miércoles, 13 de septiembre de 2017

EXPERIENCIAS SIGNIFICATIVAS

Hoy, mi compañera de aula me decía: "con un hijo es imposible aburrirse!" ¡Cierto! Pero, tal vez sea precisamente eso lo que necesitamos: aburrirnos.

No pretendo generalizar, me baso en mi entorno, que es el que conozco, y el que disfruto y sufro en mi día a día. En pocos años he notado que la oferta de ocio enfocado a las familias ha ido en un constante incremento, y sigue y sigue y sigue... Tal vez la maternidad me ha agudizado el olfato y soy más permeable a este tipo de información, puede ser, otra idea que me viene a la cabeza es que hoy en día las redes sociales dan visibilidad a un gran abanico de opciones de los más variopintas destinadas a familias con hijos. El caso es que yo recuerdo las tardes de mi infancia de juegos en mi casa o en la de un vecino, de cola en la panadería para comprar la merienda y, con mucha mucha suerte, pasar la tarde en la sala de espera del pediatra que tenía unos equipamientos más parecidos a los de un parque que muchos parques de mi barrio.

Los fines de semana de campo, mis favoritos, en los que los adultos comían, bebían, fumaban y charlaban, y los niños revoloteábamos por allí como zánganos oportunistas buscando algo con lo que poner en peligro nuestra integridad física. El bombazo era dar una vuelta de pocos minutos con mi tío inspeccionando el terreno o cantar unas cuantas canciones saltando a la comba.

>>Esto me ha quedado muy YOFUIAEGB, claro, es que yo fui a EGB!

Tal vez entonces las bibliotecas ya disponían de una agenda de actividades infantiles de lo más interesante y yo ni las pisé... Quizás se organizaban quedadas al aire libre con música en directo y cojines por el suelo, y todos los museos ofrecían propuestas ideadas para niños desde bien pequeños... Seguramente existían muchas más cosas de las que yo experimenté y si le pregunto a mi madre dirá que por desconocimiento, la desinformación suele ser una de las causas de mis males de antaño y la sobreinformación de los de ahora.

A la niña que fui le hubiese encantado disponer de tantas experiencias distintas, pero no nos volvamos locos, que en la justa medida está el éxito, dicen. Y no por yo carecer ahora voy a avasallar a Juno y me voy a exceder, o eso espero. Yo recurro al sentido común: como opino que los excesos son malos, y creo que lo que de vez en cuando resulta sorprendente asiduamente acaba por perder su encanto, busco el equilibrio. Y antepongo las necesidades del o de la interesada por encima de mis ganas de innovar o de ser original (por decir algo), y con esto me refiero a cosas tan básicas como el cansancio o la distancia. 

Así que, en mi día a día con Juno, trato de no abusar de estas propuestas tan sensacionales, para que lo sigan siendo; evitar trayectos en coche que sé que no le gustan nada y la agotan mucho, tirando de parques, bibliotecas y campo de mi entorno más próximo (de llegar a pie en un paseo), combinar casa y exteriores, juego y relax, en compañía y en soledad... Y sobretodo, doy valor a la cotidianidad, aquí y en Bali o en la otra punta del mundo! Aunque a veces existe la tendencia a compartir aquellas experiencias más llamativas y que se alejan de esta cotidianidad, justamente por el hecho de ser extraordinarias, pero no pierdo de vista el dar valor a las pequeñas cosas, al tiempo en familia, a crecer sin prisas, en contacto con la naturaleza, al aire libre... Y la importancia del juego por encima de todas las cosas o casi!!

Trato de andar por la vida con curiosidad, deteniéndome en los detalles, dejándome asombrar

Así que mis instantes favoritos junto a Juno son cuando descubre un camino de hormigas en el campo, su propia sombra en el suelo, se empapa en una fuente y la oigo reír feliz.

Parc de Can Gambús de Sabadell (Barcelona)














Y, ojo. Aún así, creo que hay tiempo para todo. Me encanta aprovechar las propuestas de ocio de mi entorno, no solo las expresamente pensadas para ir en familia, también las que creo adecuadas para ir con niños. Exceptuando las que están relacionadas con animales en cautividad, como zoos, aquariums, granjas y similares, no soy partidaria de que se usen a los animales para nuestro entretenimiento, y para mí una granja cuando se destina a visitas escolares se convierte en un mini circo y personalmente no me gusta.

Comer rico y saludable y sin prisas
La Capella de Can Gambús

Humus rosa
Arroz y verduritas con curry y leche de coco

Calabacín relleno con queso fundido
Surtidores de la plaza del Ayuntamiento (Sabadell)