lunes, 28 de mayo de 2018

DESAMPARADOS

La siesta de domingo de Juno es larga y muy provechosa para mí. Porque una vez despierta... empieza la acción: que es juego, juego y más juego. En la calle, en el patio o en su habitación, creo que este es el orden exacto de preferencias.

Me gustaría hablaros de los dos últimos documentales del Sense Ficció (Sin Ficción) de TV3. Porque me han removido y creo necesario dar visibilidad a las dos situaciones sobre las que ponen el foco.

En primer lugar, Desamparats. El dolor. (Desamparados. El dolor). Una mini-serie documental de investigación a cargo de Montse Armengou, Ricard Belis y Albert Elfa.


DESAMPARADOS. EL DOLOR
Trata el tema de las retiradas de menores a sus padres por parte de la administración, en concreto, se centra en aquellos casos en los que claramente la administración ha fallado.

En el primer documental, se muestran aquellos casos en los que el sistema ha fallado y las consecuencias que a nivel familiar y humano tiene este hecho, la ruptura innecesaria y los daños irreversibles. Partiendo del dolor como protagonista, nos acercan a casos concretos en los que por un mal diagnóstico médico, una decisión equivocada por parte de los servicios sociales, etc., han arrancado a niños y niñas de los brazos de sus madres y de sus padres de un día para otro, sin apenas explicaciones, sin opción de comunicarse, incluso sin opción de volver a estar juntos jamás.

Nos deja ver como la administración, en su papel de protectora del menor, actúa siguiendo una serie de protocolos que cuando se ponen en marcha cuesta mucho detener, incluso cuando existe un evidente error.

Está claro que se trata del punto de vista de una parte de la historia, el de la familia, y ahora toca escuchar la otra parte para tener una visión completa. Aún así, los casos expuestos no dejan lugar a dudas, ha sido demostrado que ha habido un error, y aunque sean una minoría, y en la mayoría de casos la retirada está justificada y supone un beneficio para el niño o la niña, un protocolo no puede ser una traba para rectificar una mala decisión ni un detonante para romper familias.

A mí me hizo llorar mucho y sentir mucha impotencia. No me puedo ni imaginar  el dolor, la desesperación, la ansiedad, que que debe sentir una madre o un padre si un día llama a la puerta la policía y se llevan a tus hijos sin motivo aparente. Y te dicen que si te resistes irá en tu contra, no te dejan comunicarte con ellos, no te informan de su estado, ni de donde están, y te ves dentro de un proceso interminable en el que parece que de entrada ya tienes todas las de perder. En fin, hay que verlo. 



Después de comentar este documental con Miguel, fue él quien me animó a ver Qualsevol cosa abans que una puta (Cualquier cosa antes que una puta), también emitido en el Sense Ficció. Y después de verlo no puedo hacer menos que compartir la historia de Eva-Marree Kullander Smith, asesinada en manos de su ex-pareja en julio de 2013.

CUALQUIER COSA ANTES QUE UNA PUTA
En este caso nos trasladamos a Suecia, país que presume de ejemplar a nivel legislativo, sobretodo en lo que a derechos humanos y derechos de la mujer se refiere. Que, además, se enorgullece de haber acabado con la prostitución, pero que tal vez no es tan perfecto como quiere aparentar...

Documental dirigido por Ovidie: Allí donde no existen las putas

Ovidie a https://www.huffingtonpost.fr

Eva-Marree tiene dos hijos con su pareja, una persona violenta que la maltrata, desde servicios sociales la animan a que se divorcie, y así lo hace. Pronto ve que no puede asumir los gastos familiares y recurre a la prostitución para conseguir ingresos; se apunta a una agencia de chicas de compañía y durante las dos semanas que realiza dicha actividad tiene cinco clientes. Contenta de ver que puede mantenerse por sí misma se lo comenta a una prima, que decide denunciarla a los Servicios Sociales para "salvarla" de ir por mal camino. 

Ser prostituta en Suecia es incomprensible, no hay cabida para nadie que venda su cuerpo.

Eva-Marree a http://la-vache-retournee.over-blog.com

Las propias feministas son las primeras en criminalizar esta práctica, que no entienden que nadie la pueda llevar a cabo sin opresión. Aunque Eva-Marree ejerció por un tiempo muy breve, fue intolerable su falta de arrepentimiento, que hablase de ello con naturalidad y dijese, sí he sido prostituta pero ya no lo soy porque es la condición para recuperar a mis hijos y ellos son lo primero para mí. 


Ante el fracaso de la terapia para reconducir la conducta de Eva-Marree, le conceden la custodia al padre (drogadicto y maltratador). Ya lo dice el título del programa: cualquier cosa antes que una puta. El estigma es tan grande que se extiende a toda la familia, que nunca más volverá a tener ningún contacto con los pequeños. 

Después de una lucha incesante, consiguió un régimen de visitas, que el padre quebrantó sistemáticamente cancelando la cita el día antes. Fueron a juicio, allí el ex-marido no ocultó su verdadera cara y se mostró violento, desequilibrado, amenazó a un miembro del jurado... Todo cuanto hizo se lo pasaron por alto, todo era mejor que ser puta: consiguió la custodia.

Y cuando, finalmente Eva-Marree consiguió ver a sus hijos, en un espacio propiedad de Servicios Sociales, tres años después, el ex-marido nada más verla la insultó y la pegó delante de las trabajadoras sociales, que atónitas le encerraron en la cocina para calmarlo. Fue ahí cuando aprovechó para coger un cuchillo de cocina, salir y asestarle 32 cuchilladas ante los ojos de su hijo menor.

Por si aún no lo han hecho suficientemente mal y no han hecho suficiente daño, la administración mantiene la custodia de los dos hijos al padre, condenado a dieciocho años de prisión, y sigue impidiendo que ningún familiar de la fallecida pueda verlos. Ante la repercusión mediática del caso, quisieron impedir un funeral público engañando a la familia diciéndoles que Servicios Sociales asumiría los gastos de dicho funeral, cuando la realidad es que fue la propia Eva-Marree que pagó a través de su herencia.

Que no quede en el olvido la historia de Eva-Marree, que sirva para que no pasen otras mujeres por el mismo calvario, para destapar la falsa moral y la caza de brujas a las prostitutas que tiene lugar en Suecia.