miércoles, 14 de marzo de 2018

DOCUMENTAR: TODO A PUNTO

Hace algo más de una semana escribí una entrada sobre por donde he empezado a la hora de tirarme a la piscina de la documentación. Fue para ayudarme un poco a poner orden en mi cabeza, y compartir un proceso que no deja de generarme dudas.

En ningún caso voy a hacer un monográfico sobre documentación pedagógica, no voy a coger de cada lectura que me ha servido para comprender y situarme en el tema lo más relevante e hilvanar una especie de guía. No, aunque muestre públicamente mi proceso, es algo mío, no exento de errores ni titubeos. Me siento con la responsabilidad de aclararlo. Ahora, si las lecturas que os comento os son de utilidad, si mis pasos torpes os sirven de algún modo, me alegro.

Antes que nada, contestaré a la pregunta que dejé sin respuesta anteriormente: Sí, necesito documentar. 


Mis motivos para documentar

1) Quiero llevar a cabo una reflexión que me ayude a comprender ciertas situaciones, relaciones y conductas que he detectado. Y necesito que sea una reflexión compartida, poder mostrar, escuchar y debatir con otros profesionales que conocen a esos niños y niñas. 
Hace algunos cursos encontré la manera, junto a unas compañeras, de llevar a cabo una reflexión conjunta en torno a distintos aspectos que nos preocupaban o que simplemente queríamos tratar a fondo. Diría casi que los astros se alinearon, porque se dieron varios factores facilitadores: motivación para hacerlo, imprescindible, ser maestra del grupo de 1 a 2 años (13 de ratio es más abarcable que 20 para llevar a cabo observaciones apuradas), aulas contiguas con patio y espacio común compartido, cierta disponibilidad horaria (aprovechando muchas medias horas rascadas del tiempo de comer), y alguno más, seguro. Llenamos folios y folios de observaciones que después analizábamos y plasmábamos en una libreta a modo de interrogantes, líneas de actuación, modificaciones que creíamos oportunas... Debatíamos observando las imágenes tomadas de aquello que sucedía ante nuestros ojos y que pasábamos por alto... Fue una experiencia muy positiva, un gran aprendizaje, aumentó mi nivel de exigencia y de implicación en esta profesión. Pero qué difícil es llevar a cabo este trabajo en equipo cuando las condiciones no son favorables, sobretodo cuando no hay tiempo para coincidir y cuando las necesidades del grupo absorben toda tu energía hasta dejarte en los huesos. 
2) Quiero conservar esas historias de vida que observo diariamente, que me fascinan, que me afano por escribir en cualquier libreta y que se esfuman irremediablemente cuando descarto esas notas por no saber muy bien qué hacer con ellas. Dar visibilidad, importancia, valor, a lo que ocurre (muchas veces) en la intimidad del aula.

3) Siento que ocurren cosas maravillosas cada día frente a mí, descubrimientos, logros personales, nuevos matices en los juegos, diálogos, miradas. Y me gustaría poder transmitir estas escenas vividas a las familias, decirles que para mí esto es lo que importa, mucho más que los resultados que tantas de ellas esperan. 

4) Quiero conocer mejor a los niños y las niñas que forman mi grupo de clase para ofrecerles un acompañamiento, y preparar para ellos, un entorno, lo más adecuado posible.

5) Y otro motivo, muy mío, quiero entrar cada día en el aula con las ganas del investigador que espera encontrar un gran hallazgo

Por todos estos motivos, casi nada, creo que documentar me será útil. Ahora bien, también procuro ser un poco realista (lo justo) y no querer abarcar más de lo posible.

Poner las cosas fáciles

A veces pierdo mucho tiempo por no organizarme bien, o incluso por tonterías como tener la cámara sin batería.

Cámara de fotos siempre a punto
Para poder fotografiar y tomar nota de alguna conversación, que es mi meta actual. El tema cámara de fotos lo llevo muy al día: siempre está en su cajón y cargada, no acumulo muchas fotos y las carpetas las nombro con la fecha.

Libretas para notas
He usado libretas grapando unos cuantos folios reciclados, pero luego tengo muchas notas en varios sitios y me acabo liando, o desperdiciando ese valioso tiempo invertido, así que una libreta pequeña que me quepa en el delantal es para mí la opción perfecta. 

Siempre con los instrumentos listos 
Llevo delantal con bolsillos para cámara, libreta y boli. 

Hojas de observación
Uso las hojas de observación para organizar la información. Antes de la observación, para focalizar mi atención en un objetivo lo más concreto posible, para detectar el asunto que me preocupa o me interesa, para centrarme un poco, vaya. Posteriormente, me sirve para repasar las notas y organizarlas.

Ya sea en la libreta o en la hoja de observación o en caso de hacerlo en un folio suelto, siempre pongo fecha, situación de aula para contextualizar, adultos si es que no estoy sola, y niños y niñas (nº, algunos nombres).


Comparto una hoja sin rellenar por privacidad.

Izquierda
Observación: ¿Tres son multitud? 
¿Qué quiero observar? La relación entre A y B en distintas situaciones de juego. Concretamente, cómo reaccionan cuando un tercero se incorpora al juego.

Derecha
Fecha: lunes, XX/XX/XXXX
Espacio: aula /patio/sala...
Situación: propuesta en pequeño grupo con tal material, juego espacio X...
Niños y niñas presentes: grupo -D, E y F.

Tabla
¿Quién? ¿Con quién? ¿Dónde? Observaciones

Ahora, este tipo de tabla me funciona bastante bien, se trata de conseguir la que mejor recoja la información y resulte más práctica. Siempre mejorable.

Esta fase me motiva mucho, aunque es solo el punto de partida para llevar a cabo un trabajo de profundización y reflexión. Paso a paso.