jueves, 29 de marzo de 2018

PLA DE LA CALMA

Hacía tiempo que teníamos ganas de volver a este precioso y sereno lugar, donde pasear es un placer y dejar que el tiempo se diluya lentamente, otro. Antes de que la primavera se dejase ver por los campos, nos impregnamos de nuevo de su esencia y, como no, tuvimos que comer en El Bellver, el final perfecto de un día slow

Hay lugares que invitan a pararse y respirar, que ayudan a desconectar, a mirar con otros ojos, a percatarse de lo más insignificante. Me encanta El Pla de la Calma para ir con la cámara y fotografiar solo por el placer de plasmar en imágenes aquello sobre lo que se posa la mirada. También es el lugar perfecto para las confidencias, para las charlas profundas, para divagar...

Las imágenes fueron tomadas el 17 de marzo y parece pleno invierno, fue un día especialmente frío.













El Bellver

Ofrecen un buffet libre con platos elaborados a base de productos de temporada y de ámbito local, con recetas de siempre. El pan, que está delicioso, lo hornean allí mismo, el vino es de payés... Nos encanta la paella de quinoa, las habichuelas blancas, el pollo a la pera,  el cochinillo, ¡¡y los postres!! Después de comer, puedes reposar la comida con infusiones o licores y charlar tranquilamente en el restaurante.