miércoles, 8 de agosto de 2018

LACTANCIA MATERNA

Hace meses que voy aplazando esta entrada, pensé incluso en no escribirla, porque cuando oyes tanto ruido tienes la sensación de que nadie está dispuesto a escuchar. No quiero entrar en ningún debate acalorado, nada más lejos de mi intención. No quiero dar lecciones. Solo quiero explicar mi experiencia, tan válida como cualquier otra, como madre, pero también como maestra de infantil.

Antes que madre, antes incluso que instinto maternal, tuve vocación para dedicarme a la educación infantil. Ahora puedo decir que ya tengo un bagaje en años trabajados, en formaciones recibidas, en lecturas reflexionadas y en debates compartidos, para poder hablar con cierta propiedad, (digo esto porque siempre que hablo de educación infantil lo hago desde la posición de a quien le queda muchísimo por aprender: así es y será; no por falsa modestia, sino por coherencia). Y aún así, hablo desde un contexto concreto, el de mi entorno.


Por eso, cuando oigo decir que ahora muchas madres somos defensoras acérrimas de dar pecho y no respetamos la lactancia artificial como una opción igual de válida, me cabrea bastante. ¿Por qué? Porque no lo es. 
Y creo necesario puntualizar un aspecto clave: no se trata de culpar a las madres que deciden dar biberón, esto sería muy injusto. Pero tampoco caer en el falso respeto que acepta cualquier decisión, por perjudicial que sea, malinterpretando aquello de que "una madre siempre elige lo mejor para su hijo", aunque en la gran mayoría de situaciones así sea. 
Es como si defender la lactancia materna fuese perjudicar a alguien o ir en contra de algo. No hay dos bandos. ¿No te queda otra que dar biberón?, ¿no te da la gana dar pecho? Es otra historia, no pienso que sea equiparable.

¿Y por qué soy tan rotunda?

Por lo que he vivido en propia persona y en muchas madres que he conocido a lo largo de los años de profesión. Para empezar, un dato alarmante: mi etapa acoge a niños de 4 meses a 3 años, por lo que debería tener bastantes alumnos lactantes, sin embargo, año tras año he aceptado como una normalidad, por mi total ignorancia, como, por ejemplo, del grupo de 1 a 2 años (un total de 13 niños), solo tomaban pecho un par. ¡Es poquísimo! Y he presenciado como las pocas madres que amamantaban se programaban el "destete" a toda prisa.


Entonces me tocó vivirlo a mí y lo entendí todo: 

Antes de tener un hijo piensas que hay dos opciones, a elegir la más conveniente: dar pecho o leche artificial. Conmigo las multinacionales de las leches lo tenían fácil, lo de dar pecho no me apetecía nada, incluso me daba un poco de grima (amigas mías, muy dispuestas a amamantar, de las que te decían lo bonito y gratificante que resultaría, absolutamente cierto, dejaron bien pronto de hacerlo por distintos motivos, ¿es que hasta a las más predispuestas se las disuade de continuar, ¿o qué pasa?). Como ya sabíamos que al nacer Juno tenía que ir a la UCIN, estaba concienciada de que darle el pecho no sería una prioridad, solo en caso de ser posible. Ya os digo, todas las papeletas para pasar de dar pecho...
Por suerte, me presentaron al señor sacaleches en vez de cortarme la leche, y pude dar pecho en diferido cuando no era posible hacerlo directamente. Por suerte, soy una cabezona de cuidado, y con lo mal que lo pasé al principio dando pecho, no me rendí. Justo el día antes del ultimátum que me autoimpuse, fui a ver a mi comadrona (me presenté en la consulta sin cita ni nada), para decirle que estaba desesperada y me salvó de tirar la toalla.

En esta sociedad de consumismo voraz dar teta es ser muy transgresor

Te extrañas de tu propia ignorancia respecto a algo instintivo y natural, sin reparar en que es consecuencia de la cantidad de mensajes contradictorios, disuasorios e interesados que recibimos por parte de la sociedad, de los medios de comunicación y de los profesionales que nos deberían asesorar con criterio. Pero la realidad es que al primer contratiempo, una comadrona, pediatra, médico de cabecera, poco sensible con el tema, te corta la leche y arreando. ¡Lo veo continuamente! 

Muchas veces no somos conscientes de que están decidiendo por nosotras, de que nos están mal informando. Dar el pecho a veces no me apetece, igual que no me apetece cambiar un pañal, en relación a la maternidad hay momentos de todo, algunos muy duros, nadie dijo que fuese fácil.

Gracias a mi comadrona sé que se puede continuar con la lactancia a pesar de necesitar tomar antibióticos puntualmente, o porque tu hijo vomite, etc. Incluso, que se puede recuperar después de un parón. Sé que todas las leches alimentan, que todas las madres producimos la cantidad suficiente... A pesar de ciertos mitos que circulan y son peligrosamente creídos a pies juntillas. 

Puedo entender que algunas madres se sientan culpables por elegir la lactancia artificial, en detrimento de la leche materna, cuando se informan de los beneficios que esta última aporta a la salud, principalmente del bebé, pero también de la madre. Y creo que el problema lo llevamos arrastrando desde hace años, cuando se empezó a vender la lactancia artificial como opción igual de buena que la materna, y he escrito "vender" porque detrás de todo siempre están los dichosos intereses económicos y no hace falta ser padres para ver el gran negocio que hay entorno a la infancia.


Cambios respecto a la cultura de infancia

A lo largo de los años, he vivido grandes cambios en relación a la cultura de la infancia, desde como la figura paterna ha ido cobrando protagonismo (en una etapa en la que estaban tan poco presentes: 0-3 años), como la industria ha ido generando productos y creando necesidades (por ejemplo: rejillas para comer fruta, baberos recoge restos de comida, platos y vasos involcables, mil tipos de biberones y chupetes, árnica para los golpes, rodilleras para el gateo...), como se ha hipersexualizado a las niñas, aunque, por otra parte, cada vez está más asentado el unisex en cuánto a juguetes y ropa, etc.

Se nos esta(ba) yendo de las manos, nos está(ba)mos dejando vender de todo. Y en parte lo entiendo, conozco familias que a penas ven a sus hijos por motivos de trabajo, se dirán: "qué menos que proporcionarles de todo, porque lo más necesario, que es tiempo, no se lo podemos dar".


Para acabar

O tienes activado el espíritu crítico o te cuelan cosas de las que después te lamentas o piensas porqué haría/compraría/diría yo eso... Y yo, que me paso de crítica, pensé que mejor aflojar un poco porque no me apetecía nada ir contra todos. Pero no pude, acabé por priorizar lo que consideraba mejor para mi hija, lo que me hacía sentir mejor a mí. Ya no hablo solo de dar pecho, sino de tantas otras decisiones que debes tomar como madre.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) expone: 
La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud. 
La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

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