miércoles, 21 de junio de 2017

VENGA NIÑOS, HOY VAMOS A TRABAJAR...

Con frecuencia escucho la palabra "trabajar" relacionada con actividad infantil, sobretodo aplicada a la escuela, y me chirría. Sé que se ha convertido en una expresión y casi que trasciende su significado en sí, pero hace mucho tiempo que evito usar esta palabra tan habitual, que sin querer, se te escapa de los labios.

Primero vamos a ver los significados:
Del latín vulgar tripaliāre 'torturar', derivado del latín tardío tripalium 'instrumento de tortura compuesto de tres maderos'.
No empezamos bien, vamos a darle otra oportunidad a ver, seguimos buscando... 
1. intr. Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual.2. intr. Tener una ocupación remunerada en una empresa, una institución, etc.3. intr. Ejercer determinada profesión u oficio.4. intr. Dicho de una máquina: funcionar.5. intr. Dicho de un establecimiento o de un organismo: Desarrollar su actividad.6. intr. Colaborar o mantener relaciones comerciales con una empresa o entidad.7. intr. Intentar conseguir algo, generalmente con esfuerzo.8. intr. Dicho de una cosa: Obrar o producir un efecto.
Ya es suficiente para hacernos una idea de lo que implica, según su definición, trabajar: actividad, acción.

Ir a la escuela cinco días por semana una media de ocho horas, te apetezca o no, llueva o haga calor, te encuentres bien o regular, es lo más parecido a un trabajo, sí. Aunque no esté remunerado.

Precisamente por la cantidad de horas de media que pasan los niños en la escuela desde edades tan tempranas, tendríamos que ofrecer un contexto de vida y no de trabajo. Que implica concebir la escuela como un lugar donde vivir y convivir, donde crecer, ser feliz, relacionarse, emocionarse... ¿Habéis visto que no he puesto en ningún momento donde aprender? Porque resulta redundante, los niños y las niñas aprenden de todo cuanto les rodea, y más si se les deja ser protagonistas de sus actos.

Una escuela activista, la escuela del "hoy hemos hecho..." está bastante cerca de hacer trabajar a los niños. Y existe ese empeño en trabajarlo todo: las emociones, los cuentos, la psicomotricidad fina... Un contexto rico ya ofrece a los niños la oportunidad de poner en práctica sus capacidades y de adquirir habilidades. 

¿Realmente es necesario querer abarcar tanto?

¿No estamos reduciendo la etapa de educación infantil a un puñado de ítems que ir marcando en un folio? Trabajado y conseguido: v. No conseguido x. Porque un trabajo exige ser productivo y alcanzar unos objetivos, claro.

En mi opinión, la incoherencia surge cuando estos aprendizajes que tendemos a aislar para "trabajarlos" de un modo explícito y concreto, se fuerzan y se cuelan en la jornada como una seta a la que asignas una franja determinada. Muchas veces, sin mucho sentido en relación a los acontecimientos del día, y a veces con poca continuidad: hoy se hace esto, mañana lo otro, pasado...

Hacer, hacer, hacer... Producir.


Por ejemplo, si utilizamos los cuentos para trabajar aspectos concretos, estamos relegando su función primordial, la que debería de ser nuestra única preocupación: acercar la literatura a los niños (y todo lo que esto conlleva: el gusto por la lectura, por conocer historias, desarrollar la imaginación, sumergirse en la fantasía..., y la belleza en sí que todo libro debería tener). 

Claro que, de modo indirecto, aparecen muchos de los contenidos del currículo, no solo los relacionados con el área de comunicación y lenguajes, sino que abarca puntos de todas las áreas. 
Si optamos por una literatura infantil de calidad (no infantiloide, ni de colores primarios y chillones, formas básicas y mensajes simplones) no debemos preocuparnos tanto de que se trabajen aspectos tan básicos como, por ejemplo, los colores (existen en la vida, y en los libros también, incluso los que optan por el blanco y negro y los degradados de grises, son una gran riqueza en este aspecto), o los números (las matemáticas están implícitas en todo cuanto existe, en toda su amplitud, no es necesario empeñarnos en identificar-las en algo que es mucho más sublime si no lo segmentamos y los servimos como un cóctel de micro-contenidos didácticos) o las emociones (tan de moda ahora, cuando una historia bien narrada y de personajes redondos contemplará el componente emocional de un modo natural).

Puntualmente, es enriquecedor ofrecer propuestas, provocaciones, materiales novedosos, etc. Siempre priorizando la atención de las necesidades básicas de los niños y su bienestar global, porque la vida en la escuela debería ser un fluir armonioso, no una carrera a contrarreloj ni un preparatorio para algo superior.


¡Tienen toda una larga vida laboral por delante! No me he vuelto loca, me refiero a prácticas, etapas larguísimas haciendo de becario, uno tras otro, trabajos mal remunerados, trabajos temporales.... Toda una odisea. Con este negro panorama a la vista, es normal que nos obsesionemos con capacitarlos para ser buenos empleados aún antes de dejar el chupete, pero me parece tan cruel...