta situación de aprendizaje requiere de un adulto que observa con intención y atención:

¿Cuál ha sido mi papel durante el proceso? 
Observar, principalmente, intentando ser invisible, sin interferir en la acción. Respetar que es su hallazgo y su momento de investigar, dejar que actúe libremente, sin motivarla ni disuadirla, sin quitarle protagonismo al hecho en sí, que ya es interesante por sí solo.

¿Para qué me sirve documentar?
Me he atrevido a llamar "documentación" a esta secuencia de imágenes por varios motivos: 
- Necesitaba romper el hielo y empezar a probar, "aprender haciendo", básicamente. 
- Porque la intención, cuando tomo fotografías con el objetivo de ver qué pasa, es para acercarme de un modo reflexivo a la acción del niño, para plasmar el detalle y poder interpretar cómo interacciona con su entorno, cómo aprende, cómo se da la vivencia... 
- Porque no es una fotografía que busca ser bonita sin más, aunque sí cuida la belleza del conjunto (para mí estos momentos espontáneos capturados  son preciosos).
- En resumen, documentar me sirve para tomar conciencia, para entender los procesos de aprendizaje, a la vez que hace visible este aprendizaje.

Recomiendo leer: Complejidad y relaciones en educación infantil de Alfredo Hoyuelos y Maria A. Riera (Temas de in-fan-cia, Rosa Sensat).