lunes, 1 de febrero de 2016

MESA DE TRABAJO

Piedras. Lana. Lectura.
Estoy descubriendo el placer de tejer con mis nuevas agujas de madera, regalo de cumpleaños. Cuando las use pensaré en ti, mamá, te asociaré a esta sensación de ligereza y calidez que me transmite tenerlas en las manos.

Qué quieres que te diga, me gustan las cosas sencillas, encontrar lo maravilloso en lo más insignificante, ¿o tal vez debería decir en lo más importante? Son momentos, al fin y al cabo, los que conforman la vida, y esos momentos, tal vez sean muy fugaces, pero dejan su pequeña huella, y los recuerdas y se te dibuja una sonrisilla cómplice.

No sé si mucha gente ha leído a Proust, pero seguro que muchos han oído hablar de sus magdalenas. Hace tiempo, me estaba duchando en casa de mi madre, y de pronto me invadió un recuerdo, el de una tarde de verano de años atrás, otra ducha, otro lugar... Creo que fue el olor del gel, o ves a saber. Fue genial, fue como recuperar un instante ya vivido, un instante precioso de vida.

Cuando vi la lana amarilla entre ovillos de mil colores tuve un déjà vu, fue el color: Amarillo limón. No amarillo lino, ni amarillo mostaza, ni amarillo neón, ni amarillo trigo, ni amarillo canario, ni amarillo cera, ni amarillo plátano, ni amarillo miel, ni amarillo membrillo, ni amarillo albaricoque, ni amarillo champán, ni amarillo macarrón, ni amarillo sésamo, ni amarillo vainilla, ni amarillo trigo... era amarillo limón. Ese tono concreto me trajo a la memoria un sabor, aún intento descubrir cuál.


El placer de un deja-vu es comparable al de una coincidencia, son guiños de la vida. Como si al andar dibujaras un camino, y cada dirección, cada decisión, deparara algo distinto. 

Ahora tengo en mis manos un libro de Kurt Cobain: Diarios. Cuando buscaba un libro en la biblioteca para alternar con poesías y manualidades, pensé en escoger la biografía de un personaje importante. Me fui a la balda de las biografías, empecé a repasar las iniciales, y me paré en este libro negro. Lo abrí y vi esas hojas de libreta fotocopiadas... ¿Quién se podría resistir a leer las notas personales de una mente tan atormentada? Seguramente no hubiese pensado en él al buscar una biografía, ha sido una maravillosa casualidad. Al día siguiente en la tele emitieron un reportaje sobre Nirvana, sin querer tengo una de sus canciones en modo repeat en mi cabeza... ¿sabéis cuál? La que sonaba tantas veces al entrar en uno de los bares de copas de mi adolescencia: "Smells like teen spirit". Recordáis aquello de "Hello, hello, hello, how low?"...

Y volví a pintar el frasco que rompiste como si de un mandala se tratara, con el sol de invierno que no molesta en la cara, con el ruido de unas obras lejano, con la mirada de Juno embelesada siguiendo cada uno de mis gestos. Yo también te miro embelesada. Yo también rompo muchas cosas, sin querer, por torpe.

Acabé un regalo y recibí uno inesperado, estos deliciosos bombones; placeres. Y vuelve a ser lunes...



Feliz semana en la que cada día sea un gran día